
El sistema utiliza un software que controla individualmente las celdas para generar corriente alterna (AC) directamente desde corriente continua (DC), eliminando la necesidad de inversores tradicionales. Esto permite hasta un 30% más eficiencia energética y menor degradación de las celdas.
- Batería australiana sin inversor.
- Más eficiente, menos componentes.
- Hasta 30 % más energía útil.
- Apoyo clave de ARENA.
- Aplicación inicial: sector comercial.
- Próxima meta: movilidad eléctrica.
- Tecnología basada en control celular.
- Apuesta por precios competitivos.
- Impulso a la economía circular.
Una batería sin inversor: innovación real, impacto tangible
La empresa australiana Relectrify acaba de lanzar oficialmente al mercado su sistema AC1, una batería escalable y comercial sin inversor que puede revolucionar la forma en que almacenamos y usamos la energía. No es solo un avance técnico, sino una solución diseñada con cabeza: más eficiencia, menos piezas, menos coste, y todo gestionado por un sistema operativo propio que actúa directamente sobre las celdas.
Con el respaldo de 25 millones AUD de la Agencia Australiana de Energía Renovable (ARENA), el primer objetivo es instalar 100 MWh de estas baterías en instalaciones comerciales e industriales. No es casualidad: estos sectores suelen tener patrones de consumo más predecibles y mayores márgenes para integrar sistemas energéticos complejos sin depender de una infraestructura residencial previa.
¿Por qué sin inversor?
El AC1 prescinde del tradicional inversor gracias a un sistema de control que regula individualmente las celdas de la batería para generar directamente corriente alterna (AC). Así, se evita el paso intermedio habitual: convertir primero a corriente continua (DC) y luego de nuevo a AC, que es la que fluye por la red eléctrica.
Este enfoque tiene varias ventajas prácticas:
- Mayor eficiencia energética (hasta un 30 % más por ciclo)
- Menor degradación de las celdas
- Reducción de costes y de complejidad técnica
- Facilidad de integración en sistemas existentes
Además, al eliminar el inversor, Relectrify logra precios competitivos incluso frente a fabricantes chinos, y sin comprometer la calidad. Eso es clave en un mercado saturado por la sobreproducción y la caída de precios.

Tecnología con origen en la reutilización
Lo más interesante: esta innovación nació de un proyecto de doctorado en la Universidad de Melbourne en 2015, centrado en reutilizar baterías de Nissan Leaf. El objetivo era alargar su vida útil cuando aún conservaban entre un 40 % y un 80 % de capacidad. Aquel trabajo derivó en el sofisticado sistema de gestión de celdas que hoy impulsa el AC1.
Este ejemplo muestra cómo la economía circular y la I+D pública pueden dar lugar a soluciones industriales reales. Algunas de esas baterías recicladas siguen en funcionamiento, dando energía de respaldo a pequeñas empresas o alimentando un punto de recarga para vehículos eléctricos en Nueva Zelanda.
Aplicaciones industriales sin necesidad de solar
Aunque el uso conjunto con paneles solares es ideal, no es indispensable. Relectrify plantea modelos de negocio donde la batería puede actuar de forma autónoma, por ejemplo, participando en el mercado mayorista de energía o estabilizando redes locales durante picos de demanda, lo que ayuda a mitigar el impacto de la llamada “curva del pato”.
Esto abre la puerta a proyectos de almacenamiento en zonas industriales o logísticas que no tienen acceso a energía solar, pero que sí pueden beneficiarse de una gestión energética más inteligente y menos dependiente del grid.
Camino hacia la movilidad eléctrica
Relectrify no se queda ahí. Con un nuevo apoyo del programa Australian Industry Growth (2,9 millones AUD), la empresa trabaja para adaptar su tecnología a la movilidad eléctrica: desde turismos hasta autobuses, camiones mineros y centros logísticos electrificados.
El reto no es menor. Los vehículos eléctricos requieren mayor potencia, precisión en la gestión energética y cumplimiento de estándares aún en evolución, especialmente en lo que respecta al vehicle-to-grid (V2G). Hoy por hoy, estos sistemas aún están lejos de estar estandarizados para corriente alterna.
Pero si lo logran, el impacto será enorme: un coche con batería AC no necesitará un inversor para conectarse a la red, lo que facilitará la integración del vehículo en sistemas energéticos urbanos, reduciendo costes y complejidad técnica. Sería una forma real de transformar los coches en almacenamiento móvil inteligente, al servicio no solo del conductor, sino también de la red eléctrica.
Potencial
El AC1 no es solo un producto; es un paso hacia un modelo energético más eficiente, resiliente y accesible. Si se masifica, esta tecnología podría:
- Reducir la dependencia de componentes electrónicos complejos y costosos, haciendo más asequible el almacenamiento energético.
- Aprovechar baterías en su segunda vida útil, alargando su uso antes del reciclaje y cerrando el ciclo de los materiales.
- Facilitar proyectos energéticos locales, descentralizados y modulares, adaptados a las necesidades de cada comunidad o industria.
- Conectar vehículos eléctricos directamente a la red, integrándolos en sistemas de gestión energética inteligente.
- Impulsar la transición energética sin necesidad de reinventar toda la infraestructura existente, gracias a una tecnología que se adapta al sistema actual.
En un mundo que necesita soluciones urgentes, la innovación práctica y bien pensada como la de Relectrify puede marcar la diferencia. No se trata de inventar otra batería más, sino de usar mejor las que ya existen. Y eso, hoy, vale más que nunca.
Vía arena.gov.au
Más información: www.relectrify.com



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