
Bridgestone lleva la economía circular a la competición eléctrica con un 65 % de materiales reciclados y renovables y procesos de fabricación más sostenibles.
- ♻️ 65 % de materiales reciclados y renovables asignados a cada neumático.
- 🛞 Neumáticos usados → negro de carbono, recuperado mediante un proceso basado en pirólisis.
- 🌾 Cáscaras de arroz → sílice, aprovechando un residuo agrícola como materia prima.
- 🌳 Caucho natural con trazabilidad, procedente de cadenas de suministro sometidas a diligencia debida y verificación externa.
- ⚡ Energía renovable para electricidad y calor utilizados en la fabricación.
- 🌧️ Dos neumáticos diferentes, uno para condiciones habituales y otro específico para lluvia intensa.
- 🏎️ 335 km/h y 600 kW, unas exigencias que convierten al GEN4 en un banco de pruebas especialmente duro para estos materiales.
La próxima generación de la Fórmula E no solo dará un salto importante en potencia y velocidad. También estrenará unos neumáticos desarrollados por Bridgestone en los que el 65 % de los materiales asignados son de origen reciclado o renovable, incluyendo componentes obtenidos de neumáticos al final de su vida útil y residuos agrícolas.
La compañía japonesa será el proveedor exclusivo de neumáticos de la Fórmula E a partir de la temporada 2026/27, coincidiendo con el estreno del nuevo monoplaza GEN4. El desafío técnico no es pequeño: este coche eléctrico alcanzará los 335 km/h, acelerará de 0 a 100 km/h en apenas 1,8 segundos y dispondrá de hasta 600 kW (815 CV) de potencia máxima.
Lo interesante desde el punto de vista de la economía circular está en cómo Bridgestone pretende combinar semejantes prestaciones con una reducción de la dependencia de materias primas vírgenes.
De neumáticos viejos y cáscaras de arroz a un neumático de competición
Uno de los aspectos más interesantes del nuevo POTENZA GEN4 está en el origen de algunas de sus materias primas.
Bridgestone utiliza negro de carbono procedente del aceite de pirólisis obtenido de neumáticos al final de su vida útil. El negro de carbono es un componente fundamental en la fabricación de neumáticos: ayuda a reforzar el caucho y contribuye a propiedades como la resistencia al desgaste.
La idea encaja con uno de los grandes retos de la industria: conseguir que los neumáticos usados vuelvan a convertirse en materias primas útiles para fabricar productos de alto valor, en lugar de limitar su segunda vida a aplicaciones de menor exigencia.
La pirólisis de neumáticos usados permite descomponer térmicamente estos residuos en ausencia de oxígeno y recuperar diferentes fracciones, entre ellas aceites y materiales carbonosos que pueden volver a introducirse en procesos industriales.
El segundo ingrediente resulta todavía más curioso: cáscaras de arroz.
Bridgestone obtiene de ellas sílice, otro material empleado habitualmente en los compuestos de los neumáticos. De esta manera, un residuo generado por la industria agrícola puede sustituir parcialmente materias primas de origen convencional.
No es un aprovechamiento completamente ajeno a otros sectores. La elevada presencia de sílice en los residuos de la cáscara de arroz está impulsando investigaciones para incorporarlos a materiales como el hormigón sostenible fabricado con residuos.
El 65 % tiene un matiz importante
La cifra anunciada por Bridgestone requiere una precisión para interpretarla correctamente.
El fabricante habla de un 65 % de materiales reciclados y renovables asignados a cada neumático, y una parte de esos recursos está certificada mediante ISCC PLUS utilizando un sistema de balance de masas.
Esto significa que no necesariamente puede identificarse físicamente en cada neumático concreto exactamente ese porcentaje de moléculas procedentes de materias primas recicladas o renovables.
En un sistema de balance de masas, los materiales certificados pueden mezclarse durante la fabricación y distribución con materias primas convencionales. La cantidad sostenible introducida inicialmente en el sistema se contabiliza y posteriormente se asigna proporcionalmente a determinados productos.
Es un mecanismo habitual para introducir progresivamente materias primas alternativas en cadenas industriales complejas, pero conviene diferenciarlo de un producto compuesto físicamente y de manera segregada por un 65 % de material reciclado.
Caucho natural con una cadena de suministro controlada
El caucho sigue siendo imprescindible.
Según Bridgestone, el caucho natural empleado procede de cadenas de suministro sometidas a procesos de diligencia debida, compatibles con el sistema de garantía de la Global Platform for Sustainable Natural Rubber (GPSNR) y verificadas por terceros.
Este aspecto es relevante porque la sostenibilidad de un neumático no depende exclusivamente del porcentaje de material reciclado. También importa de dónde proceden las materias primas renovables y cómo se producen.
Por tanto, aumentar la proporción de caucho natural no constituye automáticamente una mejora ambiental si detrás existen problemas de deforestación, pérdida de biodiversidad o malas prácticas en la cadena de suministro.
Dos neumáticos para un coche eléctrico de 815 CV
El desafío para Bridgestone consiste en que estos cambios en los materiales no comprometan las prestaciones.

