
Investigadores de Northeastern proponen recuperar litio, tierras raras y otros minerales críticos de las aguas residuales para impulsar la transición energética.
- 💧 Aguas residuales como fuente de materias primas.
- 🔋 Litio, magnesio, titanio y tierras raras recuperables.
- 🌍 Menor dependencia de la minería tradicional.
- ♻️ Economía circular aplicada a la energía limpia.
- ⚙️ Nuevas oportunidades para depuradoras e industria.
- 🌱 Menor presión sobre ecosistemas y recursos naturales.
Las aguas residuales podrían convertirse en una nueva mina para la transición energética
Una nueva mirada al agua que ya se considera un residuo
La transición hacia una economía baja en carbono necesita mucho más que paneles solares, aerogeneradores o vehículos eléctricos. Detrás de todas esas tecnologías existe una enorme demanda de minerales críticos, materiales cuya extracción resulta costosa, compleja y, en muchos casos, ambientalmente problemática.
Un grupo de investigadores de la Universidad Northeastern plantea ahora una alternativa que hace apenas unos años parecía impensable: obtener parte de esos minerales directamente de las aguas residuales. El trabajo, publicado en la revista Joule, analiza el potencial de distintos tipos de aguas de desecho para recuperar elementos estratégicos que hoy resultan esenciales para la electrificación de la economía.
La propuesta cambia por completo la forma de entender las estaciones de tratamiento de aguas. En lugar de limitarse a limpiar el agua antes de devolverla al medio natural, estas instalaciones podrían convertirse también en auténticas plantas de recuperación de recursos.

Los minerales críticos, el gran cuello de botella de la energía limpia
Cada batería, cada cable eléctrico o cada motor de un vehículo eléctrico incorpora materiales cuya disponibilidad preocupa cada vez más a gobiernos e industrias.
Entre ellos destacan el litio, el cobalto, el níquel, el cobre, diversas tierras raras, el manganeso o el titanio. Todos desempeñan un papel fundamental en tecnologías relacionadas con las energías renovables, el almacenamiento energético, la electrónica y las redes eléctricas.
El problema es que muchos aparecen en bajas concentraciones en la naturaleza, lo que obliga a mover enormes cantidades de roca para obtener pequeñas cantidades aprovechables. Además, la extracción suele requerir un elevado consumo de agua y energía, además de generar residuos difíciles de gestionar.
A ello se suma otro factor importante: la concentración geográfica de buena parte del procesamiento mundial de estos materiales, que aumenta la vulnerabilidad de las cadenas internacionales de suministro.

