
Una innovadora torre eólica alemana busca producir mucha más electricidad accediendo a corrientes más rápidas y constantes sin ocupar nuevos terrenos.
- 🌬️ 300 metros de altura de buje, muy por encima de un aerogenerador terrestre convencional.
- 📏 365 metros de altura total, unos 35 metros más que la Torre Eiffel.
- ⚡ El prototipo contará inicialmente con 3,8 MW de potencia nominal.
- 🔋 GICON estima que puede obtener aproximadamente el doble de energía que una turbina equivalente con el mismo diámetro de rotor instalada a alturas convencionales.
- 🏗️ Una torre telescópica permite alcanzar esa altura sin depender de una grúa capaz de operar a 300 metros.
- 🌱 El concepto permitiría instalar aerogeneradores gigantes sobre parques existentes formando una especie de «segunda planta» eólica.
- 🇩🇪 GICON y SPRIND calculan un potencial teórico de hasta 4.000 unidades de este tipo en parques eólicos ya existentes en Alemania.
- 📅 La instalación todavía es un proyecto piloto y su puesta en servicio está prevista para noviembre de 2026.
Alemania acaba de llevar la energía eólica terrestre a una altura hasta ahora inédita. En Schipkau, en el estado de Brandeburgo, el GICON Höhenwindturm ha alcanzado sus 365 metros de altura definitiva, convirtiéndose, según sus desarrolladores, en el aerogenerador más alto construido hasta la fecha.
No se trata simplemente de levantar un molino gigantesco para batir un récord. La idea que hay detrás del proyecto es aprovechar un recurso que los aerogeneradores terrestres convencionales apenas alcanzan: los vientos más fuertes y, sobre todo, más constantes que soplan a unos 300 metros sobre el suelo.
La instalación tiene una altura de buje de 300 metros y alcanza los 365 metros cuando una de sus palas está en posición vertical. Como referencia, la Torre Eiffel mide unos 330 metros contando su antena. El nuevo aerogenerador alemán la supera en aproximadamente 35 metros.
El verdadero objetivo está a 300 metros del suelo
El tamaño resulta espectacular, pero la característica realmente importante del proyecto se encuentra en la altura del rotor.
La velocidad del viento no es constante con la altura. Cerca de la superficie, edificios, árboles, relieve y otras irregularidades generan fricción y turbulencias. Conforme aumenta la altura, esa influencia disminuye y pueden encontrarse corrientes más rápidas y regulares.
Esto tiene enormes implicaciones para una instalación eólica.
La potencia disponible en el viento aumenta aproximadamente con el cubo de su velocidad. Por tanto, un incremento relativamente pequeño de la velocidad media puede traducirse en un aumento mucho mayor de la energía disponible.
Además, un viento más estable permite que el aerogenerador permanezca durante más tiempo dentro de su rango útil de funcionamiento.

Según GICON, las condiciones encontradas a estas alturas permiten que una turbina con el mismo diámetro de rotor pueda obtener aproximadamente el doble de energía que una instalación convencional.
Conviene matizar este dato: no significa que el aerogenerador tenga el doble de potencia. La unidad piloto tendrá 3,8 MW de potencia nominal. Lo que se pretende aumentar considerablemente es la cantidad de electricidad generada a lo largo del año gracias a un recurso eólico más favorable.
Una idea que comenzó con un ingeniero de más de 90 años
El proyecto tiene detrás una historia especialmente interesante.
Uno de sus orígenes se encuentra en el trabajo del ingeniero alemán Horst Bendix, antiguo responsable de investigación y desarrollo del fabricante de maquinaria pesada Kirow. Tras jubilarse continuó trabajando durante años sobre la posibilidad de aprovechar el viento a grandes alturas.

En 2019 presentó su concepto a SPRIND, la Agencia Federal Alemana para la Innovación Disruptiva.
La agencia estudió diferentes soluciones técnicas y terminó colaborando con GICON, que llevaba años investigando sistemas eólicos de gran altura.
No se pasó directamente del dibujo a construir una torre de 365 metros. Primero había que demostrar que realmente existía suficiente viento allí arriba.
En 2022 se levantó en la meseta de Klettwitz un mástil de medición de viento de gran altura. Entre mayo de 2023 y mayo de 2024 recopiló datos que confirmaron una de las premisas fundamentales del proyecto: a mayor altura, el viento disponible era más fuerte y regular.
Los resultados permitieron dar luz verde a finales de 2024 a la construcción de la instalación piloto.
Ya publicamos anteriormente la historia de Horst Bendix y su concepto de aerogenerador de gran altitud, una idea que ahora ha pasado de los cálculos y las patentes a una infraestructura a escala real.
Cómo se construye un aerogenerador de 365 metros sin una grúa gigantesca
Llegar hasta los 300 metros de altura de buje introduce un problema evidente: cómo montar una estructura semejante.
Utilizar simplemente una torre convencional cada vez más alta complica la fabricación, el transporte, el montaje y la resistencia estructural. También obligaría a utilizar equipos de elevación extraordinariamente grandes.

