
A pesar de sequías extremas y megaincendios, los bosques tratados recuperan sus reservas de carbono en solo 7 años, igualando o superando los niveles de los bosques no tratados.
- 88 % menos incendios extremos con gestión forestal activa
- Recuperación de carbono en 7 años, incluso con sequías extremas
- Más de 200 proyectos reales analizados en Sierra Nevada, California
- Reducción del 32 % en severidad promedio de incendios
- Tratamientos mayores a 6 ha y con mantenimiento, los más eficaces
- Nuevo modelo de restauración con impacto medible a escala de paisaje
- Clave para mitigar crisis climática y proteger servicios ecosistémicos.
El panorama forestal del oeste de Estados Unidos, y especialmente de California, está cambiando rápidamente. Lo que antes eran bosques adaptados al fuego, con incendios frecuentes pero de baja intensidad, se ha convertido en un polvorín. Décadas de supresión de incendios, sumadas a la crisis climática y a una sequía persistente, han generado una acumulación de combustible que dispara el riesgo de incendios de alta severidad.
Una investigación reciente liderada por Vibrant Planet, la Universidad del Norte de Arizona, la American Forest Foundation y Blue Forest aporta evidencia clave: los bosques tratados con técnicas de manejo forestal activo son 88 % menos propensos a sufrir incendios severos y recuperan sus niveles de carbono en apenas siete años, incluso tras eventos extremos como los megaincendios de 2020 y 2021.

Sin manejo, los bosques colapsan
Muchos bosques del oeste están al borde del colapso ecológico. El modelo de exclusión del fuego, vigente desde hace más de un siglo, ha creado paisajes densos, homogéneos y extremadamente inflamables. “No es cuestión de si van a arder, sino de cuándo y dónde”, explica Katharyn Duffy, coautora del estudio.
En estas condiciones, un incendio no solo destruye árboles. Puede eliminar completamente la capacidad de regeneración del ecosistema, transformando el bosque en matorral o pastizal degradado, con pérdidas permanentes de biodiversidad, captura de carbono y regulación hídrica.
Evidencia a escala real
El estudio analizó 216 tratamientos forestales realizados en 2016 en la Sierra Central de California. Estos incluyeron raleo selectivo, eliminación de combustibles y quemas prescritas. Las zonas tratadas se compararon con bosques similares sin intervención, que también fueron alcanzados por incendios entre 2020 y 2023. El resultado: los bosques gestionados no solo ardieron con menos intensidad, sino que también retuvieron mejor su carbono vivo, incluso en condiciones climáticas extremas.
En particular, las intervenciones que superaban las 6 hectáreas y que recibieron mantenimiento posterior fueron las más eficaces en reducir el riesgo de incendios catastróficos y estabilizar el almacenamiento de carbono. Esto sugiere que la escala y la continuidad del manejo son factores determinantes.
Cuando los modelos fallan, habla la realidad
Uno de los hallazgos más interesantes es que los modelos computacionales fallaron al intentar predecir el comportamiento de los incendios recientes. “La realidad superó cualquier simulación”, afirma Ethan Yackulic, autor principal. Los nueve incendios más grandes en la historia de California ocurrieron en los últimos diez años, lo que revela que el régimen de incendios ha cambiado de forma radical.
Frente a esta incertidumbre, el estudio propone un enfoque basado en experimentos naturales: comparar bosques tratados y no tratados, expuestos a las mismas condiciones reales. Así se obtienen datos verificables y aplicables para tomar decisiones informadas sobre manejo forestal.
Recuperar la relación con el territorio
Para la ecóloga Sophie Gilbert, los resultados no solo ofrecen respuestas técnicas, sino también un cambio de enfoque cultural. “No se trata solo de cuántos árboles hay que cortar o dónde aplicar una quema. Se trata de reconstruir una relación sostenible con el bosque. Una que requiere cuidado constante, pero que a cambio nos devuelve servicios vitales como agua limpia, hábitat para especies y, sí, también almacenamiento de carbono”.
Este tipo de manejo forestal puede incluso abrir nuevas fuentes de financiación, al permitir la certificación de créditos de carbono o el acceso a fondos públicos destinados a restauración ecológica. Ya existen iniciativas piloto en California que canalizan inversiones privadas hacia proyectos de tratamiento forestal con impacto climático medible.
Más información: Frontiers | Rising from the ashes: treatments stabilize carbon storage in California’s frequent-fire forests



Anónimo dice
Excelente, es más que una restauración del medio ambiente.