
Tras 46 años trabajando en el teatro, decidió invertir sus ahorros en una vivienda con cuatro bóvedas de hormigón, climatización natural, recogida de lluvia y hasta un invernadero interior.
- ♻️ 20.000 latas de aluminio recicladas, recuperadas de un estadio deportivo, se incorporan a los cerramientos de la vivienda.
- 🛞 Neumáticos usados convertidos en muros, rellenos de materiales compactados para aprovechar su masa térmica y reutilizar residuos.
- 🌪️ Cuatro bóvedas de hormigón armado, diseñadas para mejorar la resistencia estructural frente a vientos extremos y tornados.
- ☀️ Energía solar y climatización pasiva, con conductos enterrados que aprovechan la temperatura del terreno para reducir las necesidades de refrigeración.
- 💧 Casi 19.000 litros de almacenamiento de agua, mediante recogida de lluvia y sistemas de reutilización de aguas grises.
- 🌱 Un invernadero integrado en la vivienda, donde su propietaria quiere cultivar frutas y otras plantas para complementar su alimentación.
Después de trabajar durante 46 años en el mundo del teatro, Julie Walker decidió invertir sus ahorros en construir una vivienda muy diferente a las convencionales. En lugar de comprar una casa para disfrutar de su jubilación, está levantando en Kansas (Estados Unidos) una vivienda autosuficiente utilizando neumáticos desechados, miles de latas de aluminio y sistemas para aprovechar la energía solar y el agua de lluvia.

Su proyecto se basa en el concepto Earthship, un tipo de arquitectura bioclimática que combina materiales recuperados, inercia térmica y sistemas de aprovechamiento de recursos naturales. Pero esta vivienda tiene una particularidad: está diseñada para ofrecer una mayor resistencia frente a los tornados, uno de los fenómenos meteorológicos más peligrosos de la región.

Una jubilada que decidió invertir sus ahorros en una casa diferente
Julie Walker pasó buena parte de su vida profesional trabajando como directora de escena en Chicago. Tras la muerte de su marido y después de décadas dedicadas al espectáculo, comenzó a plantearse cómo quería vivir durante su jubilación.
Su principal preocupación era reducir los gastos recurrentes y conseguir una vivienda que pudiera mantener con sus ingresos de jubilada.
Para financiar el proyecto vendió una propiedad de aproximadamente 4 hectáreas y decidió construir una casa cerca de Lawrence, en el estado de Kansas, donde también podría estar más cerca de su familia.

La idea surgió de su interés por las Earthships, viviendas desarrolladas a partir de los principios arquitectónicos popularizados por Michael Reynolds, fundador de Earthship Biotecture.

Estas construcciones buscan reducir el consumo de recursos mediante una combinación de estrategias: aprovechamiento solar, recuperación de agua, reutilización de materiales y diseño térmico pasivo.
Walker contactó con Earthship Biotecture para desarrollar su proyecto y comenzó a participar personalmente en las obras.
Lejos de limitarse a supervisar la construcción, la jubilada trabaja junto al equipo rellenando neumáticos, preparando materiales y aprendiendo sobre los sistemas que utilizará su futura vivienda.
En la obra participan seis profesionales especializados y varios estudiantes de la academia de construcción sostenible de la empresa.

De un estadio de fútbol americano a las paredes de una vivienda
Uno de los detalles más sorprendentes del proyecto es la procedencia de sus materiales.
El equipo consiguió recuperar 20.000 latas de aluminio del Arrowhead Stadium, el estadio de los Kansas City Chiefs, un equipo de fútbol americano.
En lugar de convertirse en residuos, estas latas se incorporan a determinados elementos constructivos de la vivienda.
La técnica consiste en utilizar envases recuperados dentro de cerramientos, donde pueden contribuir a reducir la cantidad de material de relleno necesario.
Sin embargo, las latas no sustituyen los elementos estructurales responsables de soportar las cargas principales.

Neumáticos usados para construir muros de gran masa térmica
El segundo material protagonista son los neumáticos fuera de uso.
Se obtienen de establecimientos de la zona y se rellenan con diferentes materiales, dependiendo de la posición que ocupan en la construcción.
En las capas inferiores se utiliza grava, mientras que en otras zonas se incorporan arcilla y áridos procedentes de hormigón reciclado.
El material se compacta en el interior de cada neumático para formar unidades de construcción pesadas y estables.
Este sistema presenta varias características interesantes:
- Reutilización de residuos: permite dar una segunda utilidad a neumáticos que han terminado su vida útil.
- Elevada masa térmica: los materiales compactados pueden almacenar calor y liberarlo lentamente.
- Aprovechamiento de recursos locales: reduce la necesidad de adquirir determinados materiales de relleno nuevos.
- Construcción modular: facilita levantar muros mediante la colocación sucesiva de neumáticos compactados.
Es importante distinguir entre masa térmica y aislamiento.
Un muro pesado puede ayudar a estabilizar la temperatura interior, pero eso no significa que proporcione por sí solo un aislamiento térmico suficiente.
Su eficacia depende del diseño del conjunto, la protección frente a la humedad, el aislamiento adicional y las condiciones climáticas.
Además, los neumáticos deben quedar correctamente encapsulados y protegidos de la exposición ambiental.

