
OMOWAY presenta scooter eléctrico autoequilibrado con control giroscópico, conectividad total y velocidad de hasta 110 km/h
- Moto eléctrica autoequilibrada.
- Tecnología giroscópica avanzada (CMG).
- Estabilidad incluso parada.
- Conducción más accesible.
- Autonomía ~200 km.
- Velocidad >110 km/h.
- Sensores + inteligencia artificial.
- Conectividad total vehículo-entorno.
- Diseño modular adaptable.
- Paso hacia movilidad urbana más segura.
La primera moto eléctrica autoequilibrada llega a producción
La movilidad sobre dos ruedas lleva décadas arrastrando una barrera evidente: el equilibrio. No es un detalle menor. Para muchas personas, es directamente el motivo por el que nunca se plantean conducir una moto.
La propuesta de OMOWAY cambia ese punto de partida. Su modelo OMO X introduce una idea que hasta ahora parecía experimental: una moto eléctrica capaz de mantenerse en pie por sí sola, incluso en parado.
No es solo una curiosidad tecnológica. Es un cambio de paradigma. Porque cuando desaparece la necesidad de equilibrar, cambia quién puede usar este tipo de vehículo… y cómo lo usa.

Cómo funciona el sistema de autoequilibrado
El núcleo de esta innovación está en el uso de un giroscopio de momento de control (CMG), una tecnología habitual en satélites. Su función es sencilla de explicar, pero compleja en ejecución: ajustar continuamente el momento angular para mantener la estabilidad.
En la práctica, eso se traduce en algo bastante impactante: la moto no cae. Ni al detenerse, ni a baja velocidad, ni en situaciones donde normalmente habría pérdida de equilibrio.
Pero el sistema no funciona aislado. Está integrado dentro de una arquitectura más amplia —OMO-ROBOT— que combina:
- Sensores y cámaras que interpretan el entorno.
- Procesamiento en tiempo real para tomar decisiones.
- Actuadores físicos que corrigen la estabilidad.
Aquí hay algo interesante: no se trata solo de reaccionar, el sistema también aprende. Gracias a la conectividad en la nube, puede adaptar el comportamiento en función de rutas habituales o condiciones del terreno. Poco a poco, ajusta cómo se comporta la moto.
No es magia. Es software afinando hardware.

Más accesibilidad, menos barreras
Este tipo de tecnología puede abrir la puerta a un perfil de usuario completamente nuevo. Personas que antes descartaban la moto por inseguridad o falta de experiencia podrían empezar a verla como una opción viable.
Especialmente en entornos urbanos, donde las maniobras a baja velocidad —semáforos, tráfico denso, aparcamiento— concentran buena parte del estrés de conducción.
Además, funciones como el aparcado automático o el “summon” (la moto acude al usuario) cambian la relación con el vehículo. Se acerca más a la experiencia de un coche… pero manteniendo la eficiencia de una moto.

Un scooter con cerebro digital
Aunque OMOWAY la presenta como moto, su base es claramente de scooter. Y eso no es casual. El diseño responde a un uso urbano, práctico, cotidiano.
El modelo es modular, con distintas configuraciones (urbana, calle, touring). Y aquí entra otro detalle interesante: el sistema ajusta el comportamiento del giroscopio según la distribución de peso o el tipo de uso.
A nivel tecnológico, integra elementos que hasta hace poco eran exclusivos de automóviles:
- Control de crucero adaptativo.
- Frenado automático de emergencia.
- Detección de ángulo muerto.
- Conectividad vehículo a vehículo (V2V).
Todo gestionado desde una pantalla de 10,25 pulgadas.
Se empieza a dibujar una tendencia clara: la convergencia entre coche inteligente y movilidad ligera.

Electrificación y rendimiento
Aunque no se han detallado todos los componentes, sí se conocen algunos datos clave:
- Velocidad máxima superior a 110 km/h
- Autonomía aproximada de 200 km (ciclo WMTC).
Son cifras que encajan bien en el uso periurbano e incluso en trayectos interurbanos cortos.
Además, incorpora carga inalámbrica mediante base. Esto apunta a una integración futura con infraestructuras urbanas más avanzadas, donde la recarga deje de ser una acción consciente.
Ese es el verdadero salto: cuando cargar energía sea tan automático como aparcar.

Potencial
Este tipo de innovación no va a cambiar el sistema por sí sola. Pero encaja en una dirección interesante.
Primero, porque reduce barreras. Si más personas pueden acceder a la movilidad eléctrica ligera, se acelera la transición. Sin fricción. Literalmente.
Segundo, porque introduce inteligencia en vehículos pequeños. Y eso abre la puerta a:
- Redes de movilidad conectada, donde los vehículos se coordinan.
- Optimización del tráfico urbano, con menos atascos y menos emisiones.
- Integración con energías renovables, especialmente en carga distribuida.
También plantea algo más sutil. Una nueva forma de entender el vehículo: no como algo que se conduce y ya está, más bien como un sistema que asiste, aprende y se adapta.
Si se combina con políticas adecuadas —zonas de bajas emisiones, incentivos a la electrificación, infraestructura de recarga— puede convertirse en una pieza útil dentro del puzzle urbano.
No es la solución definitiva. Pero sí una señal clara de hacia dónde se mueve la movilidad: más ligera, más inteligente y, con suerte, más sostenible.
Más información: Product | OMO X Smart Electric Motorcycle – Leading the 3.0 Era



Angel Cánovas dice
Probablemente la movilidad urbana del futuro, ágil, segura por estabilidad y sostenible.
Ricardo hernandez villalba dice
me encanta me gustaría que me informarais para poder comprar en Barcelona cuando donde y cuanto valdrá en españa
JOSE ALONSO TRUJILLO CARDONA dice
muy buena
Vianney dice
llegará algún día para ser vendidas aquí en Venezuela 🇻🇪
Claudio dice
Hace rato que existe una moto involcable con giroscopios, es la c1 de lit motor, que además tiene techo pero desconozco la razón por la que no salió a producción, se puede ver en Youtube
Anónimo dice
Yo sabía de la Yamaha MotoroiD de 2017, por la diferencia de fechas, diría que la Yamaha fue la primera de todas
Roberto Cistari dice
En el año 78, la Folicia Federal Argentina, tenia motos de gran cilindrada con giroscapo. Creo een BMW.