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Nuevo estudio advierte que los centros de datos podrían elevar hasta un 57% las tarifas eléctricas en EE. UU. para 2030

21 mayo, 2026 Deja un comentario

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Investigadores estadounidenses revelan que el auge de los centros de datos y la IA podría disparar las emisiones del sector eléctrico hasta un 28%

  • 🔌 Demanda eléctrica disparada por centros de datos e inteligencia artificial.
  • ⚡ Facturas de luz más altas en varias regiones de Estados Unidos.
  • 🏭 Mayor uso de gas y carbón para alimentar servidores 24/7
  • 🌍 Riesgo para los avances climáticos logrados en las últimas décadas.
  • 🖥️ IA generativa y criptomonedas detrás del nuevo pico energético.
  • ☀️ Más presión sobre renovables y redes eléctricas ya saturadas.
  • 🏘️ Impacto desigual según la concentración de centros de datos.

La inteligencia artificial amenaza con disparar las emisiones eléctricas en Estados Unidos

Durante casi veinte años, el consumo eléctrico en Estados Unidos se mantuvo relativamente estable. Las compañías energéticas diseñaban sus previsiones con cierta tranquilidad y las subidas bruscas en la factura de la luz no eran habituales. Ese equilibrio, bastante silencioso y poco mediático, parece haberse roto. Y rápido.

Un nuevo análisis realizado por investigadores de varias universidades estadounidenses advierte de que el crecimiento explosivo de los centros de datos y la expansión de la inteligencia artificial podrían aumentar de forma importante tanto el precio de la electricidad como las emisiones del sector energético antes de 2030.

La investigación, liderada por Jeremiah Johnson, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, utilizó modelos energéticos avanzados para simular cómo evolucionará la red eléctrica estadounidense durante los próximos años bajo distintos escenarios de crecimiento tecnológico. El resultado deja una conclusión incómoda: la revolución digital también tiene un coste ambiental muy físico.

El nuevo monstruo energético: servidores funcionando día y noche

Los centros de datos modernos consumen electricidad de manera continua. No descansan. No bajan el ritmo de madrugada. Y con la llegada de modelos de IA generativa cada vez más potentes, la demanda energética se está acelerando mucho más rápido de lo que muchas redes eléctricas pueden absorber.

El estudio estima que el consumo eléctrico asociado a centros de datos podría duplicarse antes de finalizar la década, impulsado principalmente por la inteligencia artificial.

Esto cambia por completo la lógica energética tradicional. Hasta hace pocos años, la mayor parte de los picos eléctricos dependían del clima: aire acondicionado en verano o calefacción en invierno. Ahora aparecen enormes complejos tecnológicos capaces de consumir tanta electricidad como ciudades enteras, de forma constante y durante todo el año.

Y claro… alguien tiene que producir esa energía.

Facturas más altas y regiones bajo presión

El modelo desarrollado por los investigadores divide Estados Unidos en 26 regiones eléctricas y analiza hora por hora la evolución de la demanda, las nuevas infraestructuras necesarias y el impacto económico para hogares y empresas.

Las previsiones son contundentes. A nivel nacional, el precio de la electricidad podría aumentar entre un 6% y un 29% antes de 2030. En algunas zonas con fuerte concentración de centros de datos, el incremento podría alcanzar el 57%.

Virginia aparece como uno de los puntos más críticos del país debido a la enorme cantidad de instalaciones tecnológicas ya presentes en el estado. También destacan regiones del corredor atlántico y zonas del valle de Ohio, donde las redes eléctricas comparten infraestructuras muy tensionadas.

El problema no afecta únicamente a las empresas tecnológicas. Cuando un único complejo consume electricidad equivalente a decenas de miles de viviendas, el efecto acaba trasladándose al resto de usuarios conectados a la misma red.

El retorno inesperado del carbón

Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es el posible regreso parcial del carbón como fuente de respaldo energético.

En el norte de Virginia, por ejemplo, los modelos indican que varias centrales térmicas podrían aumentar su actividad para cubrir la nueva demanda eléctrica. En Texas, el protagonismo recaería sobre el gas natural.

Esto supone un giro incómodo para un país que llevaba casi dos décadas reduciendo progresivamente las emisiones del sector eléctrico gracias al cierre de centrales de carbón y a la expansión de las energías renovables.

Según el análisis, las emisiones del sistema eléctrico estadounidense podrían aumentar hasta un 28% en apenas tres años y medio debido al crecimiento de los centros de datos.

Una parte importante de los avances climáticos logrados desde 2005 podría quedar parcialmente anulada. Y eso preocupa bastante dentro del sector energético.

Inteligencia artificial: invisible, digital… y muy material

Muchas veces se percibe la inteligencia artificial como algo abstracto, casi etéreo. Un software. Un chatbot. Un algoritmo. Pero detrás de cada consulta, imagen generada o vídeo procesado existen enormes instalaciones llenas de servidores, sistemas de refrigeración y equipos funcionando sin interrupción.

El auge de herramientas de IA generativa está obligando a gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon o Meta a construir nuevos centros de datos a gran velocidad.

Algunas compañías ya están firmando contratos masivos de energía renovable para intentar reducir su huella climática. Otras están invirtiendo en pequeños reactores nucleares modulares o en sistemas avanzados de almacenamiento energético. Aun así, la velocidad del crecimiento tecnológico va por delante de muchas infraestructuras limpias.

Ese es el verdadero cuello de botella.

Renovables, almacenamiento y nuevas reglas del juego

No todo el panorama es negativo. El propio estudio señala que una mayor implantación de energía solar y eólica ayudaría a reducir tanto el impacto climático como la subida de precios eléctricos.

En Estados Unidos ya se están acelerando proyectos gigantescos de almacenamiento con baterías, redes inteligentes y plantas solares híbridas capaces de alimentar parcialmente centros de datos durante las horas de máxima generación renovable.

Además, algunas administraciones empiezan a exigir mayor transparencia energética a las grandes tecnológicas. Estados como California o Virginia están debatiendo nuevas normativas relacionadas con consumo eléctrico, eficiencia y responsabilidad climática de estas infraestructuras digitales.

En Europa también aumenta la presión regulatoria. La Unión Europea ya trabaja en requisitos de sostenibilidad y reutilización de calor residual procedente de centros de datos, especialmente en países nórdicos donde ese calor puede aprovecharse para calefacción urbana.

Sí, porque incluso el calor que generan los servidores empieza a verse como un recurso energético aprovechable.

Vía NC State

Más información: Power system costs and emissions from data center and cryptocurrency mining expansion in the United States – IOPscience

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Publicado en: Energía eléctrica

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