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Plastisfera, el bestial continente de plástico que amenaza la vida marina

23 mayo, 2016 Deja un comentario

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La plastisfera es el nombre que emplea en los círculos científicos para referirse a un ecosistema marino caracterizado por la presencia de desperdicios de plástico en grandes áreas oceánicas. Un foco de contaminación con una terrible destrucción ambiental ya casi imposible de recuperar.

La cantidad de plástico que se tira a la basura o simplemente a cualquier parte cada día en todo el mundo es incalculable. Ese plástico tiene y va a tener un impacto medio ambiental en el planeta que sufrirán muchas generaciones después de la nuestra, y lo peor de todo es que no parece ser reversible.

Tenemos la sensación en nuestra vida diaria que el plástico no es un gran problema, simplemente desaparece de nuestras vidas una vez que lo usamos, no nos preocupamos de saber que pasa con él después, si se recicla, si no se recicla, si se quema, si se entierra en un vertedero, o simplemente si se acumula en los océanos hasta formar auténticas islas de plástico.

Algunos estudios en este tema, han descubierto que diversos organismos diminutos, desde algas a bacterias, prosperan aposentados en los desechos plásticos, transformándolos en ricos “arrecifes microbianos”, que son ecológicamente muy diferentes de las comunidades acuáticas de su entorno. Aunque algunos de los habitantes en tan singulares «arrecifes» pueden degradar el plástico, éste aún provee un hogar relativamente estable para los microbios. Pero lo que puede ser bueno para los microbios, puede ser malo para los peces, otros animales marinos y para los seres humanos. La plastisfera sirve de hogar para un grupo de bacterias llamadas Vibrio. Algunas especies del género Vibrio pueden causar enfermedades tales como el cólera, cuando entran en contacto con humanos.

En 1997 Charles Moore fue el descubridor de una de estas islas de plástico, a la vuelta a casa de uno de sus viajes marinos decidió tomar una ruta que normalmente nadie suele tomar, a través de la esquina nororiental de una zona de 16 millones de Km2 conocida como el giro subtropical del Pacífico Norte. El giro es un enorme círculo oval que abarca todo el Pacífico y comprende 4 fuertes corrientes que se desplazan entre las costas de Washington, México y Japón antes de volver al punto de partida. Moore dirigió su barco hacia una parte alejada del giro y allí, una masa perpetua de altas presiones cubre la zona obligando a las corrientes a girar formando un vórtice lento en la dirección de las agujas del reloj, pero el vórtice no se detiene nunca. Moore nunca había visto nada como lo que encontró ese día: montones de plástico hasta donde alcanzaba la vista. No importa a que hora del día mirara, los residuos de plástico flotaban por todas partes: botellas, tapones, envoltorios y fragmentos.

En los días tranquilos el vórtice no está lleno de deshechos y las aguas suelen tener un color azul y transparente. Pero si se observa de cerca la realidad supera a la ficción: toneladas de minúsculos trocitos en suspensión, como copos de nieve, flotando por toda la columna de agua desde la superficie hasta las profundidades visibles. Una isla de basura flotante sería un problema mucho más fácil de resolver. Todo se complica porque además el vórtice no es un entorno estático, cambia cada estación y sus límites no están definidos. No se puede sacar todo el pequeño plástico del océano sin sacar también especies de fitoplacton y zooplacton, organismos que son la base de la red alimentaria marina.

El vórtice del Pacífico Norte no es el único punto del globo donde se acumula el plástico. Hay al menos 5, todos ellos centrados alrededor de los trigésimos paralelos norte y sur.

En el vídeo Charles Moore explica en primera persona su experiencia:

Algunos datos sobre los desechos plásticos marinos.

Manuel Maqueda, de la ONG Plastic Pollution Coalition, señala diversos datos preocupantes al respecto:

  • Los residuos plásticos matan más de un millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos y tortugas cada año.
  • El plástico es un material que tarda hasta mil años en biodegradarse, y enseguida se fragmenta en trocitos que absorben y acumulan contaminantes tóxicos. Por ello, no se puede hablar de islas flotantes de residuos, sino más bien de zonas con mayores concentraciones en una especie de sopa. Se calcula que hay cien millones de toneladas en suspensión en el mar.
  • La contaminación marina por residuos plásticos es un problema global: todos los ecosistemas del planeta, hasta la Antártida, sufren sus efectos nocivos. Los científicos alertan en especial sobre los disruptores endocrinos.
  • Millones de animales de cientos de especies comen plástico. El problema llega así de nuevo a quienes lo han provocado, ya que la cadena alimentaria de la que dependen los seres humanos se contamina.

Hace poco veía un vídeo donde grababan por primera vez plancton devorando plástico del océano, todo este plástico se incorpora a la cadena alimenticia de los humanos, así que al final acabamos comiéndonos nuestra propia basura plástica.

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Publicado en: Cambio Climático, Artículos destacados

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