
Volkswagen activa en Salzgitter un centro de baterías de 40 MWh para almacenar energía renovable y comerciar electricidad en la bolsa europea ⚡🔋
• 40.000 kWh de almacenamiento eléctrico.
• 20 MW de potencia para estabilizar la red.
• Baterías de coches reutilizadas para infraestructura energética.
• Integración entre movilidad eléctrica y mercado energético.
• Energía renovable almacenada para usar cuando no hay sol ni viento.
• Entrada de Volkswagen en el comercio de electricidad en Europa.
Volkswagen amplía su negocio hacia la infraestructura energética
Tras varios meses de construcción, el grupo Volkswagen ha conectado a la red eléctrica su primer gran sistema de almacenamiento estacionario en la ciudad alemana de Salzgitter. A través de su filial energética Elli, el proyecto marca un paso claro en la transformación del fabricante automovilístico hacia un actor del ecosistema energético del futuro.
El sistema cuenta con una potencia de 20 megavatios (MW) y una capacidad de almacenamiento de 40 megavatios hora (MWh), lo que equivale a 40.000 kilovatios hora (kWh) de electricidad almacenada. Esa energía puede liberarse en momentos clave para equilibrar la red eléctrica.
La instalación supone, además, el inicio operativo de Elli en el mercado energético europeo, con pruebas para participar en el comercio eléctrico a través de la bolsa energética EPEX Spot, uno de los centros de intercambio de electricidad más importantes del continente.
La idea de fondo es sencilla: si la movilidad eléctrica va a crecer, no basta con fabricar coches eléctricos. Hace falta infraestructura energética capaz de absorber y gestionar la electricidad renovable, que es variable por naturaleza.
Un ecosistema industrial alrededor de la batería
La base tecnológica del proyecto procede de PowerCo, la empresa de baterías del grupo Volkswagen. Sus sistemas de almacenamiento industrial se basan en el formato de batería denominado Unified Cell, una celda estandarizada diseñada para ser utilizada tanto en vehículos eléctricos como en aplicaciones estacionarias.
Esto abre la puerta a algo interesante: la convergencia entre movilidad y sistema eléctrico.
Las mismas tecnologías que alimentan coches eléctricos pueden convertirse también en sistemas para almacenar energía renovable a gran escala, estabilizar redes eléctricas o gestionar picos de demanda.
En Salzgitter, Volkswagen está intentando construir un modelo integrado donde convivan varias piezas del mismo puzzle energético:
- Fabricación de celdas de batería.
- Desarrollo de sistemas de almacenamiento industrial.
- Infraestructura de carga para vehículos eléctricos.
- Plataformas digitales de gestión energética.
Un ecosistema completo, desde la batería hasta el mercado eléctrico.
Un “almacén de energía” gestionado como una central virtual
El sistema está compuesto por 13 contenedores de baterías que funcionan como una especie de central eléctrica virtual.
A diferencia de una planta convencional, no genera electricidad. Pero sí puede absorberla, almacenarla y liberarla en momentos estratégicos.
El sistema opera con un enfoque llamado Multi-Market, lo que significa que puede participar simultáneamente en varios mercados energéticos:
- Regulación de frecuencia de la red.
- Almacenamiento de excedentes renovables.
- Comercio de electricidad en mercados mayoristas.
- Servicios de estabilidad del sistema eléctrico.
Todo esto se gestiona mediante algoritmos de optimización energética, que operan de forma continua y analizan cuándo comprar electricidad, almacenarla o devolverla al sistema.
En términos prácticos: la batería se carga cuando hay exceso de energía renovable y precios bajos, y se descarga cuando la demanda sube o la producción cae.
La transición energética necesita flexibilidad
Uno de los retos menos visibles de la transición energética es la intermitencia de las renovables.
El sol no siempre brilla. El viento no siempre sopla. Y las redes eléctricas necesitan equilibrio constante entre producción y consumo.
Aquí entran en juego los grandes sistemas de almacenamiento energético.
Estos sistemas permiten trasladar energía en el tiempo:
- Electricidad renovable generada durante el día.
- Uso durante la noche o en momentos de alta demanda.
- Reducción de picos de precio en el mercado eléctrico.
En Europa, donde la penetración de energías renovables supera ya en algunos países el 50 % del mix eléctrico, la necesidad de flexibilidad energética se vuelve cada vez más crítica.
Las baterías industriales son una de las soluciones más rápidas de desplegar.
El paso de fabricante de coches a actor energético
Durante décadas, las empresas automovilísticas vendían vehículos. Punto.
Pero la electrificación del transporte está cambiando esa lógica.
Hoy, empresas como Volkswagen, Tesla o BYD empiezan a posicionarse como proveedores de energía, software y servicios eléctricos, no solo como fabricantes de automóviles.
El proyecto de Salzgitter refleja ese cambio de paradigma.
Volkswagen no solo quiere fabricar coches eléctricos, sino participar en toda la cadena energética:
- Producción de baterías.
- Almacenamiento energético.
- Infraestructura de carga.
- Comercio de electricidad.
En otras palabras: movilidad y energía empiezan a fusionarse.
Potencial
El almacenamiento energético está empezando a ocupar el lugar que durante años estuvo vacío en la transición energética: la gestión inteligente del tiempo de la electricidad.
A medida que aumente la electrificación del transporte, la calefacción y la industria, será imprescindible contar con infraestructuras capaces de almacenar grandes cantidades de energía.
En ese contexto, iniciativas como el PowerCenter de Volkswagen apuntan hacia varios caminos prometedores.
Uno de ellos es el uso de baterías de vehículos eléctricos como almacenamiento distribuido, permitiendo que millones de coches conectados funcionen como pequeñas centrales energéticas. Esta idea, conocida como vehicle-to-grid, ya se está probando en varios países europeos.
Otro avance posible es la creación de redes de almacenamiento descentralizado, donde hogares, empresas y baterías industriales compartan energía a través de plataformas digitales.
Y quizá lo más interesante: la convergencia entre movilidad eléctrica, almacenamiento y mercados energéticos inteligentes.
Cuando estas piezas empiezan a funcionar juntas, el sistema energético se vuelve más flexible, más eficiente… y mucho menos dependiente de combustibles fósiles.
Todavía queda camino. Pero proyectos como este muestran que la transición energética ya no se juega solo en los parques eólicos o solares.
También se decide —y mucho— dentro de las baterías.
Vía www.elli.eco



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