
China está preparando un sitio de prueba en Yingkou para turbinas eólicas marinas de hasta 35 megavatios (MW), lo que marcaría un nuevo récord mundial. El proyecto es liderado por Huaneng, una de las principales empresas estatales de energía del país.
- Banco de pruebas más grande del mundo.
- Simula turbinas eólicas de hasta 35 MW
- Pruebas aceleradas equivalentes a 20 años.
- Tecnología china, cadena de suministro 100 % local.
- Primer ensayo: turbina de 26 MW con almacenamiento.
- China se posiciona como líder en energía eólica offshore.
China da un paso gigante hacia turbinas eólicas offshore de 35 MW
El pasado 15 de octubre, entró en operación el banco de pruebas de turbinas eólicas más grande del mundo, ubicado en el Centro de Ensayos de Energía Eólica de SANY Renewable Energy. Este banco, de 35 MW y con seis grados de libertad, marca un hito no solo por su escala, sino por su capacidad para simular de forma precisa y acelerada las condiciones reales de operación de una turbina marina durante dos décadas… en apenas un año.
Ingeniería avanzada con sello local
Diseñado y construido con una cadena de suministro 100 % nacional, el banco de pruebas cuenta con seis cilindros hidráulicos de 100 toneladas cada uno. Estos permiten aplicar cargas multidireccionales que replican el comportamiento real de una turbina ante condiciones extremas, incluyendo vientos de tifón y cambios bruscos de carga. La instalación alcanza un par máximo de 36 MN·m y un momento flector de 80 MN·m, niveles hasta ahora inéditos en este tipo de infraestructuras.
Esta capacidad única permite a los ingenieros realizar ensayos funcionales, validaciones de diseño y pruebas de fatiga acelerada sobre componentes críticos como generadores, cajas de engranajes y ejes principales. No se trata solo de certificar rendimiento: es una herramienta para anticiparse a fallos, optimizar diseños y garantizar la seguridad estructural de turbinas cada vez más gigantescas.
Un campo de pruebas para la siguiente generación
El primer ensayo que se llevará a cabo en el nuevo sitio de pruebas en Yingkou, ciudad costera al noreste de China, será una turbina offshore semidirecta de 26 MW, equipada con un sistema de almacenamiento energético de 5 MW / 10 MWh. Esto sigue a la instalación, el mes pasado, de una turbina de las mismas características por parte de Dongfang Electric, actualmente la más grande del mundo en operación.
Con este paso, China demuestra no solo capacidad técnica, sino también rapidez en la aplicación práctica. En menos de tres años, el país ha pasado de turbinas de 16 MW a probar prototipos que superan los 25 MW. Un ritmo difícil de igualar.

Escalabilidad y presión global
Cada nueva turbina representa un salto significativo en capacidad, pero también plantea retos complejos: logística más exigente, infraestructura portuaria adaptada, y una presión creciente sobre las cadenas de suministro. Expertos del sector advierten que este crecimiento acelerado puede generar cuellos de botella y comprometer la fiabilidad a largo plazo de estas máquinas colosales.
Sin embargo, para China, este movimiento va más allá de lo técnico. Según el analista Chao Guo, de la firma TGS, el desarrollo de la plataforma de 35 MW es una declaración de intenciones: China no va a frenar su ambición en energía eólica offshore. La apuesta es clara: construir un ecosistema completo de validación y ensayo para dominar el futuro del sector.
Más allá del tamaño: una carrera estratégica
Es importante entender que diseñar infraestructuras para 35 MW no implica que estas turbinas estén listas mañana. Se trata de anticiparse al futuro, de preparar el terreno para cuando la tecnología esté madura. Y en esto, China no está sola. El Reino Unido, por ejemplo, también desarrolla un proyecto específico para probar turbinas de gran escala, mientras fabricantes europeos como Siemens Gamesa siguen trabajando en modelos de más de 20 MW, aunque con un ritmo más conservador.
La carrera no es solo por potencia, sino por liderazgo geopolítico en energía renovable. Dominar la tecnología offshore es clave para asegurar una transición energética robusta y autónoma, especialmente frente a la creciente inestabilidad en los mercados fósiles.
Potencial
El avance hacia turbinas eólicas offshore de hasta 35 MW no es solo una hazaña técnica: puede cambiar las reglas del juego en la lucha contra la crisis climática. Algunas implicaciones reales:
- Mayor capacidad por unidad significa menos turbinas para generar la misma energía, lo que reduce el impacto ambiental, el coste de instalación y el mantenimiento.
- Integración con almacenamiento (como el sistema de 10 MWh en Yingkou) permite estabilizar la red y garantizar suministro continuo incluso con viento variable.
- Estas tecnologías hacen viables proyectos eólicos a gran escala en alta mar, lejos de la costa y del impacto visual o sonoro, aprovechando los vientos más constantes del océano.
- Si se combinan con políticas públicas coherentes, pueden acelerar la descarbonización del sistema eléctrico, reducir la dependencia del gas natural y frenar las emisiones.
Además, el desarrollo de infraestructuras como este banco de pruebas puede generar un efecto tractor sobre la industria nacional, desde la fabricación de componentes hasta la formación técnica especializada, fortaleciendo el empleo verde y el tejido industrial local.
En definitiva, avanzar hacia turbinas más grandes, seguras y eficientes no es solo un desafío de ingeniería: es una pieza clave en la construcción de un modelo energético más justo, limpio y resiliente.
Vía LinkedIn



Alfredo Jesus Sanchez Cuadrado dice
hola, igual me equivoco pero podíamos mirar que sea hecho y cuando en Navarra al respecto?