
El uso de gas fue el más bajo desde 1992, y la quema de carbón cayó a mínimos no vistos desde el año 1600. El uso de petróleo también disminuyó un 0,9%, impulsado por el crecimiento de los vehículos eléctricos.
- Emisiones del Reino Unido en 2025: 364 millones de toneladas de CO₂.
- Caída anual: −2,4 %.
- Nivel más bajo desde 1872.
- Consumo de gas: mínimo desde 1992.
- Carbón: uso más bajo en más de cuatro siglos.
- Vehículos eléctricos en expansión: 700.000 nuevos en 2025.
- Bombas de calor instaladas: 450.000 hogares.
- Emisiones totales desde 1990: −54 %.
- Economía casi duplicada en el mismo periodo.
Las bombas de calor ayudan a que las emisiones del Reino Unido caigan a su nivel más bajo en 150 años
El Reino Unido ha alcanzado un hito climático que hace apenas dos décadas parecía improbable. En 2025 las emisiones territoriales de gases de efecto invernadero cayeron un 2,4 %, hasta situarse en torno a 364 millones de toneladas de CO₂, el nivel más bajo registrado desde 1872.
La caída refleja una transformación energética profunda: menos carbón, menos gas y cada vez más electrificación de los usos cotidianos. Según el análisis realizado por Carbon Brief, el país ha reducido sus emisiones durante 27 de los últimos 36 años, una tendencia sostenida que muestra cómo una economía avanzada puede crecer mientras reduce su huella climática.
El dato tiene algo de simbólico. Las emisiones actuales son comparables a las de la época victoriana, cuando la industrialización apenas comenzaba a expandirse. Pero el contexto es completamente distinto: hoy el Reino Unido produce casi el doble de riqueza económica que en 1990, con mucha menos energía fósil.
Un desplome histórico del uso de combustibles fósiles
Detrás de esta reducción hay varios cambios estructurales.
El consumo de gas natural fue el más bajo desde 1992, en gran parte por la mejora de la eficiencia energética en edificios y por el aumento de tecnologías eléctricas más eficientes, como las bombas de calor.
El carbón, que durante siglos alimentó la revolución industrial británica, prácticamente ha desaparecido del sistema energético. En 2025 se quemó menos carbón que en cualquier año desde el siglo XVII, tras el cierre de centrales térmicas y la transformación del sector siderúrgico.

También el petróleo ha comenzado a perder protagonismo. Su consumo descendió un 0,9 % en 2025, impulsado por el crecimiento de la movilidad eléctrica y por políticas públicas destinadas a electrificar el transporte.
Todo esto se traduce en una tendencia clara: el sistema energético británico se está electrificando, y esa electricidad procede cada vez más de fuentes renovables.
La electrificación del hogar: el papel de las bombas de calor
Una de las tecnologías que está contribuyendo a esta transición es la bomba de calor, un sistema que utiliza electricidad para extraer calor del aire o del suelo y transferirlo al interior de las viviendas.
A diferencia de las calderas de gas, no genera calor quemando combustible, sino que lo mueve desde el exterior. Este principio físico permite que sea mucho más eficiente: por cada unidad de electricidad consumida puede generar entre tres y cuatro unidades de calor útil.

En 2025 el Reino Unido contaba con 450.000 bombas de calor instaladas en viviendas, lo que permite reducir aproximadamente 0,7 millones de toneladas de CO₂ al año.
El Gobierno británico ha fijado un objetivo mucho más ambicioso: alcanzar 2,3 millones de unidades en 2030. Si se logra, la reducción anual de emisiones podría acercarse a 4,5 millones de toneladas de CO₂.
El impulso no es casual. El país ha introducido subvenciones para instalaciones domésticas —como el programa Boiler Upgrade Scheme— que busca acelerar el reemplazo de calderas de gas en los hogares.
El transporte eléctrico también acelera la reducción de emisiones
El otro gran motor del descenso de emisiones es el crecimiento de los vehículos eléctricos.
En 2025 se incorporaron 700.000 nuevos coches eléctricos a las carreteras británicas. Solo esta expansión permitió evitar cerca de 2 millones de toneladas de CO₂ en emisiones anuales.

Si se observa el parque automovilístico completo, la transformación es aún más evidente:
- 2,4 millones menos de coches diésel en circulación que en 2019
- Cerca de 3 millones más de vehículos enchufables
La electrificación del transporte podría evitar hasta 7 millones de toneladas de CO₂ al año a medida que el parque automovilístico continúe renovándose.
El Reino Unido también ha establecido un calendario para eliminar progresivamente los coches de combustión. La venta de nuevos vehículos de gasolina y diésel se prohibirá a partir de 2035, una medida alineada con las políticas climáticas de la Unión Europea.
Renovables cada vez más presentes
El descenso de emisiones también refleja el crecimiento constante de las energías renovables en el sistema eléctrico británico.
Durante la última década el país ha apostado con fuerza por la energía eólica marina, convirtiéndose en uno de los mayores mercados del mundo para este tipo de instalaciones. Grandes parques offshore en el Mar del Norte suministran ya una parte significativa de la electricidad nacional.

La combinación de electricidad renovable + electrificación del consumo explica por qué tecnologías como las bombas de calor o los vehículos eléctricos tienen un impacto climático tan notable. Cuanto más limpia es la electricidad, mayor es la reducción de emisiones.
Qué impacto tiene en el medio ambiente
La caída de emisiones no solo afecta al clima global. También tiene efectos directos sobre el entorno local.
La reducción del uso de carbón, gas y diésel implica menos contaminación atmosférica, especialmente en ciudades. Menos partículas finas, menos óxidos de nitrógeno, menos problemas respiratorios.
La electrificación del transporte urbano reduce el ruido del tráfico y mejora la calidad del aire en zonas densamente pobladas. Esto se traduce en beneficios sanitarios tangibles, desde menos hospitalizaciones por asma hasta menor mortalidad asociada a la contaminación.
En el plano climático, cada tonelada de CO₂ evitada ayuda a limitar el calentamiento global. Aunque el Reino Unido representa solo una pequeña parte de las emisiones mundiales, su transición energética demuestra que la descarbonización de una economía industrial es posible.
Ese efecto demostración importa. Mucho.
Más información: Análisis: Las emisiones del Reino Unido caen un 2,4% en 2025 mientras el carbón alcanza su mínimo en 400 años – Resumen de carbono



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