
Un experimento de Virginia Tech revela rutas inesperadas, el posible efecto de las tormentas y nuevas pistas para proteger los lugares donde estos insectos descansan y se alimentan.
- 🦋 Transmisores de menos de 0,5 gramos: los dispositivos se fijan a las alas de las monarcas para registrar su paso por diferentes lugares.
- 📡 Seguimiento mediante Bluetooth: las señales pueden ser detectadas por dispositivos compatibles, aprovechando una red de receptores distribuidos por el territorio.
- 🔬 35 mariposas monitorizadas: el proyecto estudia ejemplares procedentes de distintas regiones de Virginia para comparar sus rutas migratorias.
- 🌎 Un desplazamiento de unos 1.600 km: una mariposa fue detectada en el sur de México después de haber sido localizada anteriormente en Mississippi.
- ⛈️ Las tormentas pueden alterar sus rutas: los investigadores sospechan que algunos ejemplares fueron transportados por un sistema meteorológico hasta la costa mexicana.
- 🌼 Nuevas herramientas para protegerlas: identificar corredores migratorios y zonas de alimentación puede ayudar a orientar las actuaciones de conservación.
Las mariposas monarca protagonizan una de las migraciones más extraordinarias del planeta. Cada otoño, estos pequeños insectos recorren miles de kilómetros desde Estados Unidos y Canadá hasta los bosques de México, atravesando montañas, grandes llanuras y regiones sometidas a condiciones meteorológicas cambiantes. Sin embargo, buena parte de lo que ocurre durante ese viaje sigue siendo un misterio para los científicos.
Un equipo del Conservation Management Institute de Virginia Tech está utilizando diminutos transmisores Bluetooth adheridos a las alas de las mariposas para seguir sus desplazamientos. La tecnología permite obtener información sobre rutas migratorias, lugares de descanso y posibles amenazas. Los primeros resultados incluyen desplazamientos sorprendentes y una monarca que apareció en México después de haber sido detectada unos 1.600 kilómetros más al norte.
Cómo funciona el sistema que permite seguir a una mariposa
El seguimiento electrónico de insectos presenta una dificultad fundamental: los dispositivos deben ser suficientemente pequeños y ligeros para no comprometer su capacidad de vuelo.
Los investigadores de Virginia Tech están utilizando transmisores que pesan menos de medio gramo, una reducción de tamaño que permite colocarlos cuidadosamente sobre las alas de las mariposas monarca.
Estos dispositivos emiten señales que pueden ser reconocidas por receptores compatibles con Bluetooth. Cuando una mariposa pasa cerca de un dispositivo capaz de detectar su transmisor, puede generarse un registro que permite conocer su ubicación aproximada.
La principal innovación reside en que no es necesario perseguir físicamente a cada mariposa ni instalar una red exclusiva de estaciones científicas a lo largo de toda la ruta.
El sistema aprovecha dispositivos y receptores distribuidos por el territorio, multiplicando las oportunidades de detectar a los ejemplares durante sus desplazamientos.
No se trata, por tanto, de un GPS convencional que transmite continuamente su posición mediante satélites. La información depende de los encuentros entre el transmisor y los receptores disponibles.
Esta diferencia es importante: cuando una mariposa atraviesa regiones aisladas puede desaparecer temporalmente de la red de detección, aunque continúe volando con normalidad.

Un experimento con 35 mariposas de diferentes regiones
El equipo científico ha equipado con estos transmisores a 35 mariposas monarca procedentes de distintas zonas de Virginia.
El objetivo consiste en comprobar si los insectos siguen corredores migratorios similares o si existen diferencias relacionadas con el lugar donde comienza su desplazamiento.
Para ello, los investigadores han trabajado con ejemplares de regiones montañosas, zonas del Piedmont y áreas próximas a la costa atlántica.
Algunas mariposas fueron capturadas y marcadas en terrenos asociados a instalaciones militares, mientras que otras procedían del propio campus de Virginia Tech.
La distribución geográfica de los puntos de partida permite estudiar una cuestión relevante: las monarcas que comienzan su viaje en lugares relativamente próximos podrían utilizar rutas diferentes para llegar a México.
