
Un estudio de UC Davis confirma que las quemas controladas cuadruplican la supervivencia de las secuoyas gigantes frente a incendios forestales extremos.
🔹 Quemas controladas como herramienta de conservación.
🌲 Secuoyas gigantes hasta cuatro veces más resistentes al fuego extremo.
🔥 77 % menos riesgo de mortalidad tras tratamientos recientes.
🛰️ Satélites y tecnología LiDAR para evaluar 26.400 árboles.
🌍 Cambio climático y megaincendios, nuevo desafío para bosques milenarios.
🌿 Gestión forestal preventiva con resultados medibles.
Las quemas prescritas salvan miles de secuoyas gigantes frente a los megaincendios: la ciencia confirma que multiplican por cuatro sus posibilidades de supervivencia
Un bosque preparado resiste mucho mejor
Durante décadas, muchos bosques del oeste de Estados Unidos acumularon enormes cantidades de vegetación seca debido a una política de supresión casi total del fuego. La intención era proteger los ecosistemas, aunque el efecto acumulado terminó siendo el contrario: cada verano aumentaba la cantidad de combustible disponible para incendios cada vez más intensos.

Ahora, un estudio de la Universidad de California en Davis, publicado en Nature Communications, aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre la utilidad de las quemas prescritas. Los investigadores comprobaron que las secuoyas gigantes tratadas mediante fuego controlado durante la década anterior tenían casi cuatro veces más probabilidades de sobrevivir a los devastadores incendios de Castle Fire (2020) y KNP Complex Fire (2021).

Sin estas actuaciones preventivas, miles de estos árboles monumentales habrían desaparecido.
Árboles capaces de vivir más de tres mil años… que hoy también están en peligro
Las secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) figuran entre los organismos vivos más impresionantes del planeta. Pueden superar los 80 metros de altura, alcanzar diámetros de varios metros y vivir más de 3.000 años.
Su corteza, extremadamente gruesa, les proporciona una protección natural frente a incendios de baja intensidad. De hecho, el fuego ha formado parte de su ciclo ecológico durante miles de años. El calor abre las piñas, elimina vegetación competidora y favorece la regeneración del bosque.
El problema aparece cuando el fuego deja de comportarse como un fenómeno natural y se convierte en un megaincendio, alimentado por décadas de acumulación de combustible vegetal, sequías prolongadas y temperaturas cada vez más elevadas.
Eso fue exactamente lo ocurrido entre 2020 y 2021 en Sierra Nevada, donde murieron miles de secuoyas adultas, algo prácticamente desconocido hasta hace pocos años.

Satélites y escáneres láser para analizar árbol por árbol
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es la metodología empleada.
El equipo analizó aproximadamente 26.400 secuoyas gigantes distribuidas en 19 bosques, combinando información obtenida mediante satélites PlanetScope, tecnología LiDAR aerotransportada y modelos estadísticos de alta resolución.

Gracias a esta combinación fue posible reconstruir cómo era la estructura del bosque antes de los incendios, estimar la cantidad de combustible acumulado y determinar qué árboles sobrevivieron después del paso del fuego.
Los resultados fueron especialmente claros.
Las quemas prescritas realizadas durante los diez años anteriores redujeron aproximadamente un 77 % la probabilidad de muerte de las secuoyas.
Las simulaciones realizadas por los investigadores indican que estas actuaciones evitaron la pérdida de unas 1.900 secuoyas gigantes. Además, si todos los bosques estudiados hubieran recibido tratamientos preventivos similares, podrían haberse salvado cerca de 3.900 árboles adicionales.
Recuperar el papel natural del fuego
Aunque pueda parecer contradictorio, muchos ecosistemas forestales necesitan incendios periódicos de baja intensidad para mantenerse saludables.
Antes de la colonización europea de California, tanto los rayos como las prácticas tradicionales de los pueblos indígenas generaban incendios frecuentes que eliminaban ramas secas, arbustos y pequeñas coníferas.
Al interrumpirse ese proceso durante más de un siglo, los bosques comenzaron a acumular enormes cantidades de biomasa seca.

Las quemas prescritas buscan precisamente reproducir ese proceso natural bajo condiciones cuidadosamente controladas: humedad adecuada, velocidad del viento limitada, equipos especializados y planificación previa.
El objetivo no consiste únicamente en reducir combustible. También se mejora la diversidad del bosque, se favorece la regeneración de especies adaptadas al fuego y se disminuye la intensidad de futuros incendios.
Una herramienta que gana importancia frente al cambio climático
California está ampliando progresivamente sus programas de restauración forestal mediante una combinación de clareos selectivos, eliminación de combustible y fuego prescrito.

No se trata únicamente de proteger árboles emblemáticos. También está en juego la conservación de bosques antiguos que almacenan enormes cantidades de carbono, regulan el ciclo del agua y albergan una biodiversidad única.
El cambio climático está prolongando las temporadas de incendios y favoreciendo episodios meteorológicos extremos. En este nuevo escenario, muchos expertos consideran que limitarse a apagar incendios ya no resulta suficiente. La prevención pasa a ocupar un papel protagonista.
El propio estudio demuestra que una gestión forestal activa puede ofrecer resultados medibles incluso frente a incendios excepcionalmente intensos.
La tecnología está cambiando la forma de gestionar los bosques
El uso conjunto de observación por satélite, sensores LiDAR, inteligencia artificial y modelos predictivos está transformando la gestión forestal.
Estas herramientas permiten identificar zonas con exceso de combustible, evaluar la evolución de los tratamientos realizados y priorizar actuaciones donde el riesgo resulta mayor.
Además, facilitan el seguimiento de grandes superficies con una precisión difícil de conseguir mediante inspecciones exclusivamente sobre el terreno.
Cada vez más administraciones forestales utilizan esta información para planificar intervenciones antes de que lleguen los meses de mayor riesgo.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
La aplicación estratégica de quemas prescritas puede reducir la severidad de los incendios forestales, evitando la liberación masiva de carbono que producen los grandes fuegos incontrolados. Aunque estas actuaciones generan emisiones durante su ejecución, la cantidad suele ser muy inferior a la provocada por un megaincendio que arrasa miles de hectáreas.
Además, conservar árboles centenarios y bosques maduros ayuda a mantener importantes sumideros naturales de carbono, protege hábitats de numerosas especies y reduce la erosión del suelo tras los incendios.
También disminuye el riesgo para poblaciones cercanas, infraestructuras y recursos hídricos, cada vez más amenazados por incendios de comportamiento extremo.
Vía University of California – Davis
Más información: Previous prescribed burns saved thousands of ancient sequoias during historically unprecedented wildfires | Nature Communications

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