
Un inesperado archivo de biodiversidad escondido en obras de arte antiguas revela cómo era la vida marina del Mediterráneo y aporta nuevas pistas sobre los cambios que han sufrido sus ecosistemas.
- 🐚 43 pinturas: la especie aparece en aproximadamente el 34 % de los bodegones analizados que representaban moluscos y ascidias frescos.
- 🎨 Siglos XVII y XVIII: las representaciones identificadas corresponden principalmente a artistas vinculados a Nápoles.
- 📏 8,5 cm frente a 6,3 cm: los ejemplares representados históricamente presentan un tamaño medio estimado considerablemente superior al obtenido por los investigadores en fotografías contemporáneas.
- 🌊 Especie mediterránea: Spondylus gaederopus vive adherido a fondos rocosos y puede encontrarse aproximadamente hasta los 50 metros de profundidad.
- ⚠️ Declive documentado: algunas poblaciones sufrieron episodios de mortalidad superiores al 90 % durante la década de 1980.
- 🔎 Un archivo ecológico inesperado: la investigación demuestra que pinturas, documentos históricos y testimonios pueden proporcionar información sobre ecosistemas anteriores a los programas modernos de seguimiento científico.
Un grupo de investigadores ha recurrido a una fuente bastante inusual para reconstruir la biodiversidad marina del pasado: pinturas italianas realizadas hace varios siglos. El análisis ha permitido redescubrir la importancia histórica de Spondylus gaederopus, un llamativo molusco mediterráneo conocido como ostra espinosa u ostra imperial, cuya presencia había pasado prácticamente inadvertida en muchos de estos cuadros.
El estudio, publicado en octubre de 2026 en la revista científica PLOS One, combina biología marina, historia del arte, documentos antiguos y testimonios locales. Los investigadores identificaron inequívocamente al animal en 43 pinturas realizadas entre 1635 y 1750, lo que sugiere que formaba parte habitual de los recursos marinos utilizados por las comunidades costeras italianas.
Un animal escondido a plena vista durante siglos
Spondylus gaederopus es un bivalvo endémico del Mediterráneo. Aunque habitualmente recibe nombres como ostra espinosa u ostra imperial, no pertenece a la familia de las verdaderas ostras y está evolutivamente más próximo a las vieiras.
Su aspecto resulta especialmente característico. Posee una concha gruesa y desigual, con una de las valvas fijada permanentemente al sustrato y la otra cubierta por prominentes espinas radiales. Además, su superficie suele estar colonizada por otros organismos, incluida una esponja roja que puede camuflarla sobre el fondo marino.
Paradójicamente, esas características permitieron a los investigadores reconocerla siglos después en los bodegones italianos.
El equipo partió de una colección de 365 pinturas italianas de los siglos XVI al XVIII relacionadas con organismos marinos. De ellas, seleccionó 127 que mostraban moluscos y ascidias frescos y examinó reproducciones digitales de alta resolución.
Para realizar las identificaciones se estudiaron detalles como la forma y coloración de las conchas, sus costillas, espinas, articulaciones y otros rasgos anatómicos.
El resultado fue sorprendente: Spondylus gaederopus estaba representado de manera fiable en 43 obras.

Era uno de los moluscos más representados
La frecuencia con la que aparece proporciona una pista importante sobre la relación de las poblaciones mediterráneas con esta especie.
Las ostras verdaderas fueron los moluscos más habituales de las 127 pinturas estudiadas, apareciendo aproximadamente en el 53 % de ellas. Pero inmediatamente después se situó Spondylus gaederopus, presente en alrededor del 34 %.
Era incluso más frecuente que las navajas, las vieiras o la nacra (Pinna nobilis). En las obras procedentes de Campania aparecía en casi dos tercios de las pinturas analizadas.
La concentración geográfica también resulta reveladora. Las 43 pinturas fueron realizadas entre 1635 y 1750 por 13 artistas, principalmente relacionados con Nápoles.
Una sola familia de pintores, los Recco, fue responsable de 30 de esas 43 obras. Giuseppe Recco representó al animal en 14 de sus 18 bodegones atribuidos, mientras que Nicola Maria Recco lo hizo en 10 de 11 y Giovanni Battista Recco en seis de siete.
La especie aparecía además junto a erizos de mar, langostas, salmonetes, sargos y otros animales característicos de los fondos rocosos mediterráneos.
Todo ello apunta a que los artistas no estaban inventando composiciones arbitrarias, sino reflejando especies conocidas y disponibles en su entorno y en los mercados de la época.

