
Un artesano francés recupera una técnica tradicional de calefacción que utiliza ladrillos y arcilla para almacenar energía térmica. Así funciona, cuánto cuesta y qué limitaciones tiene.
- 🔥 Una hora y media de fuego para 24 horas de calor: la energía se almacena en la estructura de la estufa y se libera progresivamente.
- 🪵 Hasta tres veces menos consumo de leña, según los datos facilitados por el fabricante frente a una estufa tradicional.
- 🧱 Más de 2.000 kg de masa térmica: ladrillos, arcilla y otros materiales permiten acumular grandes cantidades de energía.
- 🏠 Unos 5 estéreos de leña al año para una vivienda de 100 m², según la estimación de la empresa.
- 💶 Entre 14.000 y 25.000 euros por instalación: cada estufa se construye artesanalmente y se adapta a la vivienda.
- 🌱 Sin electricidad ni sistemas electrónicos de control: el funcionamiento aprovecha la combustión eficiente y la inercia térmica.
Una empresa francesa recupera el principio de las estufas de acumulación térmica para desarrollar sistemas de calefacción capaces de mantener una vivienda caliente durante todo el día sin necesidad de alimentar continuamente el fuego. Sus creadores aseguran que pueden consumir hasta tres veces menos leña que una estufa convencional, gracias a una construcción de ladrillos refractarios que almacena el calor y lo libera lentamente.
Una estufa que sigue calentando mucho después de apagarse el fuego
En la localidad francesa de Castanet, en el departamento de Aveyron, el artesano Émile Lanselle lleva años desarrollando una alternativa a las estufas de leña convencionales.
Su empresa, Feu de Masse, construye estufas de acumulación térmica directamente en las viviendas, utilizando principalmente ladrillos, arcilla, cal y tierra cruda.
La diferencia fundamental respecto a una estufa habitual está en cómo se aprovecha la energía de la combustión.
Mientras que una estufa convencional transmite buena parte del calor al ambiente mientras permanece encendida, estos sistemas están diseñados para almacenar una cantidad considerable de energía térmica en su estructura y devolverla poco a poco durante las horas siguientes.
El fabricante anuncia que una combustión de aproximadamente 90 minutos puede proporcionar unas 24 horas de calefacción, aunque determinados diseños pueden prolongar la emisión de calor entre 24 y 36 horas.
No se trata de una tecnología nueva. Las estufas de masa tienen una larga tradición en regiones frías del norte y centro de Europa. Lo interesante de esta propuesta es su adaptación artesanal a viviendas actuales, con diseños personalizados y materiales relativamente sencillos.

Cómo funciona: quemar la leña rápidamente y aprovechar el calor durante horas
El funcionamiento combina tres principios físicos: combustión a alta temperatura, transferencia de calor y almacenamiento térmico.
En una estufa tradicional, los gases calientes generados durante la combustión se dirigen hacia la chimenea, aunque antes transfieren parte de su energía al cuerpo de la estufa.
En una estufa de masa, el recorrido es diferente.
- Combustión intensa y relativamente corta. La leña se quema en un hogar diseñado para trabajar a temperaturas elevadas y con suficiente aporte de aire. Esto favorece una combustión más completa que la obtenida cuando se mantiene un fuego lento con escasez de oxígeno.
- Circulación de los gases calientes. Antes de salir por la chimenea, los gases de combustión atraviesan una red de conductos internos rodeados de materiales refractarios. Durante ese recorrido transfieren buena parte de su energía a la estructura.
- Acumulación en los ladrillos. La masa de ladrillos, arcilla y otros materiales aumenta progresivamente su temperatura. Gracias a su capacidad calorífica, puede almacenar una cantidad importante de energía sin necesitar temperaturas superficiales extremadamente elevadas.
- Liberación progresiva del calor. Una vez apagado el fuego, la estructura continúa calentando la vivienda, principalmente mediante radiación térmica y, en menor medida, convección natural.
El resultado es una calefacción más uniforme, con menos oscilaciones de temperatura y sin necesidad de introducir leña constantemente.
La clave está en que la estufa no necesita producir calor durante todo el día porque puede almacenar previamente parte de la energía que utilizará durante las horas siguientes.

