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Científicos descubren un pasto marino que “desaparece” y vuelve a crecer tras condiciones extremas, podría recuperar ecosistemas costeros degradados

9 agosto, 2026 Deja un comentario

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FAU Harbor Branch

Científicos proponen Ruppia maritima para restaurar praderas marinas degradadas por su resistencia y capacidad de regeneración.

  • 🌱 Ruppia maritima, una planta acuática nativa capaz de reaparecer tras condiciones adversas.
  • 🌊 Potencial para recuperar estuarios degradados donde otras praderas no consiguen establecerse.
  • 🌾 Estrategia de supervivencia bajo el sedimento: bancos persistentes de semillas.
  • 💧 Exposición a agua dulce como importante estímulo para la germinación.
  • 🧪 Cultivo exitoso en vivero y producción de semillas viables.
  • ♻️ Posible uso como especie pionera antes de recuperar comunidades vegetales más complejas.
  • 🔬 Próxima prueba decisiva: comprobar su comportamiento mediante ensayos de restauración en condiciones naturales.

Una planta marina nativa y sorprendentemente resistente podría cambiar la forma de recuperar lagunas costeras degradadas

¿Por qué importa?

Las praderas submarinas hacen bastante más que crear paisajes verdes bajo el agua. Retienen sedimentos, ofrecen refugio y alimento a numerosas especies, intervienen en el ciclo de nutrientes y contribuyen a mantener el agua más limpia. Cuando desaparecen, recuperar el ecosistema original puede resultar mucho más complicado que plantar de nuevo lo que había antes.

Ahí está el interés de Ruppia maritima. Investigadores de la Florida Atlantic University (FAU) han estudiado una población capaz de desaparecer temporalmente de la superficie y regresar cuando las condiciones vuelven a ser favorables. Esa resistencia podría convertirla en una especie especialmente útil para iniciar la recuperación de zonas costeras muy alteradas.

Una superviviente en una laguna sometida a fuertes presiones

El escenario de la investigación es la Indian River Lagoon, en Florida, uno de los grandes sistemas estuarinos de Estados Unidos y también un buen ejemplo de lo que ocurre cuando se deteriora el equilibrio ecológico de una laguna costera.

Las proliferaciones nocivas de algas y el deterioro de la calidad del agua han provocado importantes pérdidas de vegetación submarina. El problema entra fácilmente en un círculo difícil de romper: menos vegetación significa sedimentos menos estabilizados, pérdida de hábitat y un ecosistema con menor capacidad para recuperar por sí mismo las condiciones anteriores.

FAU Harbor Branch

En ese contexto aparece Ruppia maritima, una especie relativamente poco común en determinadas partes de la laguna, pero capaz de mantenerse precisamente en algunos de sus ambientes más alterados.

El equipo del Harbor Branch Oceanographic Institute de la Florida Atlantic University siguió durante tres años poblaciones naturales situadas en dos emplazamientos de Bee Gum Point Nature Preserve. Se analizaron los cambios estacionales de cobertura y biomasa, las condiciones ambientales y, algo especialmente importante, las semillas acumuladas en los sedimentos.

Los resultados apuntan a una estrategia ecológica muy distinta de la imagen habitual de una pradera submarina permanente.

Desaparece en verano, pero la población continúa ahí

La planta desarrolla principalmente su crecimiento entre finales del invierno y la primavera. Después florece y, con la llegada del verano, la vegetación visible disminuye hasta desaparecer.

A primera vista podría parecer un fracaso. No lo es.

La población permanece almacenada bajo el sedimento en forma de semillas. Cuando regresan unas condiciones adecuadas, esas semillas germinan y la vegetación vuelve a desarrollarse.

Ese comportamiento se repitió año tras año pese a las fluctuaciones del nivel del agua y al empeoramiento estacional de su calidad.

FAU Harbor Branch

Es una característica con implicaciones importantes para la restauración. Una planta trasplantada convencionalmente puede perderse durante un episodio ambiental extremo y obligar a comenzar prácticamente desde cero. Un banco de semillas viable introduce otra posibilidad: que parte de la capacidad de recuperación quede almacenada dentro del propio ecosistema.

