
Con una caja de madera, piezas impresas en 3D y mucha creatividad, demuestra cómo dar una segunda vida a un coche eléctrico con más de 160.000 kilómetros.
- 🚙 De coche eléctrico a camioneta: un creador estadounidense transforma un BMW i3 de 2017 en una pequeña pickup con caja de carga.
- 💰 Por menos de 7.000 euros: el proyecto completo cuesta menos de 8.000 dólares, incluyendo la compra del vehículo y los materiales.
- 🔋 Hasta 160 kilómetros en modo eléctrico: conserva la batería y el sistema de propulsión originales, además de un motor de gasolina que amplía la autonomía.
- 🛠️ Una transformación artesanal: utiliza madera, refuerzos metálicos y piezas impresas en 3D para construir la zona de carga.
- ♻️ Una segunda vida para un coche usado: demuestra cómo reutilizar componentes de vehículos eléctricos y explorar nuevas aplicaciones sin fabricar un automóvil desde cero.
Un creador estadounidense ha transformado un BMW i3 de 2017 en una pequeña camioneta eléctrica con caja de carga, aprovechando su sistema de propulsión y buena parte de sus componentes originales. El proyecto demuestra las posibilidades de reutilizar vehículos eléctricos usados, aunque también plantea importantes desafíos técnicos y de seguridad.
La electrificación del transporte no siempre exige fabricar un vehículo completamente nuevo. En ocasiones, un automóvil usado, herramientas de taller y conocimientos de ingeniería pueden convertirse en el punto de partida de una solución de movilidad diferente.
Eso es precisamente lo que ha demostrado Michael Pick, un creador de contenido estadounidense que ha convertido un BMW i3 de segunda mano en una pequeña camioneta eléctrica, con un presupuesto total inferior a 8.000 dólares (aproximadamente 6.900 euros, según el tipo de cambio).
Su objetivo era disponer de un vehículo económico para transportar materiales y herramientas, sin depender tanto de la gasolina como con su antigua Ford Ranger.
El resultado es una pickup compacta que conserva la propulsión eléctrica del BMW original, incorpora una caja de carga fabricada artesanalmente y mantiene un pequeño motor de gasolina que funciona como extensor de autonomía.
De un BMW i3 averiado a una camioneta eléctrica
El proyecto comenzó con la compra de un BMW i3 REx de 2017 en una subasta. El vehículo acumulaba más de 160.000 kilómetros, presentaba un interior deteriorado y ni siquiera arrancaba.
Sin embargo, el problema inicial resultó relativamente sencillo: necesitaba una batería auxiliar de 12 voltios.
Tras sustituirla y comprobar los sistemas eléctricos y mecánicos, Pick comenzó una transformación mucho más ambiciosa.
Entre las principales modificaciones destacan:
- 🔧 Eliminación de parte del techo y la carrocería trasera: para habilitar una zona de carga abierta.
- 🪵 Construcción de una caja de carga: utilizando madera contrachapada, listones y elementos de fijación.
- 🚗 Conservación de las puertas traseras originales: una de las características más particulares del BMW i3.
- 💡 Reutilización de los pilotos traseros: integrados en soportes fabricados específicamente para el proyecto.
- 🖥️ Instalación de una pantalla multimedia de 12,3 pulgadas: compatible con Apple CarPlay.
- 🖨️ Fabricación de componentes mediante impresión 3D: para adaptar distintos elementos de la carrocería.
El creador también incorporó puntos de anclaje ajustables para sujetar objetos y una red desmontable en la parte posterior de la caja.
Estas modificaciones permiten utilizar el vehículo para transportar materiales ligeros, aunque no se ha acreditado una nueva capacidad de carga homologada.

El principal desafío: modificar una carrocería de fibra de carbono
A diferencia de muchos automóviles convencionales, el BMW i3 original utiliza una estructura de habitáculo fabricada principalmente con plástico reforzado con fibra de carbono.
Este material combina una elevada resistencia específica con un peso reducido, características que contribuyeron a mejorar la eficiencia del modelo.
Sin embargo, también complica las modificaciones estructurales.
Para transformar el vehículo, Pick tuvo que retirar los asientos traseros, desmontar elementos interiores, intervenir sobre el techo y construir una nueva separación entre el habitáculo y la caja de carga.
La transformación incluyó refuerzos metálicos y una luneta posterior adaptada.
Modificar una estructura de fibra de carbono no equivale a cortar y soldar una carrocería convencional. La eliminación de elementos resistentes puede alterar la rigidez torsional, la absorción de energía durante un accidente y el comportamiento de los sistemas de seguridad.
Por ello, aunque el proyecto resulta técnicamente llamativo, no debe interpretarse como una modificación que pueda reproducirse sin cálculos estructurales, ensayos y una homologación adecuada.
Una autonomía eléctrica de unos 160 kilómetros
Una de las particularidades de esta camioneta es que conserva el sistema de propulsión del BMW i3 REx.
Esta versión incorpora una batería de tracción y un pequeño motor de gasolina de dos cilindros que actúa como generador eléctrico cuando resulta necesario.
El motor térmico no impulsa directamente las ruedas. Su función es generar electricidad para prolongar la utilización del vehículo.
- 🔋 Autonomía eléctrica aproximada: 160 kilómetros.
- ⛽ Extensor de autonomía: motor de gasolina de dos cilindros que genera electricidad.
- 🛣️ Autonomía total declarada: hasta unos 547 kilómetros, contando el extensor y combustible adicional.
La autonomía total comunicada por el creador no corresponde a una autonomía exclusivamente eléctrica ni a una prueba homologada.
Para los desplazamientos cotidianos, el vehículo puede funcionar exclusivamente con electricidad, siempre que la batería disponga de suficiente energía.
En recorridos más largos, el generador de gasolina permite continuar circulando, aunque introduce consumo de combustible y emisiones durante su funcionamiento.
El creador también modificó la gestión del extensor de autonomía para controlar cuándo entra en funcionamiento.
Esta configuración ofrece flexibilidad, pero exige mantener dos sistemas energéticos diferentes y realizar tareas de mantenimiento adicionales, como cambios de aceite y filtros.