¿Por qué puede consumir hasta tres veces menos leña?
Feu de Masse afirma que sus instalaciones pueden reducir el consumo de madera hasta un tercio del necesario con una estufa tradicional.
La empresa también comunica un rendimiento próximo al 95 % para el hogar de combustión y del 80 % para el conjunto de la estufa.
Es importante distinguir ambos valores: la eficiencia de la combustión no equivale necesariamente al rendimiento útil del sistema completo.
La reducción de consumo se explica por varios factores.
En primer lugar, la combustión intensa evita recurrir continuamente a fuegos lentos, una práctica que puede empeorar la eficiencia y aumentar la formación de partículas y residuos de combustión.
En segundo lugar, los conductos internos permiten recuperar una parte importante del calor de los gases antes de evacuarlos.
Por último, la acumulación térmica ayuda a repartir la energía durante muchas horas, evitando algunos de los episodios de sobrecalentamiento habituales cuando una estufa convencional trabaja a gran potencia.
Sin embargo, consumir tres veces menos leña no significa que la estufa tenga un rendimiento energético tres veces superior.
Una reducción tan importante depende también del aparato utilizado como referencia, de cómo se alimenta el fuego, del aislamiento de la vivienda y de las condiciones climáticas.
La cifra debe interpretarse como una estimación comercial del fabricante, no como un ahorro garantizado ni como el resultado de una comparación independiente aplicable a todas las viviendas.

Cinco estéreos de madera al año para calentar una casa de 100 m²
Uno de los datos más llamativos de Feu de Masse es su estimación de consumo: unos cinco estéreos de leña anuales para una vivienda de 100 m².
El estéreo es una unidad tradicional utilizada para comercializar leña apilada. Su equivalencia en volumen sólido de madera depende del tamaño de los troncos y de cómo se apilen, por lo que no debe confundirse directamente con un metro cúbico de madera maciza.
La cantidad de energía disponible también depende de la especie utilizada y, especialmente, de su contenido de humedad.
Una leña bien seca permite aprovechar mejor la energía del combustible y reduce las emisiones asociadas a una combustión deficiente.
En cualquier caso, la estimación de cinco estéreos no constituye una referencia universal. Una vivienda mal aislada situada en una región de inviernos rigurosos puede necesitar considerablemente más combustible que otra bien aislada en un clima templado.
Por ello, el dimensionamiento de estas estufas debe partir de las necesidades térmicas reales del edificio, no únicamente de su superficie.
Estufas artesanales construidas con ladrillos, arcilla y tierra cruda
Otro aspecto interesante del proyecto es su sistema constructivo.
En lugar de fabricar aparatos estandarizados que posteriormente se instalan en cualquier vivienda, Feu de Masse diseña cada estufa teniendo en cuenta la distribución de las habitaciones, el aislamiento, la ubicación de la chimenea y las necesidades de calefacción.
El resultado puede ser muy diferente de una instalación a otra.
Algunos modelos incorporan bancos calefactados, superficies sobre las que sentarse o incluso hornos integrados que permiten aprovechar el calor para cocinar.
El artesano utiliza principalmente materiales minerales, como ladrillos de arcilla, cal y tierra cruda, procurando limitar el uso de cemento.
Estos materiales aportan masa térmica y permiten construir estructuras de geometrías muy diversas.
Cada instalación requiere aproximadamente diez días de trabajo, aunque el plazo puede variar según la complejidad del proyecto.
La empresa también contempla la participación del propietario en determinadas tareas de construcción para reducir el coste final.
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el uso de materiales minerales y la posibilidad de reparar componentes individuales pueden resultar interesantes. No obstante, el impacto ambiental total depende de la procedencia de los materiales, su fabricación, el transporte y la vida útil de la instalación.
Su principal inconveniente: más de dos toneladas y un precio elevado
Las ventajas de estas estufas tienen contrapartidas importantes.
La primera es su peso. Los modelos descritos por Feu de Masse pueden superar las dos toneladas, por lo que no pueden instalarse sin comprobar previamente la capacidad resistente del suelo.
En determinadas viviendas será necesario reforzar la estructura o construir una base específica.
También requieren espacio y una ubicación adecuada para distribuir el calor de manera eficaz.
La elevada inercia térmica, que constituye su principal ventaja durante el invierno, puede convertirse en un inconveniente cuando se necesita calentar una vivienda rápidamente o cuando las temperaturas exteriores cambian de forma brusca.
Por ejemplo, no siempre será la mejor opción para una segunda residencia utilizada únicamente durante los fines de semana.
El coste tampoco es reducido. Según la información publicada sobre los trabajos de Feu de Masse, una instalación puede situarse entre 14.000 y 25.000 euros, dependiendo del diseño y las características del edificio.
A esto hay que añadir la necesidad de un conducto de evacuación correctamente dimensionado, accesos para limpieza y mantenimiento periódico.
Además, aunque una combustión eficiente puede reducir las emisiones, ninguna estufa de leña elimina por completo la contaminación atmosférica. La combustión de biomasa sigue generando partículas finas y otros contaminantes, por lo que la calidad del combustible, el diseño, la instalación y el mantenimiento son fundamentales.
Más información: feudemasse.fr

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