
Los barcos con velas rotatorias prometían reducir el consumo de combustible hasta en un 50%. Sin embargo, la Gran Depresión y la caída de los precios del petróleo hicieron que esta tecnología quedara en el olvido.
- Rotor sails, tecnología de 1920, resurge.
- Invento alemán, probado con éxito.
- Ahorro de combustible hasta 25 %.
- Bajas emisiones, sin humo ni velas.
- Apuesta real para descarbonizar el transporte marítimo.
- Grandes navieras ya los están usando.
Una idea adelantada a su tiempo
En pleno auge industrial del siglo XX, cuando el mundo miraba con fascinación hacia motores a vapor y combustibles fósiles, Anton Flettner propuso algo radicalmente distinto: usar el viento, pero no con velas. Su invención parecía ciencia ficción. Sin embargo, la física que la sustentaba era sólida y conocida. En ese contexto, que incluso Albert Einstein se haya interesado por los barcos con rotores no sorprende: el principio del efecto Magnus ofrecía una solución elegante a un problema complejo.

Aunque el experimento del Buckau fue un éxito técnico, la economía del momento le jugó en contra. Los precios bajos del petróleo y la crisis económica global dejaron en pausa una tecnología que, en otro escenario, habría transformado el transporte marítimo mucho antes.
El regreso de las velas… sin velas
Cien años después, el contexto es otro. El sector marítimo —responsable de más del 3 % de las emisiones globales de CO₂— enfrenta una presión creciente para descarbonizarse. Ya no se trata sólo de eficiencia económica: la urgencia climática ha cambiado las reglas del juego.

Empresas como Norsepower han liderado el redescubrimiento de los rotores Flettner. A diferencia de los primeros prototipos, los modelos actuales usan materiales compuestos ligeros, sistemas automáticos de control y sensores que ajustan la velocidad de rotación para maximizar el empuje. Esto permite que los barcos ahorren entre 5 % y 25 % de combustible, dependiendo de las condiciones del viento y la ruta.
Además del caso de Norsepower, otros proyectos están en marcha. La naviera francesa CMA CGM ha iniciado pruebas con velas rotatorias en algunos de sus buques de carga. En Alemania, el ferry híbrido de Scandlines, que conecta con Dinamarca, es un ejemplo real de cómo estas tecnologías ya operan en rutas comerciales.
¿Cómo funcionan en la práctica?
Los rotores Flettner no reemplazan por completo los motores, pero sí los complementan de manera eficiente. Son especialmente útiles en rutas transoceánicas, donde el viento constante permite aprovechar mejor el empuje lateral generado por la rotación. Este impulso se traduce en menos consumo de combustible fósil y, por tanto, menos emisiones contaminantes.
Los sistemas modernos requieren poca energía para mantener los cilindros girando —a menudo provista por paneles solares u otras fuentes renovables a bordo—. Además, no interfieren con la carga ni con la navegación, lo que los hace viables incluso en buques de gran calado.

Obstáculos y oportunidades
La adopción masiva de esta tecnología aún enfrenta barreras. El alto costo inicial, la incertidumbre regulatoria, y la falta de estandarización tecnológica frenan a muchas navieras. Pero la tendencia va en dirección opuesta: la Organización Marítima Internacional (OMI) ha endurecido sus objetivos climáticos, y la normativa europea comenzará a exigir reducciones progresivas de emisiones para los buques que atraquen en sus puertos.
En este nuevo panorama, soluciones como los rotores Flettner no son un capricho futurista, sino una respuesta práctica y disponible. Incluso, algunos estudios plantean su combinación con biocombustibles, hidrógeno verde o baterías eléctricas como parte de sistemas de propulsión híbridos que podrían reducir hasta un 90 % de las emisiones en determinadas rutas.

Potencial
Los rotores Flettner encarnan una idea poderosa: usar el viento con inteligencia tecnológica. No como un retorno romántico a la navegación a vela, sino como un paso hacia la eficiencia sin emisiones.
- Reducción real de emisiones: En rutas específicas, pueden significar decenas de miles de toneladas de CO₂ evitadas cada año.
- Adaptabilidad: Se pueden instalar en barcos existentes, sin necesidad de construir nuevas flotas.
- Complemento ideal para híbridos: Funcionan mejor cuando se combinan con otras tecnologías limpias.
- Impulso a la innovación marina: Su éxito puede abrir camino a otras soluciones basadas en principios físicos subutilizados.
En un momento en que cada grado importa, y cada decisión cuenta, recuperar y perfeccionar una invención casi olvidada podría ser una de las claves para un transporte marítimo más limpio, estable y resiliente. No todo lo nuevo es mejor. A veces, lo antiguo sólo necesita una segunda oportunidad.
Vía www.popsci.com
Más información: www.scandlines.com



Pedro Díaz Ibáñez dice
que verguenza haber subestimado estas tecnológias