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Nuevo estudio en 1.400 ciudades descubre que las más frías se están calentando más rápido que las cálidas

28 junio, 2026 1 comentario

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Imagen generada por IA

Las ciudades frías emergen como los nuevos focos del calor urbano: un análisis global identifica los mayores aumentos de temperatura y exposición humana.

  • 🌍 1.400 ciudades analizadas durante dos décadas.
  • 🛰️ Datos satelitales de temperatura superficial.
  • ❄️ Ciudades frías, calentamiento más acelerado.
  • 🌡️ Hasta 4 °C de aumento en algunos casos.
  • 🌙 Noches tropicales cada vez más frecuentes.
  • 👵 Mayor riesgo para personas vulnerables.
  • 🏙️ 51 % más de exposición al calor extremo.
  • 🌳 Adaptación urbana como prioridad.

Los cambios más rápidos del calor urbano ya no ocurren en las ciudades más cálidas: un estudio internacional revela que muchas de las urbes con clima frío están experimentando el mayor aumento de temperatura superficial. Esta tendencia, impulsada principalmente por el cambio climático y reforzada por la expansión urbana, incrementa la exposición de millones de personas a episodios de calor extremo y obliga a replantear la planificación de las ciudades del futuro.

Las ciudades frías ya no están a salvo del calor extremo

Durante años se asumió que las grandes amenazas asociadas al calor extremo se concentraban en regiones desérticas o tropicales. Sin embargo, una investigación basada en el análisis de 1.400 ciudades de todo el mundo cambia esa percepción de forma contundente.

El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en Australia, utilizó observaciones por satélite para reconstruir cómo ha evolucionado la temperatura superficial urbana durante aproximadamente veinte años. En lugar de medir únicamente la temperatura del aire, el estudio analizó el calor que acumulan y liberan materiales como el asfalto, los tejados o el hormigón, responsables del conocido efecto isla de calor urbana.

Esta metodología permite obtener una visión mucho más completa de toda la ciudad, evitando las limitaciones de las estaciones meteorológicas tradicionales, que solo registran información en puntos concretos.

Un calentamiento inesperado en las regiones más frías

Uno de los hallazgos más llamativos es que las ciudades donde las temperaturas superficiales aumentaron con mayor rapidez no fueron las más cálidas del planeta.

En algunos núcleos urbanos situados en regiones de Europa del Este y Asia Occidental, las temperaturas superficiales diurnas llegaron a incrementarse hasta 4 °C durante el periodo analizado. En otras ciudades el aumento fue mucho más moderado, alrededor de 0,6 °C.

Los científicos consideran que existen varios factores detrás de este comportamiento. Uno de ellos es la reducción de la cubierta de nieve durante el invierno, que disminuye el efecto reflector del suelo. Sin esa superficie blanca que devuelve parte de la radiación solar al espacio, las ciudades absorben mucha más energía.

A ello se suma la rápida urbanización. Nuevas carreteras, edificios y zonas pavimentadas sustituyen espacios naturales capaces de regular la temperatura mediante evaporación y sombra.

El calor nocturno, un enemigo silencioso

Las olas de calor suelen asociarse a las horas centrales del día, aunque el estudio recuerda que las noches cálidas representan uno de los mayores riesgos para la salud.

En numerosas ciudades áridas, las noches extremadamente calurosas son ya un 47 % más frecuentes que al inicio del periodo estudiado. Cuando el ambiente apenas se refresca después del atardecer, el organismo pierde la oportunidad de recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día.

Las consecuencias pueden traducirse en trastornos del sueño, mayor riesgo de agotamiento por calor, incremento de enfermedades cardiovasculares y un aumento de la mortalidad durante episodios prolongados de altas temperaturas.

Las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas y quienes viven en viviendas mal aisladas constituyen algunos de los colectivos más expuestos.

El crecimiento urbano amplifica el problema

El calentamiento es solo una parte de la ecuación. La otra tiene que ver con el crecimiento de las ciudades.