El agua dulce parece actuar como una señal para despertar las semillas

Los experimentos de laboratorio aportaron otra pista interesante. Las semillas soportaron periodos prolongados sometidas a elevada salinidad, mientras que la reducción de la salinidad y especialmente la exposición a agua dulce estimularon con fuerza su germinación.

En un estuario esto tiene sentido ecológico. Las condiciones cambian con las lluvias, las entradas fluviales, las mareas y la gestión hidrológica. Una semilla capaz de permanecer latente durante condiciones desfavorables y germinar después de un cambio ambiental dispone de una ventaja considerable.

Para los proyectos de restauración también abre una vía práctica: trabajar con semillas podría facilitar su recolección, conservación, propagación y posterior introducción en zonas seleccionadas.

Todavía queda por determinar cómo trasladar esa capacidad observada en laboratorio a proyectos de restauración a mayor escala. Ahí estará una de las partes más interesantes del trabajo futuro.

El vivero demuestra que puede cultivarse y reproducirse

Los investigadores no se limitaron a observar poblaciones silvestres. Ejemplares recogidos en Bee Gum Point Nature Preserve fueron trasladados a tanques de acuicultura del vivero de plantas marinas de FAU Harbor Branch.

La prueba era importante. Una especie puede funcionar perfectamente en su ambiente natural y resultar complicada de producir de manera controlada.

En este caso, Ruppia maritima se estableció en los tanques, reprodujo un patrón estacional parecido al observado en el medio natural y produjo semillas viables.

La población cultivada, establecida en 2021, ha conseguido mantenerse por sí misma en el vivero. Para restauración ecológica es un resultado relevante porque permite plantear una fuente controlada de plantas y semillas sin depender continuamente de la extracción de poblaciones naturales.

Una especie pionera para preparar el terreno

Quizá el aspecto más interesante del estudio sea el papel que podría desempeñar Ruppia maritima dentro de una restauración más amplia.

No tendría necesariamente que sustituir a las comunidades vegetales históricas de la laguna. Su utilidad podría estar antes.

Los investigadores plantean que podría funcionar como una especie pionera, colonizando superficies desnudas o perturbadas donde resulta difícil establecer directamente otras plantas acuáticas.

Una vez instalada, la vegetación puede ayudar a reducir la resuspensión de sedimentos, aportar estructura al hábitat y modificar progresivamente las condiciones locales. Si esa mejora facilita posteriormente el establecimiento de otras especies, la restauración dejaría de depender exclusivamente de plantaciones repetidas y empezaría a aprovechar los propios procesos ecológicos.

Es una diferencia importante: restaurar un ecosistema no consiste únicamente en recuperar plantas, también implica reconstruir las condiciones que permiten que esas plantas permanezcan allí.

Restaurar mediante semillas podría cambiar la escala de los proyectos

Gran parte de la restauración de praderas marinas ha dependido históricamente del trasplante de plantas, fragmentos o unidades vegetativas. Es un procedimiento útil, aunque puede requerir bastante trabajo y resultar vulnerable cuando las condiciones ambientales todavía son inestables.

La restauración basada en semillas ofrece otra lógica.

Una semilla es pequeña, almacenable y potencialmente mucho más sencilla de transportar que una planta adulta. Además, permite pensar en intervenciones distribuidas sobre superficies mayores.

Con Ruppia maritima aparece una ventaja adicional: las semillas estudiadas pueden permanecer viables bajo condiciones que no permiten mantener vegetación visible y germinar posteriormente cuando cambia el entorno.

Eso no significa que baste con dispersarlas por cualquier laguna degradada. La profundidad, transparencia del agua, salinidad, características del sedimento, hidrodinámica y disponibilidad de luz siguen condicionando el resultado.

