
Proyecto danés imprime 36 viviendas estudiantiles en tiempo récord: más de una por día con tecnología 3D
- Viviendas impresas en días, no en meses.
- Construcción automatizada en el propio solar.
- Alojamiento estudiantil más rápido y potencialmente más accesible.
- Menos desperdicio de material, más precisión.
- Arquitectura pensada para vivir, no solo para construir rápido.
Un apartamento al día: viviendas estudiantiles que se imprimen en tiempo récord
El desarrollo de viviendas estudiantiles Skovsporet, en Dinamarca, se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de cómo la impresión 3D aplicada a la construcción empieza a dejar de ser experimental para entrar en la vida real. No como promesa futurista, sino como obra en marcha. En este caso, con una velocidad que llama la atención: el equivalente a más de un apartamento al día impreso directamente en el lugar donde se van a habitar.


El proyecto, descrito como el mayor conjunto residencial impreso en 3D de Europa, se levanta en la localidad de Holstebro y está destinado a estudiantes universitarios. Detrás están SAGA Space Architects, junto a COBOD y 3DCP, por encargo de la cooperativa de vivienda asequible NordVestBo. No es una maqueta ni un edificio aislado: serán 36 apartamentos repartidos en seis edificios, integrados en un entorno pensado para la vida diaria de un campus.

Impresión 3D en obra: del plano al muro sin intermediarios
La clave del proyecto está en el uso de la impresora COBOD BOD3, una evolución del modelo anterior BOD2, ya probado en otros proyectos a gran escala. Este sistema extruye una mezcla cementosa capa a capa, siguiendo un diseño digital previo, hasta levantar la estructura portante completa de cada edificio.

La automatización cambia las reglas del juego. Durante la fase de impresión, solo tres personas eran necesarias en obra. A medida que avanzó el proyecto, los tiempos se redujeron de forma notable: lo que al principio llevaba semanas por edificio pasó a completarse en cinco días para seis viviendas, una curva de aprendizaje que dice mucho sobre el potencial de esta tecnología cuando se repite y se optimiza.
Aquí no hay moldes tradicionales, ni encofrados desechables, ni correcciones improvisadas sobre la marcha. Cada capa se coloca donde debe, con la cantidad justa de material. Precisión industrial aplicada a la construcción residencial. Y eso, en términos de recursos, importa.
Espacios pensados para vivir, no para exhibirse
Cada apartamento tiene una superficie de entre 40 y 50 metros cuadrados, con una distribución funcional: cocina, zona de estudio, espacio de estar, baño y dormitorio con cama doble. Nada extravagante, pero bien resuelto. Grandes ventanas en cubierta aseguran entrada de luz natural, algo clave en climas del norte de Europa.

En el interior, el proyecto huye del efecto “búnker” que a veces se asocia al hormigón. El uso de madera contrachapada tratada y vidrio suaviza la sensación térmica y visual, aportando calidez sin ocultar del todo el carácter del edificio. No se intenta disfrazar la tecnología, sino convivir con ella.

Eso sí, conviene aclararlo: la impresión 3D no lo hace todo. Una vez terminada la estructura, entra en escena la mano humana. Instalación de ventanas, acabados, mobiliario, instalaciones eléctricas y sanitarias. Fuera, zonas ajardinadas, caminos peatonales y aparcamientos para bicicletas. La tecnología acelera, pero no sustituye el conjunto del proceso constructivo.
Un contexto que explica por qué ahora
Skovsporet no aparece de la nada. Llega en un momento en el que Europa busca soluciones urgentes para el acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y estudiantes, en ciudades donde los precios suben más rápido que los salarios. La impresión 3D ofrece algo muy concreto: rapidez, repetibilidad y control de costes, tres factores críticos cuando se construye vivienda pública o semipública.

Además, 2025 ha marcado un punto de inflexión. La construcción impresa en 3D empieza a salir del nicho tecnológico para integrarse en normativas, procesos de certificación y proyectos reales en Europa, Estados Unidos y Australia. Menos titulares grandilocuentes, más obras terminadas. Skovsporet encaja justo ahí.
Vía Skovsporet – SAGA Space Architects – COBOD International



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