
Investigadores de la Universidad de Umeå (Suecia) descubrieron que el hielo puede liberar hierro de los minerales más eficientemente que el agua líquida. Se creía que el hielo ralentizaba las reacciones químicas, pero el estudio muestra que el hielo a -10 °C libera más hierro que el agua a 4 °C.
- Hielo libera hierro más rápido que el agua.
- Ríos del Ártico se tiñen de naranja.
- Ciclos de congelación-descongelación agravan el problema.
- Ecosistemas acuáticos en riesgo.
- Cambio climático acelera el fenómeno.
Icebergs químicos: el papel inesperado del hielo en la disolución del hierro
Durante mucho tiempo se creyó que el frío extremo del Ártico ralentizaba las reacciones químicas. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Umeå, en Suecia, ha demostrado lo contrario: el hielo no solo no frena la liberación de hierro, sino que la acelera. Esta revelación cambia nuestra comprensión sobre cómo el calentamiento global está transformando los paisajes del norte.
En regiones como la cordillera Brooks en Alaska, los ríos están adquiriendo un tono naranja óxido. Esta coloración no es superficial: refleja un aumento preocupante del hierro disuelto en el agua, procedente del suelo y las rocas locales, donde minerales como la goethita (un óxido de hierro) se están descomponiendo más rápidamente debido al hielo.

La clave está en la estructura del hielo. A temperaturas de hasta -30 °C, se forman microscopios bolsillos de agua líquida entre los cristales de hielo. Estas diminutas cápsulas actúan como reactores químicos hiperconcentrados y ácidos, capaces de disolver minerales incluso en condiciones extremas. A -10 °C, la liberación de hierro fue mayor que a 4 °C con agua líquida, según los experimentos del equipo sueco.
El deshielo ya no es el único culpable
Hasta ahora, la narrativa dominante señalaba al permafrost en descongelación como la fuente principal de hierro que contaminaba los ríos. Pero este nuevo hallazgo indica que incluso sin derretimiento, el propio hielo está contribuyendo activamente a la disolución del hierro. Peor aún, los ciclos de congelación y descongelación, cada vez más frecuentes con el cambio climático, maximizan el proceso.

A medida que el clima se vuelve más inestable en el Ártico, se multiplican los días en que las temperaturas oscilan alrededor del punto de congelación. Este vaivén térmico no solo debilita la estructura del suelo, sino que potencia la liberación de minerales, incluyendo hierro, arsénico y otros metales pesados que podrían estar atrapados en el permafrost.
Consecuencias ecológicas y sociales
Los efectos ecológicos ya son visibles. Estos ríos naranjas tienen bajos niveles de oxígeno disuelto y una acidez elevada, lo que perjudica a especies acuáticas como insectos, peces y plantas ribereñas. En zonas donde comunidades dependen del agua de ríos y arroyos para consumo o pesca, esta alteración representa una amenaza directa a su salud y su seguridad alimentaria.
Además, algunos investigadores alertan sobre la posibilidad de que estos procesos estén ocurriendo también en otros entornos fríos de montaña, desde Escandinavia hasta los Andes, donde glaciares y suelos congelados actúan como reservorios químicos latentes.
Vía Ice dissolves iron faster than liquid water
Más información: Ice as a kinetic and mechanistic driver of oxalate-promoted iron oxyhydroxide dissolution | PNAS



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