Cuatro bóvedas de hormigón para protegerse de los tornados
Aunque las Earthships tradicionales suelen utilizar grandes muros de neumáticos y cubiertas relativamente convencionales, la vivienda de Walker incorpora una solución estructural diferente.
Su estructura principal está formada por cuatro bóvedas de hormigón armado, parcialmente integradas en el terreno.
Estas bóvedas albergarán los dormitorios, los baños, la cocina, la lavandería y las zonas de estar.
La geometría curva presenta ventajas potenciales frente a determinadas acciones del viento, especialmente cuando se combina con una estructura continua de hormigón armado.
En comparación con una vivienda de cubierta ligera, esta configuración evita algunos de los elementos más vulnerables a las fuertes succiones y presiones del viento.
El terreno que rodea parcialmente la construcción también contribuye a proteger determinadas superficies exteriores.
Rory Morlan, responsable de la obra y constructor especializado en Earthships desde finales de los años noventa, describe el concepto como una especie de refugio de hormigón construido sobre el terreno.

¿Puede resistir realmente un tornado?
El diseño busca mejorar la resistencia frente a fenómenos meteorológicos extremos, pero eso no significa que la vivienda sea indestructible.
La capacidad real para soportar un tornado depende de numerosos factores, entre ellos:
- La resistencia del hormigón y las armaduras de acero.
- La continuidad de la estructura y sus cimentaciones.
- La resistencia de puertas, ventanas y otros huecos.
- Los impactos de objetos arrastrados por el viento.
- La intensidad y duración de las cargas producidas por el tornado.
No se han publicado ensayos estructurales específicos ni una clasificación de resistencia que permita establecer qué intensidad máxima podría soportar.
El equipo también reconoce que las grandes inundaciones representan una amenaza diferente, frente a la cual el diseño ofrece menos protección.
Por tanto, se trata de una vivienda concebida para aumentar la resiliencia frente a tornados, no de una construcción cuya resistencia absoluta esté demostrada.
Una casa que recoge casi 19.000 litros de agua de lluvia
La gestión del agua es otro de los pilares del proyecto.
La vivienda contará con un sistema de recogida de precipitaciones que aprovechará tanto la lluvia como la nieve derretida.
El agua se conducirá desde la cubierta hacia depósitos con una capacidad conjunta aproximada de 18.927 litros.
Antes de utilizarse para determinados usos domésticos, pasará por diferentes etapas de filtración.
Para el agua destinada al consumo humano está prevista una etapa adicional mediante un filtro cerámico.
No obstante, la seguridad del agua potable dependerá de que el sistema completo cumpla los requisitos sanitarios correspondientes y se mantenga adecuadamente.
El agua de la ducha tendrá una segunda utilidad
El diseño también contempla un circuito para aprovechar las aguas grises procedentes de duchas, lavabos y lavadora.
En lugar de enviarlas directamente al sistema de saneamiento, se conducirán hacia jardineras interiores.
Estas jardineras permitirán aprovechar parte del agua para el riego de plantas y participarán en su tratamiento.
Posteriormente, una parte del agua recuperada podrá destinarse a las cisternas de los inodoros, siempre que su tratamiento resulte adecuado para ese uso.
Las aguas residuales de los inodoros y del fregadero de la cocina se gestionarán mediante una instalación séptica.
Pese a su intención de reducir la dependencia exterior, Walker tendrá que disponer de un suministro autorizado de agua.
La propietaria ha optado por contratar agua de red y estima que le supondrá unos 35 dólares mensuales.
Por tanto, la vivienda no será completamente independiente de las infraestructuras convencionales.
Paneles solares y climatización natural para reducir las facturas
El proyecto contempla una instalación fotovoltaica desarrollada por la empresa Good Energy Solutions.
Los paneles solares suministrarán electricidad a la vivienda y a un edificio auxiliar.
También se instalará un generador de respaldo para garantizar el suministro cuando la producción solar no resulte suficiente.
Por el momento, no se han comunicado la potencia de la instalación, la capacidad de las baterías ni las previsiones de consumo eléctrico anual.
Por ello, todavía no es posible calcular el porcentaje de autosuficiencia energética que alcanzará.
Cómo aprovecha la temperatura del terreno
Uno de los aspectos técnicos más interesantes es el sistema de climatización pasiva.
La vivienda utilizará conductos de ventilación enterrados a varios metros de profundidad.
A esa profundidad, la temperatura del terreno suele variar menos que la temperatura exterior a lo largo del día.
Cuando el aire circula por estos conductos, puede intercambiar calor con el terreno antes de entrar en la vivienda.