GICON ha optado por otra estrategia.
El sistema combina una estructura exterior con una torre interior telescópica. Durante la fase decisiva del montaje, esta torre interior fue elevada mediante un sistema especial de cables hasta alcanzar su posición definitiva y posteriormente quedó fijada.
El principio recuerda, a gran escala, al funcionamiento de una antena telescópica: una parte de la estructura asciende dentro de otra hasta alcanzar la altura prevista.
Este método evita tener que realizar todo el proceso de montaje con una grúa operando a 300 metros de altura y podría convertirse en una de las claves para que la tecnología sea reproducible.
El parque eólico podría tener dos alturas diferentes
Probablemente la idea más interesante del proyecto no sea construir parques compuestos exclusivamente por aerogeneradores de 365 metros.
GICON y SPRIND plantean algo diferente: aprovechar parques eólicos que ya existen.
Los aerogeneradores convencionales continuarían trabajando a su altura habitual, mientras las nuevas turbinas tendrían sus rotores mucho más arriba.

El resultado sería una especie de parque eólico de dos plantas.
En teoría, esta disposición permitiría aprovechar diferentes capas del recurso eólico y aumentar la generación eléctrica de un emplazamiento sin ocupar necesariamente nuevas superficies.
Los promotores estiman que Alemania podría disponer de espacio para incorporar hasta 4.000 aerogeneradores de gran altura en parques existentes.
Es importante interpretar correctamente esta cifra: se trata de una estimación de potencial, no de un programa aprobado para construir 4.000 turbinas.
De 3,8 MW a más de 7 MW
La primera instalación servirá fundamentalmente para demostrar si el concepto funciona fuera de las simulaciones.
El aerogenerador que comenzará las pruebas tendrá una potencia nominal de 3,8 MW, pero GICON ya contempla instalaciones futuras de más de 7 MW.
Aquí aparece una diferencia importante respecto a la carrera que actualmente mantienen los fabricantes de aerogeneradores.
Buena parte de la industria ha aumentado la producción construyendo rotores cada vez mayores y máquinas de mayor potencia. El concepto alemán introduce otra variable: elevar considerablemente el rotor para acceder a un recurso eólico de mayor calidad.
No pretende sustituir necesariamente a los grandes rotores. Ambas estrategias podrían combinarse.
Una futura máquina de más de 7 MW instalada a 300 metros de altura podría beneficiarse simultáneamente de una elevada potencia nominal y de un factor de capacidad superior gracias a vientos más regulares.

Un récord que todavía tiene que demostrar su rendimiento
La estructura ya ha conseguido algo indiscutible: alcanzar los 365 metros de altura.
Pero desde el punto de vista energético, la prueba verdaderamente importante comienza ahora.
El proyecto todavía debe completar trabajos internos y su puesta en servicio oficial está prevista para noviembre de 2026. Será entonces cuando empiecen a obtenerse datos reales de producción, disponibilidad, mantenimiento y comportamiento estructural.
Por eso deben tratarse con cautela las estimaciones de producción difundidas alrededor del proyecto.
Que a 300 metros exista un recurso eólico mejor está respaldado por las mediciones previas realizadas en la zona. Sin embargo, determinar cuánto mejora finalmente la producción anual exige disponer de datos de funcionamiento durante un periodo suficientemente largo.
También habrá que comprobar otros factores: coste de construcción, mantenimiento a gran altura, cargas estructurales, vida útil, impacto paisajístico y rentabilidad frente a aerogeneradores convencionales de mayor potencia.
El récord de altura, por sí solo, no garantiza que la solución resulte económicamente competitiva.
De una región minera a un laboratorio de energía renovable
La ubicación añade otro componente simbólico al proyecto.
Schipkau se encuentra en Lusacia, una región del este de Alemania históricamente ligada a la extracción de lignito. La instalación del aerogenerador en esta zona convierte una antigua región energética basada en combustibles fósiles en escenario de experimentación con nuevas tecnologías renovables.
Alemania tiene previsto abandonar progresivamente la generación eléctrica con carbón y necesita aumentar significativamente la producción renovable.
En ese contexto, aumentar la cantidad de electricidad obtenida de superficies eólicas que ya están ocupadas puede ser especialmente interesante.
Fuentes: GICON — anuncio oficial del récord de 365 metros · SPRIND — proyecto de aerogenerador de gran altitud

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