Los investigadores quieren determinar si algunas poblaciones se desplazan inicialmente hacia el oeste, mientras otras siguen corredores más meridionales o cercanos a la costa.
Conocer esas diferencias permitiría identificar territorios especialmente importantes para la migración y comprender mejor cómo influyen las características del paisaje en sus desplazamientos.
Una mariposa atravesó dos cordilleras en apenas dos horas
Uno de los primeros registros muestra hasta qué punto estos insectos pueden desplazarse rápidamente cuando las condiciones son favorables.
Una mariposa marcada en septiembre en el campus de Virginia Tech fue detectada aproximadamente dos horas después cerca del río New River, en el condado de Giles.
Durante ese intervalo había atravesado dos crestas montañosas mientras avanzaba hacia el oeste.

Este tipo de observaciones resulta difícil de obtener mediante los métodos tradicionales de seguimiento.
Durante décadas, los programas de investigación han utilizado pequeñas etiquetas adheridas a las alas. Si una persona encuentra posteriormente al insecto, puede comunicar el lugar del hallazgo y proporcionar información sobre su desplazamiento.
Aunque este sistema ha permitido reconstruir numerosos movimientos migratorios, presenta una limitación evidente: depende de que alguien encuentre físicamente a la mariposa y notifique su localización.
Los nuevos transmisores pueden proporcionar múltiples registros intermedios de un mismo ejemplar, ofreciendo una visión mucho más detallada de su recorrido.
En lugar de conocer únicamente dónde comenzó y terminó un desplazamiento, los científicos pueden identificar algunos de los lugares por los que pasó el insecto.

Una monarca apareció en México después de recorrer unos 1.600 kilómetros
Entre los ejemplares monitorizados destaca una mariposa denominada Thomas.
Fue marcada inicialmente en Fort A.P. Hill, cerca de Fredericksburg, y posteriormente detectada en Mississippi.
Los investigadores esperaban que continuara su desplazamiento siguiendo aproximadamente la costa del golfo de México, una trayectoria compatible con su migración hacia el sur.
Sin embargo, la siguiente detección se produjo en un lugar inesperado.
Thomas apareció unos 1.600 kilómetros más lejos, cerca de Coatzacoalcos, en el sur de México, considerablemente al sur de las áreas habituales de invernada de las monarcas.
El equipo considera posible que esta mariposa y otros ejemplares quedaran atrapados en un sistema de tormentas que los transportó hacia la costa mexicana.
Se trata de una hipótesis basada en las condiciones meteorológicas y las localizaciones registradas, no de una reconstrucción continua de todo el vuelo.
La observación demuestra la utilidad de disponer de registros electrónicos para estudiar fenómenos que podrían pasar inadvertidos con las etiquetas tradicionales.
También pone de manifiesto que las condiciones atmosféricas pueden modificar considerablemente las rutas migratorias.
Las tormentas y los obstáculos naturales condicionan la migración
La migración de la monarca depende de una combinación de factores ambientales.
Los vientos pueden favorecer determinados desplazamientos, pero también desviar a los insectos de sus rutas habituales. Las tormentas intensas representan otro desafío, especialmente cuando coinciden con el periodo migratorio.
La información obtenida mediante los transmisores permitirá investigar cómo reaccionan las mariposas ante estas situaciones.
Los científicos también podrán estudiar si determinados elementos del paisaje, como las montañas, los grandes corredores de transporte o las áreas urbanizadas, influyen en sus movimientos.
Sin embargo, para interpretar correctamente los resultados será necesario distinguir entre los desplazamientos realizados activamente por las mariposas y aquellos en los que pudieron intervenir corrientes de aire.
Además, una detección electrónica indica que el transmisor se encontraba en un lugar determinado, pero no proporciona necesariamente información sobre el comportamiento del insecto durante todo el trayecto.
Por eso, los datos de seguimiento deben combinarse con información meteorológica, geográfica y ecológica.
Identificar dónde descansan y se alimentan las monarcas
Uno de los aspectos más importantes de esta investigación es su posible aplicación a la conservación de los hábitats.