Durante los periodos cálidos, este mecanismo puede contribuir a reducir la temperatura del aire de entrada.
El funcionamiento se combina con ventanas situadas en zonas superiores de las bóvedas.
Cuando el aire interior se calienta y asciende, puede salir por estas aberturas, favoreciendo la entrada de aire a través de los conductos inferiores.
Se genera así una circulación natural basada en las diferencias de temperatura y presión.
El objetivo es reducir la necesidad de aire acondicionado mediante una combinación de ventilación natural, intercambio térmico con el terreno y masa térmica.
No obstante, el rendimiento dependerá de la humedad, el clima exterior, la profundidad y longitud de los conductos y el diseño de la ventilación.
También será necesario controlar la condensación y garantizar la limpieza de los conductos para evitar problemas de calidad del aire.
La vivienda dispondrá de calefactores eléctricos auxiliares para las situaciones en las que los sistemas pasivos no resulten suficientes.
Un invernadero dentro de casa para cultivar alimentos
La autosuficiencia que busca Walker no termina en el agua y la electricidad.
La vivienda incluirá un espacio interior destinado al cultivo de plantas.
Entre las especies que la propietaria quiere introducir se encuentran plataneras, higueras y variedades compactas de aguacate.
También está preparando un huerto exterior y una zona de árboles frutales.
Los invernaderos interiores son uno de los elementos característicos de muchas Earthships.
Su integración permite aprovechar parte de la radiación solar que recibe el edificio y crear un espacio protegido para cultivar determinadas especies.
Además, la vegetación puede participar en los sistemas de reutilización de aguas grises.
Sin embargo, incorporar un invernadero a una vivienda también plantea desafíos.
La humedad producida por las plantas y el riego debe controlarse para evitar condensaciones, mientras que las ganancias solares deben gestionarse para prevenir el sobrecalentamiento durante los meses cálidos.
La producción de alimentos dependerá de las condiciones interiores, las especies cultivadas y el mantenimiento del sistema.
¿Es realmente más barata una vivienda construida con materiales reciclados?
Una de las principales preguntas que plantea el proyecto es cuánto cuesta construir una casa de estas características.
Por ahora, Walker no dispone de un presupuesto final cerrado.
Aunque se utilizan materiales recuperados, la vivienda también necesita grandes cantidades de hormigón, acero, sistemas de impermeabilización e instalaciones especializadas.
A ello se suman la mano de obra, los equipos fotovoltaicos, el tratamiento de agua y los trabajos necesarios para adaptar la construcción a las exigencias locales.
Utilizar residuos no garantiza que una vivienda sea más económica que una construcción convencional.
El ahorro en materiales debe compararse con los costes de recogida, transporte, preparación e instalación.
También es necesario tener en cuenta el mantenimiento a largo plazo.
En este caso, la estrategia económica de Walker consiste en asumir una inversión inicial importante para intentar reducir sus gastos futuros de electricidad, agua y climatización.
La rentabilidad real dependerá del coste final de la obra, de los consumos energéticos y del mantenimiento que requiera durante su vida útil.
Las ventajas y limitaciones ambientales de las Earthships
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, este tipo de construcción reúne varias estrategias interesantes.
La reutilización de neumáticos y envases permite incorporar materiales que ya existen y evitar parte del consumo de materias primas nuevas.
El aprovechamiento de la energía solar puede reducir las emisiones asociadas al consumo eléctrico, mientras que la climatización pasiva disminuye potencialmente las necesidades energéticas del edificio.
La recogida de lluvia y la reutilización de aguas grises también pueden reducir la demanda de agua potable para determinados usos.
Sin embargo, estas ventajas deben evaluarse junto a sus limitaciones.
La fabricación de cemento y acero genera emisiones significativas de gases de efecto invernadero.
Además, la utilización de materiales recuperados exige comprobar su durabilidad, comportamiento frente al fuego, compatibilidad con los sistemas constructivos y cumplimiento de la normativa.
Para conocer el impacto ambiental real de esta vivienda sería necesario realizar un análisis de ciclo de vida que contemplara la construcción, el transporte de materiales, el consumo de energía, el mantenimiento y el final de su vida útil.
Por tanto, no puede afirmarse que la vivienda tenga una huella de carbono nula únicamente por incorporar residuos y paneles solares.
Vía The Lawrence Times — Reportaje original sobre la vivienda de Julie Walker.
Más información: Earthship Biotecture.
Imágenes vía: www.wallpaper.com

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