
Una tecnología que podría revolucionar la seguridad estructural tras los terremotos, facilitar las reparaciones preventivas y prolongar la vida útil de los edificios.
- 🏗️ Hormigón inteligente: Sentinel convierte un pequeño separador de hormigón utilizado en la construcción en un sensor capaz de detectar posibles daños estructurales.
- ⚡ Detecta cambios invisibles: incorpora materiales conductores cuya resistencia eléctrica varía cuando el hormigón experimenta deformaciones o microfisuras, incluso antes de que aparezcan daños visibles.
- 📡 Monitorización inalámbrica: los electrodos integrados permiten registrar cambios eléctricos y transmitir los datos a un sistema de control para su análisis por ingenieros.
- 💰 Solo 0,15 dólares por bloque: cada sensor tiene un coste de fabricación declarado de unos 10 pesos filipinos, aunque esta cifra no incluye necesariamente la electrónica y el resto del sistema.
- 🏆 Innovación reconocida: desarrollado por el ingeniero filipino Aldrei Ong, Sentinel fue seleccionado entre los 20 finalistas globales del James Dyson Award 2026.
- 🔬 Pruebas en edificios reales: el prototipo ya ha dado el salto del laboratorio a instalaciones experimentales, aunque todavía necesita validar su precisión y fiabilidad a largo plazo.
- 🌱 Construcción más sostenible: la detección temprana de posibles daños podría facilitar reparaciones preventivas, prolongar la vida útil de los edificios y reducir el consumo de materiales y la generación de residuos.
Tras un terremoto o después de años de uso, evaluar la integridad de un edificio es un proceso que tradicionalmente depende de inspecciones visuales, extracción de testigos o pruebas con martillos de rebote. Aunque existen técnicas no destructivas capaces de detectar anomalías internas, estas pruebas pueden pasar por alto daños que todavía no se manifiestan en la superficie.
Ante este desafío, el ingeniero civil Aldrei Ong, graduado en la De La Salle University de Manila, ha desarrollado Sentinel: un sistema que convierte un elemento cotidiano de la construcción en una herramienta de monitorización. La propuesta ha sido seleccionada entre los veinte finalistas globales del James Dyson Award 2026, un reconocimiento internacional que premia soluciones de ingeniería con potencial de impacto real.

De componente pasivo a sensor embebido
El separador de hormigón, o spacer block, es una pequeña pieza que se coloca entre el encofrado y la armadura de acero para garantizar el recubrimiento adecuado antes del vertido. Cumple su función durante la construcción y, una vez fraguado el material, queda integrado en la estructura de forma permanente y pasiva. La innovación de Sentinel radica en sustituir la mezcla convencional de esta pieza por un hormigón autosensor.

Este material incorpora aditivos conductores que crean una red de caminos conductores en el interior del bloque. En condiciones de referencia, el bloque presenta una resistencia eléctrica medible. Cuando el material se deforma o aparecen microfisuras, las conexiones entre las partículas conductoras pueden modificarse y alterar esa resistencia, lo que el sistema registra como una señal susceptible de ser analizada.

Cómo interpreta las señales el sistema
Cada unidad Sentinel integra electrodos embebidos que, una vez finalizada la obra, se conectan a un módulo electrónico compacto. Este dispositivo envía una señal controlada, mide la resistencia y la compara con la línea base registrada inicialmente. Si se detecta una desviación significativa, el sistema envía los datos de forma inalámbrica a un panel de control para su revisión.

Una variación eléctrica no significa necesariamente que exista una grieta. La humedad, la temperatura y las cargas que soporta el edificio también pueden modificar las lecturas. Por eso, Sentinel no sustituye una inspección estructural: identifica posibles anomalías que deben analizarse y contrastarse con otras pruebas.
El coste real y los retos de la monitorización
Uno de los datos que más llama la atención del proyecto es su coste de fabricación, estimado en 10 pesos filipinos (aproximadamente 0,15 dólares) por bloque. No obstante, no se ha acreditado que esa cifra incluya los electrodos, el módulo electrónico de lectura, los sistemas de comunicación inalámbrica, la alimentación eléctrica ni los gastos de instalación y mantenimiento. El precio declarado corresponde al bloque sensor, no al sistema completo de monitorización.
Aunque el diseño busca integrarse sin requerir una infraestructura de sensores externa compleja, afirmar que el sistema permanecerá activo durante toda la vida útil del edificio sin intervención adicional sería prematuro. La estabilidad de las mediciones a largo plazo debe seguir demostrándose en entornos reales.

Potencial para la sostenibilidad y la seguridad preventiva
Más allá de la seguridad sísmica, Sentinel presenta un interés notable desde la perspectiva de la sostenibilidad en la construcción. La capacidad de monitorizar el estado de una estructura de forma continua facilita el mantenimiento preventivo. La detección temprana de posibles daños podría facilitar reparaciones más específicas, prolongar la vida útil de algunas estructuras y reducir el consumo de materiales asociado a intervenciones de mayor envergadura.
Aunque el proyecto aún no cuenta con datos cuantitativos que certifiquen ahorros concretos en emisiones de CO₂ o reducción de residuos de construcción, este enfoque preventivo se alinea con los principios de la economía circular aplicada al sector inmobiliario. El ingeniero responsable del proyecto subraya que, en regiones con alta actividad sísmica, la seguridad estructural debe abordarse como una prioridad preventiva y no solo reactiva, con el objetivo de que gobiernos, instituciones y familias puedan actuar con mayor rapidez y fundamento tras un evento sísmico.

De las pruebas de laboratorio a un edificio real
Sentinel ha superado ya la fase de laboratorio. El proyecto nació como una tesis de máster sobre hormigón autosensor, cuyos resultados se presentaron en el congreso STRUCTURES24 en Corea del Sur y en el simposio IABSE 2025 en Tokio. Actualmente, bloques Sentinel han sido embebidos en un edificio real —el de St. Margaret Mary Alacoque, dentro del National Shrine of the Sacred Heart— para pruebas de monitorización en condiciones reales.
Conviene precisar que la instalación de los bloques en un edificio no garantiza por sí sola una monitorización continua plenamente operativa: forma parte de un proceso de validación en curso.
Los próximos pasos del equipo se centran en comparar sistemáticamente las lecturas del sensor con los daños físicos reales encontrados en la estructura, así como en sustituir la electrónica soldada a mano por placas de circuito impreso personalizadas que reduzcan el tamaño del módulo y faciliten su futura escalabilidad. También se están desarrollando versiones compatibles con edificios ya construidos, de modo que la tecnología no quede limitada a obra nueva.

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