
Investigadores de la UNESP prueban que la moringa, una planta común, puede filtrar microplásticos del agua potable.
- 🔬🌱 Semillas de moringa como coagulante natural.
- 💧🧪 Eliminación de microplásticos en agua potable.
- ⚖️🔄 Rendimiento comparable al sulfato de aluminio.
- 🌍🏡 Aplicación viable en comunidades rurales.
- ⚠️🧬 Microplásticos asociados a riesgos para la salud.
- ♻️🌿 Alternativa biodegradable y de bajo impacto.
Una planta común con un potencial inesperado
La Moringa oleifera, conocida en muchas regiones como moringa o acacia blanca, lleva años formando parte de la alimentación y la medicina tradicional en países tropicales. Lo interesante ahora es otro uso menos evidente: su capacidad para actuar como agente natural de tratamiento de agua.
Un equipo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Estatal Paulista (ICT-UNESP), en Brasil, ha demostrado que un extracto salino obtenido de sus semillas puede eliminar microplásticos del agua con una eficacia muy similar a la de los productos químicos utilizados en plantas de tratamiento convencionales.
No es un descubrimiento aislado. En los últimos años, distintos grupos de investigación han ido señalando que las proteínas presentes en las semillas de moringa tienen propiedades coagulantes. Esta investigación da un paso más: las sitúa frente a frente con soluciones industriales ampliamente extendidas.
Cómo funciona este proceso natural
El tratamiento se basa en un principio sencillo, pero clave: la coagulación. Los microplásticos, como muchas otras partículas contaminantes, tienen carga eléctrica negativa. Esto hace que se repelan entre sí y que resulten difíciles de capturar en filtros convencionales.
El extracto de moringa actúa neutralizando esa carga. Al hacerlo, las partículas dejan de repelerse y comienzan a agruparse en flóculos, pequeñas masas que pueden ser retenidas fácilmente en filtros de arena.
El proceso aplicado en el estudio fue el de filtración en línea, una técnica relativamente simple que combina coagulación y filtración directa. Se trata de un sistema especialmente adecuado para aguas con baja turbidez, es decir, aquellas que ya son relativamente claras y requieren menos etapas de tratamiento.
Un detalle interesante: el extracto de moringa puede prepararse de forma sencilla. No requiere procesos industriales complejos. Eso cambia bastante las reglas del juego.

Resultados comparables a los tratamientos convencionales
Los investigadores compararon directamente el rendimiento del extracto de moringa con el del sulfato de aluminio, uno de los coagulantes más utilizados a nivel global.
El resultado sorprende. En condiciones normales, ambos tratamientos muestran una eficacia muy similar en la eliminación de microplásticos. En aguas más alcalinas, el extracto natural incluso supera al compuesto químico.
No todo es perfecto. El uso de moringa puede aumentar la materia orgánica disuelta en el agua, lo que podría requerir etapas adicionales de tratamiento en sistemas a gran escala. Pero en contextos pequeños, como comunidades rurales o sistemas descentralizados, ese inconveniente pierde peso.
Ahí es donde empieza a cobrar sentido real.
Microplásticos: un problema invisible pero creciente
Para probar el sistema, los investigadores utilizaron agua contaminada con partículas de PVC (policloruro de vinilo), uno de los plásticos más problemáticos desde el punto de vista sanitario. Este material puede liberar compuestos con potencial mutagénico y cancerígeno, y está presente en numerosos productos cotidianos.
Además, se sometió el PVC a radiación ultravioleta para simular el envejecimiento natural de los plásticos en el medio ambiente. Es decir, no se trataba de condiciones ideales de laboratorio, sino de una aproximación bastante realista.
El análisis posterior mediante microscopía electrónica confirmó que la eliminación de partículas era efectiva. No hubo diferencias significativas respecto al tratamiento convencional.
Y esto importa. Mucho. Porque los microplásticos ya se han detectado en agua potable, alimentos e incluso en el cuerpo humano.
Más allá del laboratorio: aplicaciones reales
El equipo ya está probando este sistema con agua real del río Paraíba do Sul, una fuente clave de abastecimiento en Brasil. Los resultados preliminares apuntan en la misma dirección: alta eficacia en condiciones reales.
Aquí es donde la investigación conecta con algo más amplio. En muchos países, especialmente en regiones tropicales y subtropicales, la moringa crece de forma abundante. Es resistente, requiere pocos recursos y forma parte del paisaje agrícola local.
Esto abre la puerta a soluciones descentralizadas de tratamiento de agua, especialmente en zonas donde las infraestructuras son limitadas o los productos químicos resultan caros o difíciles de transportar.
No se trata de sustituir grandes plantas de tratamiento de un día para otro. Pero sí de complementar, de ofrecer alternativas donde ahora mismo no hay muchas opciones.
Regulación y cambio de paradigma
Cada vez hay más atención sobre los posibles efectos de los coagulantes químicos tradicionales, como los basados en aluminio o hierro. No son biodegradables y pueden dejar residuos que generan preocupación a nivel sanitario y ambiental.
En paralelo, la presión regulatoria sobre la calidad del agua y la presencia de microplásticos está aumentando en distintas regiones del mundo, incluida Europa.
En ese contexto, soluciones como la moringa encajan dentro de una tendencia más amplia: tecnologías basadas en la naturaleza. Menos dependencia de compuestos sintéticos, más aprovechamiento de recursos locales.
No es solo una cuestión técnica. También es cultural y económica.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
El uso de coagulantes naturales como la moringa puede reducir la dependencia de productos químicos industriales, cuya producción implica consumo energético y emisiones asociadas.
Además, al ser biodegradable, el extracto no deja residuos persistentes en el agua ni en los lodos generados durante el tratamiento. Esto facilita su gestión posterior y reduce riesgos de contaminación secundaria.
También hay un efecto indirecto importante: facilitar el acceso a sistemas de tratamiento en zonas rurales puede disminuir la presión sobre fuentes de agua naturales, evitando prácticas como el consumo directo sin tratamiento o el uso de métodos ineficientes.
Menos químicos. Menos residuos. Más autonomía local.
Vía fapesp.br
Más información: Gabrielle S. Batista et al, Removal of Microplastics from Drinking Water byMoringa oleiferaSeed: Comparative Performance with Alum in Direct and in-Line Filtration Systems, ACS Omega (2026). DOI: 10.1021/acsomega.5c11569

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