
El proyecto Energy Island Bornholm estudiará cómo cargar ferris y cargueros eléctricos con energía eólica marina.
- Eólica marina + transporte marítimo.
- Puertos y fondeaderos sin emisiones.
- Carga eléctrica lejos de tierra.
- Menos fuelóleo, menos ruido.
- Islas energéticas como nodos clave.
- Escalable, replicable, europea.
Los parques eólicos marinos como futuros puntos de carga para barcos eléctricos e híbridos
La electrificación del transporte marítimo empieza a salir del terreno de la teoría. En el norte de Europa, dos empresas danesas están explorando una idea que hasta hace poco sonaba casi futurista: utilizar parques eólicos marinos como hubs de carga para buques eléctricos e híbridos, directamente en alta mar. No se trata solo de enchufar barcos a aerogeneradores, sino de repensar cómo y dónde se suministra energía limpia a uno de los sectores más difíciles de descarbonizar.
La propuesta parte de Stillstrom, una empresa surgida del grupo A.P. Moller-Maersk, especializada en soluciones de suministro eléctrico y carga offshore. Su objetivo es claro: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los buques, especialmente cuando están fondeados o esperando acceso a puerto, una situación mucho más común de lo que parece en los grandes corredores marítimos europeos.
Según la propia compañía, su tecnología permitiría que los parques eólicos marinos funcionen como puntos de carga en alta mar para barcos eléctricos e híbridos, o como zonas de fondeo de bajas emisiones, evitando que miles de buques mantengan motores diésel encendidos durante horas o incluso días.
Bornholm: laboratorio real para la electrificación marítima
Para pasar del concepto al terreno práctico, Stillstrom se ha aliado con el Puerto de Rønne, en la isla danesa de Bornholm. El objetivo es elaborar un libro blanco conjunto, titulado Energy Island Bornholm Powering Maritime Electrification, cuya publicación está prevista para el primer trimestre de 2026.
El estudio analizará cómo la producción renovable offshore y la futura capacidad de red pueden sostener soluciones de carga para ferris eléctricos, buques de carga y embarcaciones de servicio offshore. No se limita a escenarios ideales: el enfoque está puesto en infraestructura real, operaciones portuarias y necesidades energéticas concretas, algo poco habitual en debates sobre electrificación marítima.
El eje del documento será el desarrollo de instalaciones de carga marina integradas en la futura Isla Energética de Bornholm, evaluando su viabilidad como modelo replicable para otros puertos y nodos offshore que se preparan para la siguiente ola de electrificación del sector.

Una isla en el centro del mapa energético europeo
Bornholm no es una elección casual. Esta isla, situada en el mar Báltico, ocupa una posición estratégica en uno de los corredores marítimos más transitados de Europa, conectando rutas que afectan directamente a Dinamarca, Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Alemania.
En 2020, el Gobierno danés designó Bornholm como una de las dos grandes “islas energéticas” del país, con el objetivo de concentrar y distribuir electricidad renovable generada por parques eólicos marinos. Además, ya existían planes previos para convertir la isla en punto de interconexión eléctrica entre Dinamarca y Polonia, lo que facilitó la decisión de ampliar el desarrollo eólico en los bancos de arena circundantes.
A día de hoy, el operador del sistema eléctrico danés, Energinet, tiene luz verde para desarrollar la infraestructura de transmisión de la isla energética. El proyecto contempla dos parques eólicos marinos, una estación convertidora HVDC en Bornholm y cables de conexión con tierra firme. La potencia prevista alcanza los 3 GW, una cifra considerable incluso a escala europea.
La segunda isla energética danesa, situada en el mar del Norte, podría llegar en el futuro a 10 GW o más, consolidando este modelo como pieza clave del sistema energético del país.
Energía limpia para un sector difícil de descarbonizar
El transporte marítimo sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles. Stillstrom estima que, a largo plazo, la electrificación de buques podría requerir alrededor de 17 TWh anuales de nueva demanda eléctrica, sustituyendo aproximadamente 3 millones de toneladas de gasóleo marino. El impacto económico tampoco es menor: un ahorro potencial cercano a 2.000 millones de euros en importaciones de petróleo.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro. Para que los armadores apuesten por barcos eléctricos o híbridos, la infraestructura de carga debe adelantarse a la demanda, tanto en puerto como en alta mar. Sin puntos de suministro fiables, la transición simplemente no ocurre.
Bornholm ofrece un entorno casi perfecto para probar este enfoque: tráfico marítimo intenso, generación renovable cercana, capacidad de interconexión y un puerto integrado en la red TEN-T europea. No es un experimento aislado, sino un ensayo a escala real.
La visión desde el puerto
Desde el Puerto de Rønne, considerado puerto integral dentro de la Red Transeuropea de Transporte, el interés va más allá del discurso climático. La electrificación afecta a ferris, cruceros, buques de servicio y operaciones portuarias diarias. Entender cómo funcionaría la carga eléctrica en distintos escenarios es clave para planificar inversiones y evitar cuellos de botella.
La colaboración con Stillstrom busca precisamente eso: traducir la transición energética en requisitos operativos concretos, desde potencias necesarias hasta tiempos de carga y compatibilidad con diferentes tipos de buques. Bornholm, por ubicación y contexto, aspira a jugar un papel activo en esa transición, no solo como punto de paso, sino como referencia.
Potencial
La propuesta de usar parques eólicos marinos como hubs de carga abre una vía realista para descarbonizar segmentos concretos del transporte marítimo, especialmente ferris regionales, buques de servicio y rutas cortas pero intensivas.
A medio plazo, este modelo puede integrarse con sistemas de almacenamiento, gestión inteligente de la demanda y planificación portuaria más flexible. A largo plazo, las islas energéticas podrían convertirse en nodos energéticos multifuncionales, combinando electricidad, combustibles sintéticos y servicios al transporte marítimo.
No es una solución universal ni inmediata. Pero sí un paso sólido, con pies en el agua y números sobre la mesa. Electrificar el mar empieza por crear lugares donde esa electricidad tenga sentido. Bornholm puede ser uno de los primeros. Y no debería ser el último.
Más información: stillstrom.com



Deja una respuesta