
Investigadores británicos descubren que los árboles tropicales más altos refuerzan su sistema hidráulico para resistir la sequía.
- 🌳 Árboles de hasta 79 metros con un sistema hidráulico adaptativo.
- 💧 Conductos internos más anchos para mantener el flujo de agua.
- 🌿 Hojas más resistentes al estrés hídrico.
- 🌍 Mayor capacidad de almacenamiento de carbono de lo que se creía.
- 🔬 Nuevas evidencias que obligan a revisar modelos climáticos.
- 🌦️ Resistencia demostrada durante la intensa sequía de El Niño de 2023-2024.
Los árboles tropicales más altos del planeta esconden un sorprendente secreto para resistir las sequías
Durante décadas, muchos científicos asumieron que los árboles tropicales más altos vivían al límite de sus posibilidades. Cuanto mayor era su altura, más difícil debía resultar transportar agua desde las raíces hasta las hojas de la copa. Esa idea parecía lógica, aunque nunca había sido comprobada en los gigantes de los bosques tropicales.
Ahora, una investigación realizada en la Reserva Forestal Kabili-Sepilok, en la isla de Borneo (Malasia), demuestra que esos árboles desarrollan un sofisticado sistema para mantener el suministro de agua incluso durante periodos de sequía intensa. El hallazgo cambia la forma de entender la resistencia de los grandes bosques tropicales frente al cambio climático.
Los gigantes del bosque modifican su «fontanería» a medida que crecen
Los protagonistas del estudio pertenecen a la familia de los dipterocárpicos, árboles emblemáticos del sudeste asiático que pueden superar los 79 metros de altura y constituyen el corazón de algunas de las selvas con mayor biodiversidad del planeta.
El equipo científico, liderado por investigadores de las universidades de Exeter y Cardiff, trabajó junto a escaladores profesionales para acceder a las copas de árboles que normalmente permanecen fuera del alcance de cualquier instrumento científico.
Antes del amanecer, cuando el contenido de agua es máximo, recogieron muestras de hojas, ramas y troncos de 38 ejemplares pertenecientes a cinco especies, analizando 25 características relacionadas con el transporte del agua.
Los resultados muestran que estos árboles no utilizan siempre la misma estructura interna. Conforme aumentan de tamaño, reorganizan su sistema vascular, adaptándolo a las nuevas exigencias de altura.
Conductos más anchos para vencer la gravedad
El principal descubrimiento aparece en la base del tronco.
Los árboles más altos desarrollan vasos del xilema considerablemente más anchos, responsables del transporte del agua desde las raíces hasta las hojas. Aunque el recorrido es mucho mayor, ese incremento en el diámetro permite mover volúmenes de agua muy superiores.
Desde el punto de vista físico resulta una estrategia muy eficiente. Un pequeño aumento en el grosor de estos conductos incrementa enormemente su capacidad hidráulica, compensando la resistencia que genera un tronco mucho más largo.
En otras palabras, la naturaleza ha encontrado una solución elegante: en lugar de luchar contra la gravedad con más esfuerzo, modifica la infraestructura por donde circula el agua.
Las hojas también evolucionan para soportar el estrés hídrico
La adaptación no termina en el tronco.
Las hojas situadas en la parte más alta del dosel forestal presentan una mayor tolerancia al déficit de agua. Esto les permite continuar realizando la fotosíntesis incluso cuando las condiciones ambientales se vuelven más secas.
Además, esta resistencia reduce el riesgo de sufrir embolias hidráulicas, un fenómeno que ocurre cuando aparecen burbujas de aire dentro de los conductos del xilema y bloquean el paso del agua.
Evitar esas obstrucciones resulta esencial para mantener vivo un árbol de semejante tamaño. Una interrupción prolongada del flujo de agua podría comprometer el funcionamiento de toda la copa.
La sequía de El Niño puso a prueba esta estrategia natural
La intensa sequía provocada por El Niño entre 2023 y 2024 ofreció una oportunidad excepcional para comprobar si estas adaptaciones funcionaban fuera del laboratorio.
