
Nuevo estudio en EE. UU. demuestra que las quemas controladas ahorran $3,73 por cada dólar invertido en daños por incendios.
- 🔥 Menos combustible forestal → incendios menos intensos.
- 💨 Reducción de humo → mejora salud pública.
- 💰 Cada 1 € invertido → hasta 3,73 € evitados en daños.
- 🌲 -36 % superficie quemada → impacto directo en ecosistemas.
- 🏠 Menos pérdidas materiales → menor coste social.
- ⚖️ Debate abierto → prevención vs extinción.
- 🌍 Beneficios climáticos → menos emisiones descontroladas.
Cómo las quemas controladas pueden ahorrar miles de millones en incendios forestales
Durante décadas, el U.S. Forest Service ha gestionado los bosques públicos con una idea bastante simple: reducir el exceso de vegetación para evitar incendios descontrolados. Esto incluye desde la eliminación de matorral hasta el uso de quemas prescritas, una práctica ancestral que ya aplicaban comunidades indígenas mucho antes de que existiera la gestión forestal moderna.
Lo interesante ahora no es solo su valor ecológico. Es que empiezan a verse como una herramienta económica de primer nivel.
Menos fuego, menos daños
Un estudio reciente publicado en la revista Science ha analizado 285 incendios forestales ocurridos entre 2017 y 2023 en el oeste de Estados Unidos. Todos ellos en zonas donde previamente se había reducido la carga de combustible vegetal.
Los resultados son bastante claros:
- La superficie total quemada se redujo un 36 %.
- Las zonas con incendios más graves bajaron un 26 %.
Esto no significa que el fuego desaparezca. Significa que pierde intensidad, velocidad y capacidad destructiva. Y eso, en incendios forestales, cambia todo.
El factor económico: cuando prevenir sale rentable
El mismo estudio da un paso más allá: poner números al ahorro. Y aquí es donde la cosa se vuelve interesante.
Por cada dólar invertido en estas actuaciones, se evitaron aproximadamente 3,73 dólares en daños. Traducido:
- 1.390 millones de dólares evitados en impactos sobre salud y productividad por el humo.
- 895 millones en daños a infraestructuras.
- 503 millones en emisiones de dióxido de carbono.
En total, miles de millones que no se perdieron. Y eso solo teniendo en cuenta variables medibles. Porque hay cosas que no entran en la ecuación fácilmente: biodiversidad, turismo rural, calidad de vida… todo eso queda fuera, y pesa.
Tamaño importa: tratamientos a gran escala
El análisis también deja una pista importante para la gestión forestal: las intervenciones más grandes, de más de 970 hectáreas (unas 2.400 acres), son las más eficientes desde el punto de vista económico.
Tiene lógica. Actuar en pequeñas parcelas dispersas ayuda, pero no cambia el comportamiento global del incendio. Cuando se interviene a escala de paisaje, el fuego encuentra barreras reales.
Un debate que sigue abierto
No todo el mundo está convencido. Algunos expertos advierten que asignar un valor económico a estos beneficios puede simplificar demasiado un problema complejo.
Otros señalan que muchas de las pérdidas más costosas ocurren cerca de zonas habitadas. Y ahí, dicen, la clave está en proteger directamente las viviendas, no tanto en intervenir en zonas forestales alejadas.
También hay críticas ambientales. Algunas organizaciones temen que bajo el paraguas de la “prevención de incendios” se justifiquen prácticas como la tala intensiva o intervenciones poco selectivas.
Y luego está el tema del humo. Las quemas controladas también emiten CO₂ y partículas. No es despreciable. La diferencia es que se trata de emisiones planificadas, en condiciones controladas, no de incendios fuera de control que arrasan miles de hectáreas en días.
Cambio de rumbo en la gestión forestal
Las políticas públicas también influyen. En los últimos años, la estrategia en Estados Unidos ha oscilado entre prevención activa y extinción total.
El problema es que apagar todos los incendios durante décadas ha llevado a una acumulación masiva de combustible vegetal. Resultado: incendios cada vez más grandes, más rápidos, más difíciles de controlar.
Algunos planes, como el programa forestal a 10 años lanzado en 2022, apostaban por aumentar las quemas prescritas. Sin embargo, cambios recientes en la política han vuelto a poner el foco en la extinción, reduciendo las actuaciones preventivas en grandes superficies.
Aquí hay una tensión evidente. Y no es solo política. Es técnica.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
El uso de quemas controladas y gestión de combustible tiene efectos ambientales complejos, con luces y sombras.
Por un lado:
- Reduce la intensidad de incendios extremos, que son los que realmente devastan ecosistemas.
- Favorece la regeneración natural de muchas especies adaptadas al fuego.
- Disminuye las emisiones masivas de carbono asociadas a incendios descontrolados.
Por otro:
- Genera emisiones puntuales de humo y CO₂.
- Puede alterar hábitats si no se aplica con criterios ecológicos.
- Existe riesgo de ejecución deficiente si falta planificación o recursos.
En términos globales, muchos investigadores coinciden en que un fuego pequeño y controlado es mucho menos dañino que uno grande e incontrolable. La diferencia está en cómo y cuándo se aplica.
Más información: Wildfire damages and the cost-effective role of forest fuel treatments | Science



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