Precisamente por eso los próximos ensayos de campo serán decisivos.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Si las pruebas en condiciones naturales confirman los resultados obtenidos hasta ahora, el principal beneficio estaría en acelerar la recuperación funcional de ecosistemas costeros degradados.

Una mayor cobertura vegetal puede contribuir a estabilizar fondos blandos y disminuir la cantidad de partículas que vuelven continuamente a la columna de agua. Menos sedimento en suspensión puede significar también una mayor penetración de luz, algo esencial para la propia vegetación sumergida.

Las praderas proporcionan además estructura tridimensional en lugares que de otra manera serían fondos desnudos. Peces juveniles, crustáceos y numerosos invertebrados encuentran allí alimento, refugio y zonas de reproducción.

También existe una dimensión climática. Los ecosistemas costeros vegetados participan en la captura y almacenamiento de carbono, aunque la capacidad concreta depende mucho de la especie, el sedimento y las condiciones locales. Por ello, el verdadero valor climático de Ruppia maritima deberá evaluarse específicamente y no darse por supuesto.

Su aportación más inmediata parece otra: aumentar la resiliencia ecológica de las zonas costeras sometidas a perturbaciones repetidas.

No todo se arregla plantando

El descubrimiento también deja una advertencia bastante clara. Ninguna especie resistente puede compensar indefinidamente una mala calidad del agua.

Las proliferaciones de algas que reducen la entrada de luz, el exceso de nutrientes procedente de las cuencas hidrográficas, las alteraciones del flujo de agua o una turbidez persistente pueden impedir la recuperación incluso de especies especialmente tolerantes.

Por eso una restauración eficaz necesita actuar en dos frentes: reconstruir la vegetación y reducir las causas que provocaron su desaparición.

En lagunas costeras sometidas a presión urbana y agrícola, controlar los aportes de nitrógeno y fósforo, mejorar el tratamiento de aguas residuales y gestionar correctamente la escorrentía puede terminar siendo tan importante como cualquier avance en técnicas de plantación.

La biología ayuda. La gestión del territorio tiene que acompañarla.

Una idea aplicable más allá de Florida

Aunque la investigación se centra en la Indian River Lagoon, el enfoque tiene interés para otros estuarios y lagunas costeras donde las condiciones ambientales cambian de forma brusca.

Ruppia maritima presenta una distribución geográfica amplia y está adaptada a ambientes salobres muy variables. Eso hace razonable estudiar su potencial en otros lugares, siempre trabajando con poblaciones apropiadas para cada región y evitando trasladar material vegetal de manera indiscriminada entre ecosistemas.

El concepto puede ser incluso más importante que la propia especie: identificar plantas nativas capaces de actuar como primeras colonizadoras, establecer bancos de semillas y soportar perturbaciones podría ayudar a diseñar restauraciones menos frágiles.

En vez de intentar reconstruir de golpe el ecosistema final, se puede favorecer una sucesión ecológica por etapas.

Ahora llega la prueba difícil: funcionar fuera del vivero

Los investigadores quieren evaluar plantas procedentes de acuicultura y métodos basados en semillas directamente en ambientes naturales.

Habrá que determinar qué lugares son adecuados, cuándo introducir las semillas o plantas, qué densidades funcionan mejor y qué condiciones ambientales permiten obtener poblaciones autosuficientes.

También será necesario comprobar si el establecimiento inicial genera realmente mejoras que faciliten la recuperación de comunidades vegetales más diversas.

Ese punto separará una observación ecológica prometedora de una herramienta de restauración utilizable a gran escala.

El comportamiento observado hasta ahora invita al optimismo, pero todavía no demuestra que pueda recuperarse una laguna degradada simplemente sembrando Ruppia. Los ecosistemas costeros son bastante más complicados.

Vía Florida Atlantic University

Más información: Deanna F. Webber et al, Ecology and restoration potential of Ruppia maritima in a managed mosquito impoundment of the Indian River Lagoon, Florida, USA, Regional Studies in Marine Science (2026). DOI: 10.1016/j.rsma.2026.105271

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Publicado en: Medio Ambiente

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