
Un estudio publicado en Nature Climate Change muestra cómo la fotosíntesis —el proceso mediante el cual los organismos convierten carbono atmosférico en materia orgánica— ha cambiado en los últimos años, con contrastes claros entre los ecosistemas terrestres y marinos.
- Aumento neto de fotosíntesis global.
- Tierra +0,20 GtC/año (2003–2021).
- Océanos −0,12 GtC/año, sobre todo en trópicos.
- Variabilidad anual dominada por océanos (ENSO).
- Impacto en biodiversidad, pesca y regulación del carbono.
Aumento terrestre, retroceso oceánico
Un estudio internacional publicado en Nature Climate Change revela que entre 2003 y 2021 la producción primaria neta (NPP) aumentó globalmente gracias al impulso de los ecosistemas terrestres. El crecimiento fue de aproximadamente +0,20 gigatoneladas de carbono por año en tierra, mientras que los océanos perdieron cerca de 0,12 gigatoneladas de carbono por año, especialmente en regiones tropicales y subtropicales. El balance global resultó positivo, con un aumento neto cercano a +0,11 gigatoneladas de carbono por año.
Aporte terrestre: factores clave
El aumento en tierra se asocia a:
- Temporadas de crecimiento más largas en latitudes templadas y boreales, favorecidas por el calentamiento.
- Incrementos locales de humedad y expansión forestal en determinadas zonas.
- Intensificación agrícola en regiones de clima moderado.
- Posible efecto de fertilización por CO₂, que mejora la fotosíntesis siempre que haya nutrientes y agua suficientes.
Estos factores han permitido que bosques, cultivos y praderas capturen más carbono, reforzando su papel como sumideros naturales.

Retroceso oceánico: causas y consecuencias
En los océanos tropicales y subtropicales, el calentamiento superficial intensifica la estratificación de las aguas, impidiendo la mezcla vertical que transporta nutrientes desde capas profundas. Esto reduce la capacidad fotosintética del fitoplancton, base de las cadenas alimentarias marinas.
Se estima que cerca de la mitad del océano global ha experimentado caídas relevantes en NPP en las últimas dos décadas. A esto se suma la pérdida de oxígeno disuelto en ciertas áreas, que afecta la biodiversidad y disminuye la resiliencia de ecosistemas marinos.
Variabilidad interanual: el papel del océano
Aunque la tendencia a largo plazo favorece a la tierra, la variabilidad anual está dominada por los océanos. Fenómenos como El Niño reducen drásticamente la NPP marina al calentar y estratificar las aguas, mientras que La Niña puede revertir parcialmente estas pérdidas. Entre 2015 y 2021, una serie de eventos La Niña ayudó a frenar temporalmente la caída oceánica, pero sin invertir la tendencia general.
Implicaciones reales
- Alimentación y pesca: Menor productividad marina en trópicos compromete las poblaciones de peces y la seguridad alimentaria en comunidades costeras.
- Secuestro de carbono: La caída oceánica reduce la capacidad de absorción global de CO₂, lo que puede acelerar el cambio climático si no se compensa.
- Políticas y gestión: La restauración forestal, la agroforestería y la gestión sostenible de tierras emergen como estrategias clave para reforzar el sumidero terrestre.
Más información: Contrasting biological production trends over land and ocean, Nature Climate Change (2025). DOI: 10.1038/s41558-025-02375-1



Luis Rodríguez dice
no se hasta que punto sea verdad, en comparativa de la velocidad de deforestación y la generación de contaminantes al aire, ríos y océanos…