Las mariposas monarca necesitan encontrar recursos alimentarios a lo largo de su migración.
Durante su fase de oruga dependen de las plantas del género Asclepias, conocidas como algodoncillo o asclepias, sobre las que las hembras depositan sus huevos.
Sin embargo, los adultos migratorios necesitan principalmente flores que proporcionen néctar, especialmente durante el final del verano y el otoño.
Entre las plantas importantes para su alimentación se encuentran las varas de oro, los cardos y otras especies de floración tardía.
El problema es que estos recursos no están distribuidos uniformemente.
La transformación del territorio, la agricultura intensiva, la urbanización y la pérdida de vegetación natural pueden reducir la disponibilidad de lugares donde descansar y recuperar energía.
Conocer las rutas utilizadas por las monarcas permitiría localizar zonas donde las actuaciones de restauración ecológica podrían resultar especialmente beneficiosas.
Por ejemplo, los datos podrían orientar la recuperación de vegetación autóctona en corredores migratorios o ayudar a seleccionar áreas prioritarias para conservar plantas productoras de néctar.
La información también puede resultar útil para gestionar espacios públicos, márgenes de carreteras y terrenos agrícolas compatibles con la presencia de polinizadores.
Una tecnología prometedora, pero con limitaciones
Aunque los resultados iniciales son interesantes, el sistema todavía presenta importantes limitaciones.
La primera es la cobertura. Los transmisores solamente pueden generar registros cuando sus señales son detectadas por receptores compatibles.
Esto significa que una mariposa puede recorrer grandes distancias sin dejar nuevas localizaciones, especialmente cuando atraviesa regiones rurales o poco pobladas.
La segunda dificultad es la supervivencia de los ejemplares durante la migración.
Los investigadores manejan una estimación de supervivencia de entre el 25 % y el 28 % para las mariposas estudiadas. No obstante, la ausencia de nuevas detecciones no debe interpretarse automáticamente como una muerte, ya que también puede deberse a falta de cobertura o pérdida del dispositivo.
El coste de los transmisores constituye otro obstáculo para ampliar considerablemente el número de insectos monitorizados.
Por estos motivos, los científicos continúan utilizando los métodos tradicionales de marcado como complemento de los nuevos sistemas electrónicos.
Además, los resultados obtenidos con unas decenas de ejemplares deben interpretarse como una primera aproximación, no como una descripción completa de las rutas migratorias de toda la población.
Por qué esta investigación puede ayudar a proteger a las mariposas monarca
La información recopilada forma parte de un esfuerzo más amplio de investigación y conservación relacionado con Project Monarch, en el que participan especialistas y organizaciones dedicadas a la protección de estos insectos.
Su importancia radica en que las estrategias de conservación necesitan conocer no solamente dónde viven o se reproducen las especies, sino también qué territorios utilizan durante sus desplazamientos.
En el caso de las monarcas, proteger los bosques mexicanos donde pasan el invierno resulta fundamental, pero no suficiente por sí solo.
También es necesario conservar los hábitats de reproducción y las zonas de alimentación que utilizan durante sus viajes por Norteamérica.
La desaparición de una sucesión de lugares adecuados para detenerse puede dificultar la migración incluso cuando los puntos de partida y destino permanecen protegidos.
Los transmisores Bluetooth podrían contribuir a identificar estos corredores y a evaluar qué áreas tienen mayor relevancia ecológica.
A largo plazo, esta información podría facilitar una planificación más precisa de las actuaciones de restauración, aunque todavía será necesario ampliar las observaciones y comprobar la representatividad de los recorridos registrados.
El proyecto demuestra cómo una tecnología electrónica extremadamente pequeña puede convertirse en una herramienta para comprender procesos ecológicos de escala continental.
Un transmisor de menos de medio gramo no puede detener la pérdida de hábitats ni evitar las tormentas. Pero sí puede proporcionar información valiosa para entender qué obstáculos encuentran las monarcas y dónde conviene concentrar los esfuerzos para proteger una de las migraciones más fascinantes de la naturaleza.
Vía Virginia Tech

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