
En 2018 desarrollaron el primer prototipo junto con la Universidad de Dresde. Muchos componentes no existían en el mercado, por lo que tuvieron que desarrollarlos con proveedores. El modelo actual, SKE 40, ofrece 6 horas de autonomía.
- Tracción eléctrica en el campo, sin humo ni ruido.
- Energía solar directa desde tejados agrícolas.
- Producción en serie, hito europeo real.
- Municipios y viñedos como primeros usuarios.
- Reconocimiento federal a la movilidad limpia.
- Próxima generación para trabajos pesados.
Esta diseña el primer tractor eléctrico producido en serie de Europa
La historia de la familia Knüsel no arranca en un laboratorio ni en una gran multinacional, sino en un taller rural suizo y en una pregunta sencilla, casi doméstica: qué hacer con toda la electricidad que generan los tejados llenos de paneles solares de las granjas. De esa reflexión nació una idea que hoy recorre carreteras, viñedos y calles urbanas de media Europa: un tractor eléctrico producido en serie, pensado para trabajar donde el ruido y los gases ya no encajan con la vida diaria.

«La evolución del tractor eléctrico fue un camino largo, con tropiezos y decisiones difíciles», explica Theres Beutler-Knüsel, directora general de Rigitrac AG y una de las hijas de Sepp Knüsel, fundador de la empresa en los años setenta como un proyecto unipersonal. Diez años atrás, ella tomó el relevo con una visión clara: conectar la energía renovable local con la maquinaria agrícola y municipal.
La empresa, con sede en Küssnacht am Rigi, sigue siendo un negocio familiar en el sentido más literal. Madre y hermanas forman parte del día a día: compras, comunicación, recursos humanos, contabilidad. En total, unas 45 personas sostienen un proyecto que se mueve entre la ingeniería, la agricultura y la transición energética.

Energía solar del tejado al tractor
El punto de inflexión llegó al mirar hacia arriba. Los grandes tejados de los establos, cubiertos de paneles solares, producían más electricidad de la que muchas explotaciones podían consumir en tiempo real. La pregunta era obvia: por qué no usar esa energía directamente en la maquinaria que trabaja en esos mismos campos.
En 2018, junto con la Universidad de Dresde, Rigitrac desarrolló un primer prototipo funcional. No fue un camino fácil. Muchas piezas clave, desde sistemas de gestión de baterías hasta componentes de tracción eléctrica adaptados a entornos agrícolas, no existían aún en el mercado europeo. Hubo que diseñarlas con proveedores, probarlas en condiciones reales, romperlas, volver a empezar. Así, sin grandes anuncios, se fue construyendo un tractor que no solo funcionara, sino que pudiera fabricarse de forma estable.

El resultado es el SKE 40, un modelo compacto, silencioso y libre de emisiones directas, pensado para tareas donde la precisión y la cercanía con personas y animales importan tanto como la potencia: limpieza urbana, mantenimiento de parques, viñedos, horticultura, servicios municipales de invierno. En ciudades, se agradece el bajo nivel de ruido en turnos nocturnos. En el campo, la ausencia de gases mejora la experiencia de quien pasa horas al volante.
Exportaciones hasta Noruega
Que un tractor eléctrico suizo llegue a Noruega, Dinamarca o Austria no es solo una anécdota comercial. Es una señal de que la electrificación de la maquinaria pesada ligera empieza a cruzar fronteras y climas. El SKE 40 ya trabaja en entornos tan distintos como calles nevadas del norte de Europa o cultivos especializados del centro del continente.


Este paso al mercado internacional coincidió con un reconocimiento institucional importante: el premio «Watt d’Or» 2026, otorgado por la Oficina Federal de Energía de Suiza en la categoría de movilidad energéticamente eficiente. No hay dotación económica, pero sí algo que en este sector pesa mucho: visibilidad y credibilidad ante administraciones, cooperativas agrícolas y responsables de compras públicas.
El galardón se concede en un momento simbólico, ya que esta edición será la última antes de que el programa se elimine por ajustes presupuestarios. Un cierre con un mensaje claro: la innovación en energía no siempre nace en grandes capitales, a veces crece entre montañas y granjas.

Tecnología que encaja en la vida real
El SKE 40 no pretende reemplazar a los grandes tractores de arado. Su potencia no está pensada para mover aperos pesados en grandes extensiones de cultivo. Pero ahí está precisamente su papel. En Europa, una parte importante de la actividad agrícola y municipal se desarrolla en espacios pequeños, cercanos a viviendas y zonas sensibles. En esos contextos, la electrificación ofrece ventajas que van más allá del clima: menos vibraciones, menos mantenimiento mecánico, menos dependencia del diésel importado.

Además, el modelo encaja con una tendencia creciente: el autoconsumo energético en explotaciones rurales. Granjas con paneles solares o pequeñas instalaciones eólicas pueden cargar sus vehículos directamente con su propia producción, cerrando un ciclo local de energía que reduce costes y emisiones al mismo tiempo. No es una utopía, ya ocurre en varias de las explotaciones que usan estos tractores en Suiza y Alemania.

La familia Knüsel no se queda ahí. En paralelo al modelo actual, trabaja en una versión de mayor tamaño que pueda asumir tareas más exigentes. El objetivo, anunciado para los próximos dos años, es dar un salto hacia la electrificación de segmentos donde hoy el diésel sigue siendo casi intocable.
Vía Rigitrac gewinnt den Watt d’Or für seine E-Traktoren – News – SRF
Más información: Rigitrac Traktorenbau



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