
Japón prueba en condiciones reales una alternativa al fuel marítimo: combustión de hidrógeno, propulsión eléctrica y una demostración que abre nuevas vías para descarbonizar los grandes buques.
- 🚢 Petrolero costero de 104,93 metros.
- 💧 Hidrógeno como combustible principal.
- 🛳️ 33 km de navegación real en la bahía de Osaka.
- 🌱 1,2 toneladas de CO₂ evitadas frente al combustible fósil.
- ⚙️ Motor de hidrógeno de cuatro tiempos, no pila de combustible.
- 🧪 Demostración tecnológica, todavía lejos de una implantación masiva.
¿Por qué importa?
El transporte marítimo tiene un problema especialmente difícil de resolver: los grandes buques necesitan mucha energía y no siempre resulta viable sustituir sus motores por enormes baterías. El Kikou Maru, un petrolero costero japonés, acaba de demostrar otra posibilidad. Ha navegado utilizando un motor diseñado para quemar hidrógeno como combustible principal, trasladando una tecnología que llevaba años probándose en tierra a condiciones reales de navegación.
No significa que el problema esté resuelto. El origen del hidrógeno, su almacenamiento, el coste y la infraestructura necesaria siguen condicionando su verdadero beneficio ambiental. Pero la prueba aporta algo bastante más valioso que una simulación: un barco de tamaño comercial navegando con esta tecnología en el mar.
Dos horas navegando con hidrógeno en la bahía de Osaka
El Kikou Maru recorrió aproximadamente 33 km durante unas dos horas el 25 de septiembre de 2026 en la bahía de Osaka. Durante esa demostración utilizó su sistema de generación basado en un motor alimentado principalmente con hidrógeno.
No se trata de una pequeña embarcación experimental. El buque mide 104,93 metros de eslora, tiene aproximadamente 4.500 GT de arqueo bruto y una capacidad de carga cercana a 5.000 m³. Su sistema de propulsión es eléctrico, con dos motores y dos hélices, apoyado además por baterías. La electricidad necesaria durante la navegación con hidrógeno procede de una unidad generadora instalada sobre cubierta.
Según la Nippon Foundation, durante esos 33 km se evitaron aproximadamente 1,2 toneladas de CO₂ respecto a una operación equivalente con combustible fósil.
Es una cifra modesta si se mira de forma aislada. Lo interesante es otra cosa: demostrar que un sistema de este tipo puede integrarse en un petrolero costero y funcionar fuera del banco de pruebas.
No es una pila de combustible: aquí el hidrógeno se quema
Esta diferencia resulta importante.
Buena parte de los barcos de hidrógeno desarrollados hasta ahora utilizan pilas de combustible, donde el hidrógeno reacciona electroquímicamente para producir electricidad. El Kikou Maru toma otro camino: emplea un motor de combustión interna de cuatro tiempos desarrollado por Yanmar Power Solutions.