¿Cuánto cuesta transformar un coche eléctrico en una pickup?
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su presupuesto.
El BMW i3 se adquirió por unos 5.600 dólares y la inversión total, incluyendo las modificaciones, materiales y reparaciones, quedó ligeramente por debajo de 8.000 dólares.
- 💰 Compra del BMW i3 usado: aproximadamente 5.600 dólares.
- 🔨 Materiales, modificaciones y reparaciones: menos de 2.400 dólares adicionales.
- 🚙 Presupuesto total: inferior a 8.000 dólares, unos 6.900 euros como referencia.
Esta última cuestión es importante: el presupuesto no refleja necesariamente lo que pagaría una persona por encargar una transformación equivalente a un taller especializado.
La fabricación artesanal, el diseño de componentes y las numerosas horas de trabajo representan un coste que podría elevar considerablemente el precio final.
Reutilizar coches eléctricos: una oportunidad para la economía circular
Más allá de su aspecto peculiar, esta transformación plantea una cuestión relevante para la movilidad sostenible: ¿hasta qué punto es posible prolongar la vida útil de los vehículos eléctricos mediante modificaciones y nuevos usos?
La fabricación de un automóvil requiere acero, aluminio, plásticos, componentes electrónicos y numerosos procesos industriales que consumen energía y recursos naturales.
En el caso de los eléctricos, también deben considerarse los materiales y procesos asociados a la batería de tracción.
Aprovechar un vehículo existente puede evitar parte de la demanda de materiales vinculada a fabricar otro automóvil. No obstante, el beneficio ambiental real depende del estado del vehículo original, las modificaciones realizadas, su vida útil posterior y el vehículo al que sustituya.
Desde la perspectiva de la economía circular, el proyecto ilustra varias posibilidades:
- ♻️ Prolongación de la vida útil: recuperar un automóvil usado para una función diferente.
- 🔋 Aprovechamiento de componentes existentes: conservar batería, motor eléctrico y electrónica de potencia.
- 🛠️ Reparación y adaptación: sustituir elementos deteriorados y fabricar piezas específicas.
- 🌱 Menor necesidad potencial de materiales nuevos: evitar parte de los recursos que requeriría otro vehículo.
- 🚚 Movilidad adaptada a necesidades concretas: utilizar un vehículo pequeño para transportar cargas ligeras sin recurrir necesariamente a una camioneta de gran tamaño.
Sin embargo, no existe un análisis de ciclo de vida publicado para esta transformación que permita cuantificar su ahorro de emisiones o materiales.
Tampoco debe olvidarse que el uso del extensor de autonomía implica seguir consumiendo gasolina.
¿Sería posible realizar una transformación similar en España?
En España, una modificación de estas características se consideraría una reforma de importancia del vehículo.
La eliminación de parte del techo, la alteración de la carrocería y la creación de una caja de carga afectarían a elementos fundamentales de su configuración original.
Para circular legalmente sería necesario estudiar su viabilidad técnica, tramitar las reformas correspondientes y superar la inspección aplicable conforme al Real Decreto 866/2010 y al Manual de Reformas de Vehículos.
Una intervención de esta magnitud podría requerir un proyecto técnico, certificaciones y justificación de que se mantienen las condiciones de seguridad exigibles. La homologación no estaría garantizada.
Además, sería imprescindible verificar la protección de la batería de alta tensión, el comportamiento estructural del habitáculo y la distribución de masas.
Por tanto, el coste de la transformación estadounidense no puede extrapolarse directamente a España.
Un experimento que demuestra el potencial de dar una segunda vida a los vehículos
La pequeña camioneta construida por Michael Pick no pretende competir con los vehículos comerciales eléctricos diseñados específicamente para transportar mercancías.
Tampoco constituye una alternativa homologada de fabricación en serie.
Su interés reside en demostrar cómo un automóvil eléctrico de segunda mano puede convertirse en una plataforma para experimentar con nuevas aplicaciones, aprovechar componentes existentes y explorar soluciones de movilidad a menor escala.
El proyecto también evidencia sus límites: transformar un vehículo moderno requiere conocimientos de ingeniería, acceso a herramientas especializadas y una evaluación rigurosa de la seguridad.
En cualquier caso, plantea una idea interesante para el futuro de la movilidad: antes de fabricar otro vehículo, también merece la pena estudiar qué se puede hacer con los que ya existen.
Vía @MichaelPick

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