
Una tecnología de lavado y clasificación permite aprovechar residuos de demolición que antes acababan en vertederos, reduciendo la extracción de áridos naturales y favoreciendo la economía circular en la construcción.
- ♻️ Más de 100.000 toneladas de materiales constituyen el flujo de residuos que la empresa quiere recuperar en lugar de enviar a vertido.
- 🏗️ Cinco productos diferentes: la instalación obtiene dos tipos de arena y tres tipos de áridos.
- ⚙️ 90 % de funcionamiento: es el nivel operativo comunicado tras las primeras tres semanas de pruebas.
- 🧱 De escombro a materia prima: parte de los materiales recuperados podría utilizarse para fabricar nuevo hormigón.
- 🌍 Reciclaje de mayor valor: el proyecto busca recuperar fracciones demasiado finas o mezcladas con tierra para los procesos convencionales.
La empresa belga Hublet ha puesto en funcionamiento una instalación de lavado y clasificación de residuos de construcción que pretende recuperar materiales que hasta ahora tenían pocas posibilidades de reutilización. Su objetivo es dar una segunda vida a más de 100.000 toneladas de materiales que se destinaban a operaciones de vertido, transformándolos en arena y áridos aprovechables para nuevas obras, incluida potencialmente la fabricación de hormigón.
El problema de los escombros que ya no se pueden reciclar
El reciclaje de residuos de construcción suele comenzar con una operación relativamente sencilla: separar los materiales, triturarlos y clasificarlos por tamaños. El hormigón demolido, los ladrillos y otros restos minerales pueden convertirse así en áridos reciclados destinados a caminos, rellenos o capas de firme.
Sin embargo, no todos los materiales recuperados tienen la calidad necesaria para volver a utilizarse.
Con los sucesivos procesos de trituración aparecen partículas cada vez más pequeñas. A ellas se suman tierra, polvo y otras impurezas que dificultan su aprovechamiento. Cuando las técnicas habituales de clasificación ya no permiten obtener un producto comercializable, estas fracciones pueden acabar en vertederos o destinos de menor valor.
Este era precisamente uno de los problemas que quería resolver Hublet, una empresa especializada en el tratamiento de residuos de construcción y demolición, perteneciente al grupo belga Nonet.
Según la compañía, existía un flujo superior a 100.000 toneladas de materiales considerados inutilizables que terminaban destinados a vertido. La nueva instalación pretende recuperar una parte significativa de esos recursos mediante un tratamiento más preciso.

Conviene distinguir esa cantidad del rendimiento real de la planta: las 100.000 toneladas representan el volumen de materiales que la empresa identifica como objetivo de recuperación, no una producción anual verificada ni una cantidad que ya haya sido reciclada.
Cómo funciona una planta que convierte residuos de obra en nuevos materiales
La solución consiste en incorporar una etapa de lavado y clasificación granulométrica capaz de separar fracciones minerales que antes resultaban difíciles de aprovechar.
Aunque Hublet no publica un diagrama técnico completo de su instalación, el tratamiento industrial de este tipo de residuos se basa en varias operaciones complementarias.
Separación y preparación de los residuos
Los materiales procedentes de las obras deben clasificarse previamente para retirar elementos incompatibles con el proceso, como determinados residuos no minerales.
La calidad de esta primera separación resulta fundamental. Cuanto más limpio sea el material de entrada, más posibilidades existen de obtener áridos con propiedades homogéneas.
Lavado para eliminar tierra y partículas adheridas
El material mineral pasa por equipos de lavado que utilizan agua y agitación mecánica para desprender tierra, polvo y partículas finas adheridas a los fragmentos de mayor tamaño.
Esta operación permite mejorar la limpieza de los áridos y separar materiales que, en seco, podrían permanecer mezclados.
El lavado no equivale, por sí solo, a eliminar cualquier contaminante químico. Los residuos con sustancias peligrosas requieren caracterización y tratamientos adecuados antes de poder valorizarse.

Clasificación por tamaño
Después del lavado, los materiales se separan mediante equipos de cribado y clasificación.
El resultado es la obtención de distintas fracciones de arena y grava, con tamaños y características que pueden adaptarse a aplicaciones constructivas específicas.
La instalación de Hublet produce dos tipos de arena y tres tipos de áridos, según los primeros resultados comunicados por la empresa.
Control de calidad y reutilización
La última etapa consiste en comprobar que los materiales recuperados cumplen los requisitos de la aplicación prevista.
Para emplear áridos reciclados en hormigón no basta con que estén limpios. También deben controlarse parámetros como la granulometría, la absorción de agua, la resistencia de las partículas y la presencia de componentes perjudiciales.
La empresa pretende que parte de la arena recuperada alcance la calidad necesaria para aplicaciones de mayor exigencia, entre ellas la producción de hormigón.
Los primeros ensayos superan las expectativas de la empresa
La puesta en marcha de la planta ha comenzado con resultados positivos.
Después de tres semanas de pruebas, Hublet comunicó que había alcanzado el 90 % del funcionamiento previsto para la instalación.
Aurélien Nonet, responsable de Innovación y Soluciones, explicó que el comportamiento de la maquinaria estaba superando las expectativas iniciales y que todavía quedaban algunos ajustes para optimizar el proceso.
La compañía también destacó la rapidez de ejecución del proyecto. Desde el estudio inicial hasta su materialización transcurrieron menos de un año y once meses, a pesar de las dificultades de construcción durante el invierno y de tratarse de una instalación de características nuevas para sus equipos.
El objetivo comercial es introducir los materiales recuperados en el mercado de la construcción.
De hecho, Hublet ya incluye en su catálogo comercial áridos reciclados lavados, con diferentes granulometrías, en su centro de Floreffe, Bélgica.
La disponibilidad de productos comerciales constituye un avance relevante, aunque todavía no permite conocer el balance completo de la instalación: toneladas procesadas, porcentaje de recuperación, consumo de agua y energía o emisiones asociadas.

