
Nueva tecnología del CSIRO mejora la extracción de oro al reutilizar cianuro, reduciendo riesgos ambientales y costes.
- Oro, segunda mayor exportación de Australia.
- Nueva tecnología: recupera cianuro, mejora rendimiento.
- Menos residuos tóxicos, más seguridad ambiental.
- Sustituye procesos peligrosos, ahorra costes.
- Lista para pruebas piloto en el terreno.
Proceso sostenible de extracción de oro mediante reciclaje de cianuro
Desde los años 70, Australia ha estado al frente de una nueva fiebre del oro. Con una producción de casi 300 toneladas en 2024, este metal no solo representa una fuente clave de ingresos —unos 34.000 millones AUD, equivalentes a más de 20.000 millones EUR—, sino también un desafío urgente en términos de sostenibilidad. La extracción de oro, tal como se practica hoy, depende en gran medida del cianuro, una sustancia extremadamente tóxica cuyo uso conlleva riesgos ambientales severos.
Y mientras los precios del oro siguen subiendo —impulsados por la incertidumbre económica global y el interés inversor en activos refugio—, la presión sobre las minas australianas se intensifica. El país se enfrenta a una disyuntiva: ¿seguir produciendo a cualquier costo o liderar un cambio real hacia prácticas extractivas más limpias?
Cianuro: un mal necesario… ¿hasta ahora?
El cianuro no es nuevo en la minería. Es barato, efectivo y ampliamente utilizado para separar el oro de la roca, especialmente en minerales de baja ley. Pero también es letal. Un solo error en su manejo puede significar la contaminación de ríos, la muerte masiva de fauna acuática o incluso daños a la salud humana.
El desastre de Baia Mare, en Rumanía (2000), sigue siendo un recordatorio imborrable. Más de 100.000 m³ de lodo tóxico se vertieron al medioambiente. Las consecuencias se sintieron en tres países. Y aunque se han hecho esfuerzos por mejorar la gestión de residuos, la realidad es que los procesos actuales siguen dejando trazas peligrosas en los depósitos de relaves.
Hacia un oro más verde: innovación con sello australiano
Ahí entra el equipo del CSIRO, liderado por los doctores Paul Breuer y Xianwen Dai, con una solución que podría marcar un antes y un después: la Tecnología de Cianuración Sostenible del Oro.
Esta nueva técnica no solo mejora la recuperación del oro, sino que además recicla el cianuro utilizado, lo que significa menos residuos tóxicos y menor dependencia de nuevos suministros del químico. En un sector donde los costes operativos y los riesgos regulatorios van en aumento, esto representa una ventaja competitiva clave.
A diferencia de los métodos tradicionales que simplemente destruyen el cianuro al final del proceso, esta innovación lo recupera y reutiliza en el mismo circuito de procesamiento. Además, permite capturar otros metales disueltos de valor, como el cobre, y reducir la carga química de los relaves, disminuyendo la posibilidad de filtraciones tóxicas o fallos en los diques de contención.
Seguridad, economía y transición ecológica
El impacto es doble: ambiental y económico. Al minimizar la necesidad de transportar y almacenar cianuro, se reducen los riesgos logísticos, incluidos derrames durante el transporte o accidentes en faenas remotas. Y como se necesita menos cianuro nuevo, también bajan los costes de insumos químicos.
En la práctica, esto implica menos camiones cisterna circulando por rutas rurales, menos exposición para trabajadores y comunidades cercanas, y un menor potencial de conflictos sociales por contaminación o falta de transparencia en la gestión de residuos.
Además, esta tecnología puede integrarse en operaciones existentes sin una reestructuración total de las plantas, lo que facilita su adopción a escala comercial.
No es un experimento: el CSIRO ya lo ha hecho antes
El CSIRO no es nuevo en esto. En 2014, su equipo desarrolló «Going for Gold», una tecnología libre de cianuro, basada en tiosulfato como agente lixiviante. Esta solución fue un hito: eliminó el uso de sustancias tóxicas sin comprometer la eficiencia del proceso.
La planta piloto móvil en Menzies, desarrollada junto a Eco Minerals Research, permitió validar su viabilidad en condiciones reales. Desde 2019, esta tecnología es explotada comercialmente por Clean Mining, y ya ha comenzado a reemplazar incluso al mercurio, otra sustancia peligrosa común en la minería artesanal de pequeña escala, especialmente en países del Sur Global.
Este historial da confianza: no se trata de una promesa, sino de una evolución concreta, respaldada por experiencia y resultados.
¿Y ahora qué? El paso siguiente: pruebas en campo
Con la nueva Tecnología de Cianuración Sostenible ya validada en laboratorio —en condiciones continuas durante un mes—, el CSIRO busca socios industriales para escalar la implementación en sitios reales. Están en Nivel de Preparación Tecnológica 4, lo que significa que están listos para pruebas piloto en terreno, una etapa clave para medir rendimiento a escala semi-industrial.
Empresas mineras, firmas de ingeniería y proveedores están invitados a sumarse. Porque, como afirma el Dr. Breuer, «los beneficios van más allá de la recuperación del oro: se trata de reducir el impacto ambiental y transformar la industria para que sea parte de la solución climática, no del problema».
Potencial
El verdadero valor de esta tecnología no está solo en el oro que recupera, sino en cómo puede cambiar las reglas del juego en una de las industrias más contaminantes del planeta. Algunas implicaciones clave:
- Menor huella tóxica: al reducir el uso y pérdida de cianuro, disminuyen los riesgos de contaminación de suelos y aguas, especialmente en zonas sensibles o cercanas a fuentes hídricas.
- Más seguridad para trabajadores y comunidades: menos sustancias peligrosas en circulación significa menos exposición, accidentes y conflictos socioambientales.
- Viabilidad para minería de pequeña escala: con procesos más limpios y modulares, esta tecnología puede adaptarse a proyectos comunitarios o cooperativas mineras, reemplazando el uso de mercurio sin exigir grandes inversiones.
- Cumplimiento regulatorio más sencillo: los marcos legales para la minería son cada vez más estrictos. Tecnologías como esta ayudan a las empresas a anticiparse a futuras regulaciones y operar con mayor legitimidad social.
- Contribución directa a los ODS: especialmente al Objetivo 12 (producción y consumo responsables) y al Objetivo 6 (agua limpia y saneamiento), entre otros.
Si Australia —uno de los principales productores de oro del mundo— lidera este cambio, puede marcar el camino hacia una minería verdaderamente compatible con los límites planetarios. No es solo una cuestión técnica: es una oportunidad de demostrar que innovación y sostenibilidad no solo son compatibles, sino indispensables.
Vía Greener gold: sustainable gold extraction process through cyanide recycling – CSIRO



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