Del residuo al recurso: qué descubrieron los investigadores
Los científicos analizaron diez fuentes de agua no convencionales, entre ellas las aguas procedentes de explotaciones de petróleo y gas, antiguas minas, centrales térmicas de carbón, plantas desaladoras y diferentes corrientes de aguas residuales industriales.
Su objetivo era identificar qué minerales podían recuperarse, en qué cantidades aparecían y qué tecnologías serían necesarias para extraerlos de forma eficiente.
Los resultados muestran que determinadas corrientes contienen cantidades muy interesantes de magnesio, litio, uranio, titanio, flúor y silicio. Según el estudio, estos recursos podrían llegar a cubrir una parte muy significativa de la demanda prevista para el sector internacional de las tecnologías limpias si los procesos de recuperación alcanzan la madurez industrial.
Otros materiales como el cobre, el níquel, el cobalto o el manganeso también pueden recuperarse, aunque en este caso las cantidades disponibles no bastarían por sí solas para satisfacer el crecimiento previsto del mercado.
Una oportunidad para impulsar la economía circular
La investigación encaja perfectamente dentro del concepto de economía circular, donde los residuos dejan de verse como un problema para convertirse en una nueva fuente de materias primas.
Este enfoque ya se aplica en numerosas depuradoras mediante la recuperación de fósforo, nitrógeno o la producción de biogás. Incorporar también minerales estratégicos supondría un paso mucho más ambicioso.
En la práctica, una misma planta podría limpiar el agua, generar energía renovable mediante digestión anaerobia, producir fertilizantes y recuperar materiales de alto valor para fabricar nuevas baterías o componentes electrónicos.
Ese cambio de paradigma permitiría aprovechar recursos que actualmente pasan desapercibidos y reducir la necesidad de abrir nuevas explotaciones mineras.
La tecnología todavía debe superar varios desafíos
Aunque el potencial resulta muy prometedor, la recuperación de minerales críticos desde aguas residuales todavía presenta importantes retos.
En muchos casos las concentraciones son muy bajas y resulta necesario desarrollar membranas avanzadas, materiales adsorbentes, procesos electroquímicos o tecnologías de separación mucho más eficientes que las actuales.
También será necesario reducir el consumo energético de estos procesos para garantizar que el balance ambiental resulte realmente positivo. Recuperar un mineral utilizando más energía de la que posteriormente ayuda a ahorrar perdería buena parte de su sentido.
La buena noticia es que en los últimos años se han producido avances importantes en nanomateriales, electrodiálisis, intercambio iónico e inteligencia artificial aplicada al tratamiento de aguas, tecnologías que podrían acelerar la viabilidad comercial de este tipo de sistemas.
Europa también busca nuevas fuentes de materias primas
La investigación llega en un momento especialmente relevante. La Unión Europea lleva años impulsando políticas destinadas a asegurar el suministro de materias primas críticas, consideradas esenciales para la competitividad industrial y la transición energética.
El aumento de la producción de baterías, parques eólicos, instalaciones solares y sistemas de almacenamiento hace que la demanda de minerales continúe creciendo de forma sostenida.
Por ese motivo, además del reciclaje de baterías y aparatos electrónicos, empiezan a explorarse recursos poco convencionales como salmueras geotérmicas, residuos industriales o, como demuestra este estudio, las propias aguas residuales.
Diversificar el origen de estas materias primas reduce riesgos económicos y fortalece la resiliencia frente a posibles interrupciones del comercio internacional.
Un cambio de mentalidad para las infraestructuras del futuro
Durante décadas las depuradoras se diseñaron con un objetivo muy concreto: eliminar contaminantes.
Hoy empieza a consolidarse una visión mucho más amplia. Estas instalaciones pueden convertirse en centros de producción de agua regenerada, energía renovable, fertilizantes y materias primas estratégicas.
En algunos países ya existen proyectos que aprovechan el calor residual del agua, producen hidrógeno renovable o generan electricidad mediante digestores anaerobios. Incorporar la recuperación de minerales críticos sería un paso más dentro de esa evolución hacia infraestructuras multifuncionales.
No ocurrirá de un día para otro. Harán falta inversiones, mejoras tecnológicas y modelos económicos sólidos. Aun así, el camino empieza a estar bastante claro.
Potencial
La recuperación de minerales críticos presentes en las aguas residuales puede convertirse en una herramienta muy valiosa para acelerar la descarbonización sin incrementar al mismo ritmo la presión sobre los recursos naturales.
Si esta tecnología alcanza la madurez comercial, permitirá aprovechar materiales que hoy se desperdician, reforzar la autonomía estratégica de numerosos países y reducir parte del impacto ambiental asociado a la minería convencional.
Además, abriría nuevas oportunidades para modernizar las plantas de tratamiento de aguas, crear empleos especializados y desarrollar cadenas de suministro más locales y resilientes.
La revolución energética no dependerá únicamente de producir más electricidad renovable. También exigirá aprender a utilizar mucho mejor los recursos que ya circulan por la sociedad. Y, curiosamente, una parte de esos recursos podría estar viajando cada día por las redes de saneamiento sin que apenas nadie repare en ello.
Más información: Qudus A. Rafiu et al, Prospects for mining critical materials from nontraditional water sources to meet decarbonized energy needs, Joule (2026). DOI: 10.1016/j.joule.2026.102530



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