Durante años se confundió con vieiras y ostras
Una de las claves del trabajo está precisamente en explicar por qué un animal tan representado había pasado inadvertido.
Algunas obras habían sido catalogadas como pinturas de vieiras u ostras. Los investigadores revisaron estas identificaciones utilizando características anatómicas específicas de Spondylus gaederopus, como su ligamento negro, la estructura de la articulación, los organismos adheridos a la concha y la coloración amarilla-anaranjada de su interior.
En una de las pinturas de Giovanni Battista Recco, por ejemplo, los animales habían sido identificados como Pecten maximus, la conocida vieira europea. Sin embargo, esta especie se distribuye principalmente por el Atlántico nororiental y no es propia del Mediterráneo.
La revisión taxonómica permitió reinterpretar esas imágenes y convertir obras de arte de hace más de tres siglos en registros indirectos de biodiversidad.

Los ejemplares de los cuadros también parecen más grandes
El equipo intentó obtener todavía más información de las pinturas.
Utilizando elementos cuyo tamaño podía estimarse —como erizos de mar o partes de la mano humana— calculó las dimensiones de 84 moluscos representados en 19 cuadros.
Para Spondylus gaederopus, la longitud media estimada fue de 8,5 ± 1,0 cm.
Earth.com destaca que la comparación realizada por los investigadores con fotografías contemporáneas tomadas entre 2020 y 2025 arrojó una longitud media de aproximadamente 6,3 cm. La diferencia resultó estadísticamente significativa.
Eso supone una reducción aproximada del 26 % respecto al tamaño medio estimado en las pinturas.
Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cautela. Los propios científicos reconocen las limitaciones de medir animales representados en cuadros y existe además la posibilidad de que los pintores seleccionaran deliberadamente los ejemplares más grandes y llamativos.
Otra explicación compatible con los datos sería la presión de recolección, ya que la captura continuada suele eliminar preferentemente los ejemplares de mayor tamaño.
Por tanto, el estudio no demuestra que el tamaño de la especie haya disminuido un 26 % durante los últimos siglos, pero sí identifica una diferencia suficientemente interesante como para plantear nuevas investigaciones.

Una especie afectada por fuertes episodios de mortalidad
La historia reciente de este molusco también genera preocupación.
Spondylus gaederopus es una especie de crecimiento lento y vida relativamente larga. Un estudio realizado en el norte del mar Egeo estimó un crecimiento medio de aproximadamente 2,4 mm al año y una edad máxima cercana a 18 años para uno de los ejemplares estudiados.
A partir de principios de la década de 1980 comenzaron además a documentarse importantes episodios de mortalidad desde Grecia hasta España y Argelia.
Entre 1981 y 1983, observaciones realizadas por submarinistas en Francia registraron mortalidades superiores al 90 %. Posteriormente se produjeron nuevos episodios en zonas de España y Grecia. Entre las posibles causas investigadas se encuentran las olas de calor marinas y las enfermedades, aunque todavía existen importantes lagunas de conocimiento.
La situación actual tampoco está completamente caracterizada. La especie continúa distribuida por diferentes zonas del Mediterráneo, pero no ha sido evaluada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los cuadros antiguos pueden convertirse en registros de biodiversidad
Más allá de este molusco concreto, el trabajo plantea una idea especialmente interesante para la conservación de los ecosistemas.
Los programas sistemáticos de seguimiento de biodiversidad son relativamente recientes. Para conocer cómo eran las poblaciones animales hace 200, 300 o 500 años, los científicos tienen que buscar otras fuentes de información.
Los bodegones pueden ser una de ellas.
Una pintura suficientemente detallada puede conservar información sobre qué especies existían, cuáles eran consumidas, con qué otros organismos aparecían e incluso cuál podía ser aproximadamente su tamaño.
Los investigadores combinaron precisamente esas imágenes con inventarios ecológicos, documentos históricos, textos culturales, conocimientos locales y testimonios orales para reconstruir la relación de las comunidades italianas con Spondylus gaederopus.
No significa que una pintura pueda sustituir a un muestreo biológico. El valor aparece cuando estas fuentes históricas se contrastan con taxonomía, registros científicos y evidencias modernas.
En este caso, decenas de cuadros que durante siglos se contemplaron únicamente como obras de arte han terminado funcionando también como una inesperada fotografía ecológica del Mediterráneo de hace más de 300 años.
Más información: Hidden in historical sources: Rediscovering the thorny oyster (Spondylus gaederopus Linnaeus, 1758) in art, archives, and cultural knowledge

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