El hidrógeno es el combustible principal y una pequeña cantidad de aceite vegetal hidrotratado (HVO) actúa como combustible piloto para iniciar la combustión. En las pruebas terrestres anteriores, Yanmar consiguió operar un prototipo de esta tecnología con una potencia nominal aproximada de 500 kW.
Este planteamiento tiene una ventaja industrial interesante. Los fabricantes de motores marinos acumulan décadas de experiencia con motores de combustión, mantenimiento, repuestos y procedimientos de operación. Adaptar parte de ese conocimiento al hidrógeno podría facilitar determinadas aplicaciones donde electrificar completamente el barco resulte complicado.
Pero quemar hidrógeno tampoco convierte automáticamente al motor en ambientalmente perfecto.
El gran cuello de botella está fuera del barco
Conseguir que un motor funcione con hidrógeno es solo una pieza.
Hace falta producir grandes cantidades de hidrógeno de bajas emisiones, transportarlo hasta los puertos, almacenarlo de forma segura y construir instalaciones capaces de repostar barcos con regularidad.
Además, el hidrógeno presenta una densidad energética volumétrica mucho menor que los combustibles líquidos convencionales. Almacenarlo ocupa más espacio o exige recurrir a soluciones como altas presiones o temperaturas criogénicas cuando se utiliza hidrógeno líquido.
Todo eso resta espacio útil, añade equipos y aumenta costes.
La propia Organización Marítima Internacional trabaja con IRENA y la World Maritime University para estudiar qué infraestructura energética y portuaria será necesaria para desplegar combustibles renovables a gran escala.
Ahí se decidirá buena parte del futuro del hidrógeno marítimo. No basta con construir barcos capaces de utilizarlo. Tiene que haber combustible disponible donde esos barcos operan y a un precio asumible.
Japón está probando varias rutas a la vez
El Kikou Maru forma parte del Zero Emission Ship Project de la Nippon Foundation, iniciado en 2022 para desarrollar soluciones destinadas a descarbonizar el transporte marítimo costero japonés.
El proyecto agrupa tres consorcios tecnológicos y no se limita a este petrolero. La intención es realizar nuevas demostraciones antes de terminar el ejercicio fiscal de 2026.
Yanmar tampoco apuesta por una única solución. Además de motores de combustión de hidrógeno, desarrolla pilas de combustible marinas. Su familia GH-FC obtuvo en septiembre de 2026 la aprobación de tipo de DNV y dispone de configuraciones de 80, 160, 240 y 320 kW.
En paralelo, Japón desarrolla motores mucho mayores. Otro proyecto respaldado por NEDO ha conseguido en tierra una tasa de utilización de hidrógeno de al menos el 95 % en un motor destinado a grandes buques comerciales, con una reducción de gases de efecto invernadero superior al 95 % frente a un motor convencional de fuelóleo pesado durante las pruebas. Su demostración a bordo está prevista a partir de 2028.
El patrón empieza a quedar claro: pilas de combustible para unas aplicaciones, combustión de hidrógeno para otras, baterías donde las distancias lo permitan y sistemas híbridos para combinar tecnologías.
Europa también está obligando a mirar el ciclo completo
Esta discusión ya no pertenece únicamente a los laboratorios.
El reglamento FuelEU Maritime se aplica en la Unión Europea desde el 1 de enero de 2025 y obliga a reducir progresivamente la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía utilizada por los grandes buques que hacen escala en puertos europeos.
La reducción comienza en un 2 % en 2025, aumenta al 6 % en 2030 y deberá alcanzar el 80 % en 2050, tomando como referencia la intensidad media de 2020. Y, detalle importante, la regulación considera las emisiones durante el ciclo de vida del combustible.
Eso favorece que el debate pase de preguntar qué sale del tubo de escape a preguntarse cuánto carbono ha sido necesario emitir para mover realmente el barco.
Para el hidrógeno, esa diferencia lo cambia casi todo.
Potencial
La prueba del Kikou Maru resulta especialmente interesante para el transporte costero y las rutas relativamente predecibles. Un barco que vuelve periódicamente a los mismos puertos necesita menos puntos de suministro que otro dedicado a rutas oceánicas variables.
Ahí podría aparecer una primera oportunidad práctica: corredores marítimos donde varios buques compartan infraestructura de hidrógeno renovable.

También puede combinarse esta tecnología con baterías, optimización de rutas, electrificación de los puertos y asistencia eólica. Ninguna exige cargar sobre una única tecnología todo el esfuerzo de descarbonización.
La clave estará en reservar el hidrógeno de bajas emisiones para aplicaciones donde aporte una ventaja clara frente a alternativas más eficientes. La producción mundial de hidrógeno limpio continúa siendo limitada y cara, por lo que utilizar electricidad renovable directamente mediante baterías seguirá teniendo más sentido cuando técnicamente sea posible.
En barcos que necesiten más autonomía, elevada potencia o tiempos de repostaje reducidos, motores como el probado en Japón podrían ocupar otro espacio.
El Kikou Maru no demuestra todavía que el hidrógeno vaya a sustituir al combustible marítimo convencional. Demuestra algo más concreto y útil: un petrolero de tamaño comercial puede navegar con un motor cuyo combustible principal es hidrógeno. Ahora queda la parte complicada: conseguir que el combustible también sea realmente bajo en carbono, abundante y económicamente viable.
Más información: nippon-foundation.or.jp

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