
La Universidad Prestige en Indore incorpora un techo escalonado inspirado en antiguos stepwells que funciona como anfiteatro para 9.000 personas.
- Tejado convertido en espacio público gigante.
- Inspiración en arquitectura tradicional india.
- Capacidad para 9.000 personas en un solo edificio.
- Diseño pensado para climas extremadamente calurosos.
- Ventilación natural, sombreado y refrigeración pasiva.
- Arquitectura que recupera soluciones antiguas para retos actuales.
- Ejemplo de urbanismo universitario más humano y sostenible.
Esta universidad india tiene un tejado para 9.000 personas inspirado en un pozo escalonado de hace 1.000 años
En la mayoría de edificios universitarios modernos, el tejado apenas existe en la vida diaria del campus. Es un lugar técnico: máquinas, conductos, impermeabilización… nada pensado para las personas. Pero en la Prestige University de Indore, en la India, un equipo de arquitectos decidió cambiar por completo esa lógica.

El estudio Sanjay Puri Architects diseñó un edificio donde el tejado no es un espacio residual, sino el verdadero protagonista. Sobre una superficie de unos 9.000 m², el edificio despliega un paisaje escalonado que puede acoger hasta 9.000 personas, convirtiéndose en una enorme plaza pública elevada.
La idea no surgió de la arquitectura contemporánea ni de la tecnología digital. En realidad, se inspira en una solución que ya existía hace siglos en el subcontinente indio.
Un tejado inspirado en los antiguos pozos escalonados de la India
El diseño toma como referencia los stepwells, estructuras tradicionales de almacenamiento de agua que se construyeron en el oeste de la India entre los siglos VII y XIX.
Estos pozos escalonados, como el célebre Chand Baori en Rajastán, no eran simples depósitos de agua. Funcionaban también como espacios comunitarios donde la gente se reunía, conversaba o realizaba rituales religiosos. La arquitectura permitía descender hacia el agua a través de largas escalinatas geométricas que creaban sombra, frescor y lugares para sentarse.

El proyecto de Indore recupera esa lógica híbrida. En lugar de descender bajo tierra, el diseño asciende hacia el cielo. El resultado es un paisaje arquitectónico formado por 463 plataformas escalonadas, que se elevan diagonalmente desde el extremo norte del edificio.
Entre estas plataformas aparecen patios ajardinados que permiten que la luz natural llegue a las plantas inferiores. Es un detalle importante: el tejado no solo sirve para reunirse, también forma parte del sistema ambiental del edificio.

Desde su inauguración, este espacio se ha utilizado para clases al aire libre, eventos universitarios, actividades deportivas e incluso ceremonias oficiales, como el izado de la bandera durante el Día de la Independencia de la India.
Arquitectura pensada para sobrevivir al calor extremo
Indore es una ciudad con un clima muy exigente. Durante buena parte del año las temperaturas oscilan entre 30 °C y 40 °C, lo que obliga a pensar cuidadosamente cómo se comporta un edificio frente al calor.
Aquí es donde el proyecto demuestra que no se trata solo de una forma llamativa.

El edificio incorpora varias estrategias de diseño pasivo, es decir, soluciones arquitectónicas que reducen la necesidad de climatización artificial.
Uno de los elementos clave es una calle interior diagonal que recorre la planta baja y favorece la ventilación natural. Este corredor funciona como un conducto que mueve el aire a través del edificio.
Además, las fachadas orientadas al este, oeste y sur están protegidas por pantallas perforadas de hormigón reforzado con fibra de vidrio. Estas celosías reducen la radiación solar directa sin bloquear completamente la entrada de luz.

En la base del edificio se incluye también un pequeño estanque de agua, que contribuye a bajar la temperatura del aire circundante mediante evaporación, una técnica utilizada desde hace siglos en climas cálidos.
Cada una de estas soluciones por separado es conocida en arquitectura climática. Lo interesante aquí es cómo se combinan para crear un sistema coherente. Nada espectacular por sí solo. Pero juntos funcionan.
Un campus compacto para 3.000 estudiantes
El campus ocupa unas 13 hectáreas y está diseñado para unos 3.000 estudiantes.
La organización interior del edificio sigue una lógica bastante clara:
La planta baja alberga espacios de uso común como una cafetería con capacidad para 700 personas, patios sombreados y un auditorio interior.

En la primera planta se encuentra la biblioteca, que incluye un puente interior que conecta diferentes zonas del edificio.
Las plantas segunda y tercera albergan 45 aulas, mientras que la cuarta planta se destina a oficinas docentes y áreas administrativas.
Aunque el edificio tiene cinco plantas, la percepción visual queda dominada por el paisaje escalonado del tejado, que actúa como un anfiteatro gigante.
Materiales locales y arquitectura sin artificios
Otro aspecto interesante del proyecto es su enfoque material.
En lugar de recurrir a acabados sofisticados o sistemas constructivos complejos, el edificio utiliza materiales regionales relativamente sencillos.
El exterior combina revestimiento de ladrillo de arcilla sobre una estructura de hormigón y ladrillos fabricados con cenizas volantes, un subproducto industrial que a menudo se reutiliza en la construcción.
En el interior predominan el hormigón visto y los suelos de arenisca india, materiales duraderos que no requieren grandes tratamientos ni capas decorativas.
El resultado es una arquitectura que se siente sólida y honesta. No intenta parecer otra cosa.

Una arquitectura que hace visibles sus soluciones climáticas
Sanjay Puri Architects lleva más de tres décadas desarrollando proyectos en India con un fuerte enfoque en el clima.
En este caso, lo interesante es que las estrategias pasivas no quedan ocultas dentro de sistemas técnicos. Se vuelven visibles.
El tejado escalonado, que es el elemento más llamativo del edificio, no es solo un gesto formal. Es también una forma de generar sombra, crear espacios habitables y mejorar el comportamiento térmico del conjunto.
En otras palabras, el diseño climático se convierte en arquitectura.



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