
La producción renovable no siempre coincide con los momentos de mayor consumo. Esto ha provocado que 10% de la electricidad solar producida entre abril y junio se haya desperdiciado
- Francia produce más energía renovable de la que puede consumir.
- Crecen las pérdidas por sobreproducción.
- Los precios negativos en el mercado eléctrico aumentan.
- Falta de almacenamiento, el gran cuello de botella.
- El sistema necesita adaptarse a un nuevo modelo energético.
Record de despilfarro de electricidad eólica y solar en Francia
En su último informe, el operador del sistema eléctrico francés RTE lanza una señal de alerta: la producción de energía solar y eólica ha superado con creces la demanda en determinados momentos, provocando episodios récord de precios negativos y recortes de producción. En otras palabras, una parte significativa de la electricidad renovable generada no llega a utilizarse. Solo en el primer semestre de 2025, el 10 % de la generación solar teórica se ha perdido, lo que equivale a un despilfarro energético que plantea serios retos.
Renovables al alza, pero mal aprovechadas
El crecimiento del parque renovable francés ha sido notable en la primera mitad de 2025: 2,3 gigavatios (GW) adicionales conectados a la red, con 2,1 GW provenientes del sector solar y solo 0,2 GW del eólico, tanto terrestre como marino. Este impulso ha llevado a que la capacidad solar instalada alcance los 26,4 GW, superando a la eólica, que se sitúa en 24,6 GW.
Aunque esta expansión es una buena noticia desde el punto de vista de la descarbonización, pone en evidencia las limitaciones del sistema eléctrico actual, que no está diseñado para gestionar eficientemente una generación intermitente y variable.
Un mercado eléctrico desajustado
RTE observa que, a diferencia de la tendencia general en Europa, los precios de los contratos eléctricos a medio plazo en Francia han bajado, lo que podría parecer positivo. Sin embargo, esta bajada se acompaña de una volatilidad creciente en el mercado spot. Es decir, los precios fluctúan bruscamente a lo largo del día: se disparan en las horas punta (mañana y noche) y se hunden –incluso en valores negativos– durante el mediodía, cuando la generación solar alcanza su máximo y la demanda baja.
Este fenómeno no es nuevo, pero se intensifica: de 53 horas de precios negativos en el primer semestre de 2023, se pasó a 235 en 2024 y a 363 en 2025, lo que representa el 8 % del tiempo.
La paradoja de la energía limpia
El problema no es la abundancia de energía renovable, sino la falta de mecanismos eficaces para integrarla al sistema. Francia ha sido un gran exportador neto de electricidad en este periodo, con 37,6 teravatios hora (TWh) enviados al extranjero. Sin embargo, cuando los países vecinos tampoco pueden absorber ese excedente, se entra en una situación de sobreproducción que obliga a desconectar temporalmente instalaciones solares o eólicas: es lo que se conoce como «curtailment» o recorte de producción.
Durante el primer semestre de 2025, se recortaron 2.000 gigavatios hora (GWh), con una potencia media afectada de 5,2 GW. En comparación, en el mismo periodo de 2024 se perdieron 1.100 GWh y 4,3 GW de potencia. El impacto ha sido especialmente fuerte entre abril y junio: el 10 % de la producción solar potencial se ha desperdiciado, frente al 5 % en 2024 y solo 1 % en 2023.
¿Y ahora qué?
La tendencia es clara: sin cambios estructurales, el aumento de la capacidad renovable irá acompañado de más pérdidas energéticas, precios erráticos y una creciente frustración social ante una paradoja difícil de justificar: tener energía limpia y no poder usarla.
La clave está en adaptar el sistema eléctrico al nuevo paradigma. Ya no basta con producir energía renovable: hay que poder almacenarla, redistribuirla, flexibilizar la demanda y modernizar la red. Esto exige inversiones, innovación y una gobernanza alineada con los objetivos climáticos.



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