
Una solución para aprovechar las fachadas: integra hasta 141,67 Wp por m² y reduce la radiación solar que llega directamente a las ventanas.
- ☀️ Hasta 141,67 Wp por cada m² de superficie fotovoltaica.
- 🏠 Contraventana y panel solar, integrados en un único elemento de fachada.
- 🌡️ Sombra exterior, evitando parte de la radiación solar antes de que atraviese las ventanas.
- ⚡ Versión Pro con microinversor integrado, preparada para trabajar con conexión a 230 V.
- 🎨 Ocho colores estándar y módulos fotovoltaicos sin la cuadrícula de células claramente visible.
- 🏢 Especialmente interesante para fachadas, rehabilitaciones y edificios con poco espacio disponible en cubierta.
Una contraventana que produce electricidad
A simple vista, SolarSlide puede pasar por una moderna contraventana corredera. La diferencia está en su superficie: integra módulos fotovoltaicos de vidrio-vidrio con células solares monocristalinas.
El sistema ha sido desarrollado por el fabricante alemán EHRET y combina tres funciones en un mismo componente arquitectónico: sombreado, diseño de fachada y producción de electricidad.
En lugar de colocar un panel convencional sobre un elemento ya existente, la propia protección solar pasa a formar parte del sistema fotovoltaico.
Un módulo de referencia de 1 × 1 m incorpora 25 células monocristalinas y alcanza aproximadamente 141,67 Wp de potencia nominal, según la documentación técnica del fabricante.
Eso significa que varias contraventanas instaladas en una fachada soleada podrían sumar una potencia apreciable sin ocupar un solo metro cuadrado adicional de tejado.

El detalle más interesante está en el doble aprovechamiento del sol
Hay una aparente paradoja especialmente interesante.
Durante el verano se intenta impedir que la radiación solar entre por las ventanas porque posteriormente se transforma en calor dentro del edificio. Sin embargo, esa misma radiación contiene energía que puede aprovecharse.
SolarSlide plantea utilizarla dos veces desde el punto de vista energético: bloquea parte de la radiación antes de que llegue al acristalamiento y convierte simultáneamente una parte de ella en electricidad.
No significa que la contraventana funcione como un sistema de refrigeración. Su efecto térmico procede principalmente del sombreado exterior, una estrategia particularmente eficaz porque actúa antes de que la radiación atraviese el vidrio y caliente el interior.
Esta característica puede adquirir cada vez más valor en regiones con veranos muy cálidos. Reducir las ganancias solares durante las horas de mayor insolación puede disminuir la carga térmica que posteriormente deberá combatir el aire acondicionado.
Dos versiones con formas diferentes de gestionar la electricidad
EHRET comercializa dos configuraciones.
SolarSlide está concebido para integrarse en una instalación fotovoltaica más amplia. Los módulos se conectan mediante el sistema eléctrico de la fachada y necesitan un inversor central instalado en el edificio.
SolarSlide Pro, en cambio, incorpora un microinversor en cada panel. Esto permite convertir directamente la corriente continua generada por las células en corriente alterna y conectar varios elementos para formar una instalación fotovoltaica distribuida. El fabricante especifica configuraciones de hasta 800 Wp.
Conviene hacer aquí una distinción importante: el microinversor no es una batería. SolarSlide genera electricidad, pero para almacenarla y utilizarla posteriormente sería necesario incorporar un sistema de baterías independiente compatible con la instalación.
La electricidad puede destinarse al autoconsumo del edificio o, dependiendo de la configuración técnica y de la normativa aplicable en cada país, gestionarse mediante la instalación eléctrica y la red.

Hasta 4,2 m² en una sola hoja corredera
La integración arquitectónica es uno de los puntos más cuidados del sistema.
Cada hoja puede alcanzar unas dimensiones máximas de 1,5 × 2,8 m, equivalentes a 4,2 m², lo que permite cubrir grandes ventanales y superficies acristaladas.
Los módulos utilizan una construcción vidrio-vidrio y están disponibles en ocho colores estándar: negro, antracita, gris, gris claro, azul, verde, terracota y dorado, además de acabados personalizados bajo pedido. También existen diferentes tratamientos superficiales, como satinado, brillante o estructurado.
La tecnología fotovoltaica queda visualmente mucho más disimulada que en un módulo convencional.
Esto puede parecer simplemente una cuestión estética, pero tiene importancia para la expansión de la fotovoltaica integrada en edificios o BIPV.