¿Por qué recuperar arena puede ser más importante que reciclar grava?
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su atención a las fracciones finas.
Cuando se habla de reciclar hormigón, normalmente se piensa en recuperar fragmentos de piedra para utilizarlos como grava. Sin embargo, la arena también desempeña un papel esencial en la construcción.
En el hormigón convencional, los áridos finos rellenan los espacios entre las partículas de mayor tamaño y contribuyen a determinar la trabajabilidad y otras propiedades de la mezcla.
Recuperar arena con una granulometría y limpieza adecuadas permite sustituir una parte de los áridos naturales, reduciendo potencialmente la necesidad de extraer nuevos materiales de canteras y depósitos sedimentarios.
Pero existe una dificultad técnica: las partículas finas procedentes de hormigón triturado pueden contener restos de pasta de cemento adherida.
Estos residuos modifican la absorción de agua y pueden afectar a la dosificación del nuevo hormigón.
Por eso, el lavado y la clasificación son importantes, aunque no garantizan automáticamente que toda la arena recuperada sea adecuada para cualquier mezcla.
Su incorporación debe validarse mediante ensayos y formulaciones adaptadas a las características del árido reciclado.

El siguiente paso: pasar del reciclaje convencional al reciclaje de mayor valor
La principal diferencia entre esta iniciativa y otros procesos de reciclaje está en el destino que se pretende dar al material.
En muchas obras, el hormigón demolido se tritura y se utiliza como material de relleno o base de carreteras. Es una alternativa útil al vertido, pero no siempre aprovecha todo el potencial del residuo.
El proyecto de Hublet busca avanzar hacia el denominado upcycling o reciclaje de mayor valor, recuperando materiales que puedan reincorporarse a aplicaciones constructivas más exigentes.
Si una fracción mineral que antes terminaba en vertedero puede convertirse en arena apta para fabricar hormigón, se consigue mantener ese recurso dentro del ciclo productivo durante más tiempo.
Además, la empresa trabaja en un entorno industrial que combina demolición, tratamiento de residuos y producción de materiales de construcción, lo que puede facilitar la conexión entre el origen de los escombros y su posterior reutilización.
No obstante, el beneficio ambiental dependerá de factores concretos: la distancia de transporte, la energía necesaria para el tratamiento, la gestión del agua y la cantidad real de áridos naturales que se sustituyan.

El consumo de agua y energía, dos aspectos que todavía deben evaluarse
Las instalaciones de lavado de áridos presentan un desafío evidente: necesitan agua para separar y limpiar los materiales.
En este tipo de plantas pueden emplearse circuitos de recirculación, equipos de separación de sólidos y sistemas de tratamiento de lodos para reducir la demanda de agua fresca.
Sin embargo, Hublet no proporciona en la información consultada cifras verificables sobre el consumo de agua de su instalación ni sobre el porcentaje que recircula.
Tampoco se han publicado datos suficientes para calcular el consumo energético por tonelada tratada o el ahorro neto de emisiones frente al uso de áridos naturales.
Son indicadores importantes para evaluar el impacto ambiental del proyecto más allá de su capacidad para recuperar residuos.
También será necesario conocer qué porcentaje del material de entrada termina convertido en productos aprovechables y qué cantidad continúa necesitando eliminación.
¿Por qué importa esta iniciativa?
La construcción necesita grandes cantidades de materias primas minerales y genera importantes flujos de residuos durante las demoliciones, rehabilitaciones y obras de infraestructura.
Recuperar los fragmentos grandes de hormigón es solo una parte de la solución. El verdadero reto de la economía circular consiste también en aprovechar los materiales más difíciles de reciclar, especialmente las fracciones finas y las mezclas que pierden valor después de sucesivos tratamientos.
La experiencia de Hublet muestra una vía industrial para afrontar ese problema: mejorar la separación y limpieza de los residuos hasta obtener materiales con posibilidades reales de volver a utilizarse.
Su aportación más interesante no es únicamente evitar el vertido, sino intentar que los escombros recuperados regresen a la cadena de producción de nuevos materiales de construcción.
Si los resultados operativos y ambientales se confirman a escala comercial, este modelo podría servir como referencia para otros centros de tratamiento de residuos de construcción y demolición.
Más información: www.m-s.fr

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