El nuevo GEN4 será el monoplaza más potente desarrollado hasta ahora para la Fórmula E. Dispondrá de 600 kW de potencia máxima, tracción integral activa permanente y una aceleración de 0 a 100 km/h en 1,8 segundos.
Estas cifras someten los neumáticos a enormes esfuerzos longitudinales y laterales. Además del agarre, deben conservar sus prestaciones durante la carrera y funcionar en circuitos con características muy diferentes.
Bridgestone ha desarrollado dos soluciones.

El POTENZA GEN4 está pensado para ofrecer alto agarre, durabilidad y adaptación a distintas condiciones de pista.
Junto a él aparecerá el POTENZA GEN4 for TYPHOON TYRE, un neumático específicamente diseñado para situaciones de lluvia intensa y grandes cantidades de agua sobre el asfalto.
Es un cambio significativo respecto al planteamiento anterior de la competición. Durante la era GEN4 existirán dos especificaciones diferenciadas, incluida una destinada expresamente a condiciones de lluvia extrema.
La fabricación también entra en la ecuación
Utilizar materias primas alternativas sirve de poco si su transformación requiere una enorme cantidad de energía fósil.
Por eso Bridgestone ha incluido la fabricación dentro de su estrategia para los neumáticos GEN4. La empresa asegura que asignará energía 100 % renovable tanto al consumo eléctrico como al calor utilizado durante la producción.
También pretende reducir las emisiones asociadas al transporte mediante soluciones logísticas de menor huella de carbono y avanzar en el reciclaje químico de neumáticos al final de su vida útil.
Aquí aparece una diferencia importante entre reciclar un neumático para convertirlo en otro producto y cerrar realmente el círculo.
Los neumáticos usados ya pueden incorporarse a carreteras, materiales de construcción y numerosos productos. Por ejemplo, se han desarrollado pavimentos que incorporan caucho procedente de neumáticos e incluso hormigones con caucho reciclado.
Pero recuperar sus componentes para utilizarlos de nuevo en neumáticos de altas prestaciones representa un nivel diferente de circularidad, porque intenta mantener los materiales dentro de una aplicación de elevado valor técnico.
La Fórmula E como laboratorio para los neumáticos de carretera
El aspecto con mayor potencial a largo plazo probablemente no esté en los circuitos.
Bridgestone define el automovilismo como un «laboratorio móvil» en el que desarrollar tecnologías que posteriormente puedan evolucionar hacia neumáticos para vehículos particulares y comerciales.
La Fórmula E resulta especialmente interesante para ello.
Los vehículos eléctricos plantean desafíos particulares para los neumáticos. La entrega instantánea de par y las elevadas prestaciones obligan a buscar un difícil equilibrio entre agarre, durabilidad, eficiencia y resistencia al desgaste.
Si materiales como el negro de carbono recuperado o la sílice procedente de residuos agrícolas demuestran que pueden funcionar bajo las exigencias de un monoplaza capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 1,8 segundos, su utilización a mayor escala en neumáticos comerciales resulta especialmente interesante.
Eso no significa que el POTENZA GEN4 vaya a trasladarse directamente a los coches de carretera. Los requisitos de competición y uso cotidiano son diferentes. El verdadero valor está en utilizar las carreras para validar materiales, formulaciones y procesos de fabricación bajo condiciones extremas.

Frank Jimenez Rodriguez dice
Sempre estoy de acuerdo con ayudar a mantener La Naturaleza. Soy inventor y lo que hago es siempre a favor de la naturaleza. El hombre en todo tiempo depende de la naturaleza.