Cuando el tejado se queda pequeño, queda toda la fachada
Una vivienda unifamiliar puede disponer de una cubierta suficientemente grande para instalar varios kilovatios de paneles solares. En un bloque de viviendas, hotel, hospital u oficina de varias plantas la situación cambia.
La superficie del tejado debe repartirse entre muchos usuarios y, además, puede estar ocupada por climatización, ascensores, antenas u otras instalaciones.
Sin embargo, esos mismos edificios pueden disponer de cientos o miles de metros cuadrados de fachada.
Por eso, ventanas fotovoltaicas, barandillas solares, revestimientos BIPV y sistemas como SolarSlide están intentando convertir la envolvente del edificio en una infraestructura energética.
No sustituirán necesariamente a las instalaciones sobre cubierta. La orientación vertical suele recibir menos irradiación anual que un módulo correctamente inclinado y orientado. Su ventaja está en añadir nuevas superficies productivas allí donde antes no se generaba electricidad.
Hemos analizado esta tendencia en estudios sobre fachadas fotovoltaicas capaces de complementar a las instalaciones solares en tejados, donde incluso el perfil horario de generación puede aportar ventajas para el autoconsumo.
No es la primera persiana solar, pero el enfoque es diferente
La idea de combinar sombreado y fotovoltaica lleva años desarrollándose.
Existen, por ejemplo, sistemas de lamas solares que modifican automáticamente su inclinación siguiendo la posición del Sol. Ya hablamos del caso de SolarGaps, unas persianas fotovoltaicas inteligentes capaces de orientar sus lamas.
También se han desarrollado parasoles fotovoltaicos fabricados con células de perovskita, otra aproximación a la integración de generación eléctrica en los sistemas exteriores de control solar.
SolarSlide adopta una estrategia distinta: utiliza grandes paneles correderos que se comportan arquitectónicamente como contraventanas y que pueden desplazarse delante de las ventanas.
La innovación, por tanto, no reside simplemente en pegar células solares a una persiana, sino en intentar convertir un componente convencional de la fachada en un elemento multifuncional y arquitectónicamente integrado.
¿Cuánta electricidad podría producir realmente?
Aquí es importante no confundir potencia instalada con energía producida.
Los aproximadamente 141,67 Wp/m² indicados por EHRET representan la potencia nominal del módulo en determinadas condiciones de ensayo. No significa que cada metro cuadrado produzca constantemente 141,67 W.
La producción real dependerá de la orientación de la fachada, latitud, época del año, sombras de edificios cercanos, posición de las contraventanas, temperatura de las células y radiación solar disponible.
Una fachada orientada favorablemente y sin obstáculos tendrá un comportamiento muy diferente al de otra situada permanentemente a la sombra.
Además, al tratarse de elementos móviles, la posición utilizada por los ocupantes también condicionará la captación solar.
Por eso no resulta riguroso asignar una producción anual determinada a SolarSlide sin conocer primero el edificio y su ubicación.
La gran pregunta que queda por responder: el precio
El concepto resulta técnicamente atractivo, pero su competitividad económica dependerá de un dato fundamental: cuánto cuesta frente a una contraventana convencional más una instalación fotovoltaica tradicional.
EHRET no publica en la información consultada un precio universal del sistema.
Y esa comparación debería realizarse teniendo en cuenta que SolarSlide no es únicamente un panel fotovoltaico. También sustituye o desempeña la función de un elemento de protección solar y acabado arquitectónico.
La economía puede ser particularmente interesante en obra nueva o rehabilitaciones donde ya esté previsto instalar sistemas de sombreado exterior. En esos casos no se compara necesariamente el coste de SolarSlide con cero, sino con el coste del elemento arquitectónico convencional que habría que instalar de todos modos.
También deberán considerarse mantenimiento, cableado, inversores, instalación eléctrica, vida útil y posible sustitución de componentes.
De superficies pasivas a edificios que producen energía
La tendencia de fondo va mucho más allá de estas contraventanas.
Durante décadas, la generación fotovoltaica se ha añadido a los edificios principalmente colocando paneles sobre sus tejados. La siguiente etapa consiste en conseguir que los propios componentes constructivos generen electricidad.
Ventanas, fachadas, marquesinas, balcones, tejas y ahora también contraventanas pueden asumir esa función.
SolarSlide encaja especialmente bien en esta filosofía porque utiliza una superficie que ya cumple una misión necesaria. Cuando hay demasiado sol, la contraventana protege la vivienda; precisamente en ese momento dispone también de radiación suficiente para producir electricidad.
No convierte automáticamente una casa en autosuficiente ni sustituye a una instalación fotovoltaica convencional bien dimensionada. Su verdadero potencial está en otra parte: hacer productivos espacios del edificio que hasta ahora solo servían para proporcionar sombra.
En ciudades cada vez más densas y sometidas a temperaturas estivales más altas, esa combinación entre protección solar pasiva y generación eléctrica distribuida puede resultar mucho más interesante que considerar ambas necesidades por separado.
Más información: EHRET SolarSlide

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