Cada año millones de personas se trasladan a zonas urbanas. Cuando esa expansión coincide con temperaturas cada vez más elevadas, el resultado es un fuerte incremento de la población expuesta al calor extremo.

Según los investigadores, la exposición urbana al calor aumentó aproximadamente un 51 % a escala mundial durante el periodo analizado.

Además, el estudio logró separar el peso de dos factores distintos: el crecimiento de la población y el propio cambio climático.

Los resultados muestran que el calentamiento climático explica más del 80 % del aumento de la exposición al calor respecto a lo que habría provocado únicamente el crecimiento demográfico.

No obstante, la influencia cambia según la región. En las zonas continentales con inviernos fríos domina claramente el cambio climático, mientras que en muchas ciudades áridas la rápida llegada de nuevos habitantes tiene un papel todavía mayor.

Adaptar las ciudades exige soluciones diferentes

No existe una receta universal para combatir el calor urbano. Cada ciudad necesita estrategias adaptadas a sus características climáticas, sociales y urbanísticas.

En aquellas donde el calentamiento está relacionado con la pérdida de nieve y el aumento de superficies impermeables, cobra importancia la utilización de cubiertas reflectantes, materiales de construcción con menor capacidad para acumular calor y una planificación urbana que reduzca las superficies asfaltadas.

En cambio, las ciudades que crecen rápidamente necesitan reforzar la presencia de arbolado urbano, ampliar las zonas verdes, crear corredores de ventilación y garantizar que todos los barrios dispongan de espacios públicos donde refugiarse durante los episodios de calor extremo.

Muchas ciudades europeas ya avanzan en esta dirección. París está multiplicando la plantación de árboles y transformando patios escolares en refugios climáticos. Barcelona impulsa nuevas áreas de sombra y amplía su red de espacios climáticos abiertos a la ciudadanía durante el verano. Son medidas que, poco a poco, empiezan a convertirse en parte habitual de la planificación urbana.

La importancia de medir el calor desde el espacio

Los satélites están adquiriendo un papel cada vez más relevante para comprender cómo evolucionan las ciudades frente al cambio climático.

Las imágenes permiten detectar barrios especialmente vulnerables, identificar superficies que acumulan más calor e incluso evaluar si determinadas intervenciones urbanas funcionan realmente con el paso de los años.

Esta información resulta especialmente útil para orientar las inversiones públicas. En lugar de aplicar medidas generales, las administraciones pueden priorizar aquellos distritos donde el riesgo sanitario es mayor y donde pequeñas actuaciones pueden ofrecer beneficios inmediatos para miles de vecinos.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El aumento de la temperatura urbana afecta mucho más que al bienestar humano. Las altas temperaturas modifican el funcionamiento de numerosos ecosistemas presentes dentro de las ciudades.

Los árboles sufren un mayor estrés hídrico, aumenta la demanda de agua para mantener parques y jardines y se incrementa el consumo eléctrico debido al uso masivo del aire acondicionado. Cuando esa electricidad procede de fuentes fósiles, se genera un círculo difícil de romper: más calor provoca más consumo energético y, en consecuencia, mayores emisiones de gases de efecto invernadero.

También empeora la calidad del aire, ya que las altas temperaturas favorecen la formación de ozono troposférico y agravan los episodios de contaminación atmosférica.

Por otra parte, la pérdida de zonas verdes y la expansión del asfalto reducen la biodiversidad urbana y dificultan la presencia de aves, insectos polinizadores y otras especies que desempeñan un papel importante en el equilibrio ecológico de las ciudades.

Más información: Two decades of urban heat intensification and exposure across 1400 cities | Communications Earth & Environment

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Publicado en: Cambio Climático

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Comentarios

  1. Luis Alfredo Canedo Aragon dice

    28 junio, 2026 a las 16:03

    Excelente crónica soy un licenciado en ciencias naturales, y siempre inculque en mis estudiantes el interés por la naturaleza y motive tanto a los alumnos como a los padres a que sembraran en esos patios tan inmensos árboles o craran su propia huerta para la producción de algunos alimentos.

    Responder

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