Los investigadores monitorizaron el crecimiento del tronco antes, durante y después del episodio de sequía.
Contra lo que muchos modelos climáticos predecían, los árboles más altos no redujeron su crecimiento más que los árboles de menor tamaño. Su respuesta fue muy similar, lo que indica que el sistema hidráulico continuó funcionando de manera eficaz incluso bajo condiciones de fuerte estrés hídrico.
Eso no significa que sean inmunes a las sequías extremas. Las olas de calor prolongadas y el incremento de eventos climáticos excepcionales siguen representando una amenaza para todos los bosques tropicales.
Un hallazgo que puede cambiar algunos modelos climáticos
Los árboles gigantes tienen un papel desproporcionado dentro del equilibrio climático mundial.
Diversas investigaciones estiman que el 1 % de los árboles más grandes almacena más de la mitad del carbono presente sobre el suelo en muchos bosques tropicales. Si estos ejemplares fueran especialmente vulnerables a la sequía, las emisiones asociadas a su muerte podrían acelerar el calentamiento global.
Los nuevos resultados sugieren que esa vulnerabilidad podría haber sido sobreestimada en determinados modelos utilizados para proyectar el futuro de las selvas tropicales.
Eso no implica que el problema haya desaparecido. La deforestación, la fragmentación del hábitat, los incendios forestales y las sequías cada vez más frecuentes continúan reduciendo la capacidad de estos ecosistemas para actuar como sumideros naturales de carbono.
Una estrategia que podría repetirse en otros bosques del planeta
Aunque el estudio se centra exclusivamente en los dipterocárpicos de Borneo, otras investigaciones recientes apuntan hacia un patrón similar.
Análisis comparativos realizados con especies de distintas regiones muestran que, conforme aumenta la altura de los árboles, también mejoran sus capacidades para transportar agua. Esto hace pensar que otras especies gigantes, como las secuoyas, algunos eucaliptos o determinados árboles amazónicos, podrían haber desarrollado mecanismos equivalentes.
Confirmarlo requerirá nuevas campañas de investigación en distintos continentes, especialmente porque acceder a las copas de estos árboles sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ecología forestal.
La importancia de proteger los últimos bosques primarios
Borneo conserva algunos de los bosques tropicales primarios más antiguos del planeta. Estos ecosistemas albergan miles de especies de plantas y animales, regulan el ciclo hidrológico regional y capturan enormes cantidades de dióxido de carbono.
Sin embargo, durante las últimas décadas han sufrido una intensa presión debido a la expansión agrícola, la explotación maderera y el desarrollo de infraestructuras.
La investigación aporta un argumento adicional para reforzar su conservación. Si los árboles más grandes son capaces de mantener su función ecológica incluso durante episodios de sequía moderada, proteger estos bosques adquiere aún más importancia dentro de las estrategias internacionales de adaptación al cambio climático.
En este contexto, iniciativas como el Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en 2022, buscan aumentar la protección de ecosistemas clave y restaurar áreas degradadas antes de 2030. Los bosques tropicales figuran entre los espacios prioritarios para alcanzar esos objetivos.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
Comprender cómo sobreviven estos árboles gigantes ayuda a mejorar las previsiones sobre la evolución de los bosques tropicales en un planeta cada vez más cálido. Si los modelos climáticos incorporan esta mayor resistencia hidráulica, las estimaciones sobre la capacidad futura de absorción de carbono podrán ajustarse con mayor precisión.
También refuerza la importancia de conservar los árboles de gran tamaño. Cada uno de ellos almacena cantidades enormes de carbono, regula la humedad ambiental, favorece la formación de lluvias locales y crea hábitats fundamentales para aves, insectos, mamíferos y otras especies que dependen de las copas forestales.
Además, estos conocimientos pueden orientar proyectos de restauración ecológica, seleccionando especies especialmente resistentes a periodos de escasez de agua en regiones donde el clima ya está cambiando.
Más información: Height does not impair the hydraulic system of the tallest tropical Dipterocarp trees | Science



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