
Inspirado en torres de viento egipcias, este dispositivo usa agua y un ventilador para reducir hasta 4 °C la temperatura.
- Refrigeración portátil y ecológica.
- Inspirada en técnicas tradicionales.
- Solo 1,5 W de consumo.
- Ideal para zonas sin aire acondicionado.
- Enfriamiento localizado, sin derroche.
- Materiales reciclables y diseño reparable.
Para qué sirve
Aquilo es un sistema de refrigeración sostenible basado en enfriamiento evaporativo, que utiliza un textil húmedo y un ventilador de bajo consumo para refrescar el aire. Inspirado en torres de viento egipcias y en mecanismos de termorregulación natural, ofrece una alternativa accesible y eficiente para quienes viven en zonas con temperaturas extremas y recursos limitados.
En lugar de enfriar espacios enteros como lo hace un aire acondicionado tradicional, Aquilo se enfoca en proporcionar refrigeración localizada, justo donde se necesita: junto a la cama, el escritorio o el comedor. Este enfoque minimiza el gasto energético y reduce la huella ambiental del usuario.
Ante el aumento de las olas de calor, especialmente en regiones urbanas densas o asentamientos informales sin acceso a infraestructuras modernas, soluciones como Aquilo permiten proteger la salud y el bienestar sin depender de costosos sistemas eléctricos ni combustibles fósiles

Cómo funciona
En la parte superior del dispositivo se encuentra un ventilador axial de bajo voltaje, similar al que se usa en computadoras personales. Este ventilador aspira el aire caliente y lo hace pasar por un textil 3D empapado en agua, que está conectado a un depósito mediante un sistema rotatorio que lo moja y tensa.
Cuando el aire caliente atraviesa el textil húmedo, ocurre la evaporación del agua, que absorbe calor del ambiente y reduce la temperatura del aire. Ese aire más fresco es entonces expulsado hacia arriba, generando una corriente refrescante.
El consumo energético es mínimo: apenas 1,5 W, lo que permite su funcionamiento incluso con paneles solares pequeños, baterías portátiles o sistemas off-grid. Su diseño plegable facilita el transporte, y al no emitir calor residual, no contribuye al efecto isla de calor urbana, un fenómeno agravado por los aparatos convencionales de aire acondicionado.
Proceso de diseño
Tras estudiar el principio físico del enfriamiento por evaporación, se iniciaron experimentos empíricos con diferentes materiales y configuraciones. En una caja cerrada calentada a 30 °C, se probaron tejidos, recipientes y flujos de aire para encontrar la combinación más efectiva.

Los mejores resultados vinieron de una malla textil tridimensional con alta capacidad de retención de agua, fácil limpieza y posibilidad de reemplazo. A diferencia de los recipientes de arcilla, el textil no se degrada fácilmente y se adapta mejor a un uso urbano.
Un reto clave fue lograr un sistema que permitiera humedecer el textil de forma uniforme y sin ensuciar. La solución vino de un mecanismo de bucles metálicos que giran dentro del depósito y luego se expanden, empapando la tela sin necesidad de desmontar nada.

Este equilibrio entre simplicidad, eficacia y usabilidad marcó cada fase del diseño. Las decisiones no se tomaron solo por funcionalidad, sino también por sostenibilidad: se eligieron materiales reutilizables y procesos compatibles con una fabricación descentralizada o a pequeña escala.
Qué lo hace diferente
Aquilo se desmarca de los sistemas tradicionales por varios motivos clave:
- Consumo energético ínfimo: frente al 10 % del consumo eléctrico global que suponen los aires acondicionados convencionales, Aquilo requiere una fracción mínima de energía.
- Diseño reparable y reciclable: cada componente ha sido pensado para ser desmontado, reemplazado o reutilizado.
- Fabricación con bajo impacto: sin gases refrigerantes, sin plásticos de un solo uso, sin obsolescencia programada.
- Interacción intuitiva: el gesto de girar el cuerpo del dispositivo hacia el agua convierte el uso en una experiencia tangible y consciente.
- Higiene y salud: el textil puede lavarse o cambiarse fácilmente, evitando moho y alérgenos, algo que muchos sistemas evaporativos ignoran.
Además, el enfoque de «microclima personal» rompe con la lógica de sobreconsumo habitual: ¿por qué enfriar 50 m² si una persona solo ocupa 1?
Planes para el futuro
El desarrollo de Aquilo continúa con la creación de nuevos prototipos, incorporando feedback de usuarios reales en distintos climas. La meta es aumentar la eficiencia térmica, mejorar la facilidad de uso y optimizar los materiales para producción local y escalable.
Hay interés en aplicar esta tecnología en contextos humanitarios, como refugios temporales, campamentos o viviendas de emergencia. También se estudian adaptaciones para entornos urbanos densos, donde las soluciones individuales pueden marcar una diferencia significativa sin sobrecargar las redes eléctricas.
La producción descentralizada —por ejemplo, mediante fabricación digital local (FabLabs, makerspaces)— permitiría que comunidades vulnerables accedan a una tecnología adecuada, sin depender de grandes corporaciones ni cadenas de suministro globales.

¿Y qué hay de los enfriadores evaporativos tradicionales?
Es cierto que el principio de refrigeración por evaporación no es nuevo. Desde las torres de viento en Irán hasta los swamp coolers, este método se ha utilizado en regiones cálidas y secas durante siglos. La termodinámica no cambia, y ningún sistema basado en evaporación puede competir en potencia térmica con un aire acondicionado por compresión. Pero esa no es la idea detrás de Aquilo.
Aquilo no intenta reemplazar los sistemas de climatización convencionales, sino ofrecer una alternativa realista, localizada y de bajo impacto para contextos donde estos sistemas son ineficaces, inaccesibles o simplemente insostenibles.
A diferencia de los enfriadores portátiles estándar, que muchas veces:
- gastan litros de agua por hora,
- requieren conexiones eléctricas robustas,
- y están hechos con materiales poco duraderos,
Aquilo fue diseñado con otras prioridades:
- Operar con menos de 2 W de consumo, ideal para sistemas solares pequeños.
- Utilizar una cantidad mínima de agua, recirculable y gestionada manualmente.
- Ser reparable, reciclable y fácil de fabricar localmente.
Y sí, funciona mejor en climas secos, igual que cualquier enfriador evaporativo. Pero eso no le quita valor: cada grado menos puede marcar una gran diferencia en una ola de calor —especialmente para personas vulnerables o en viviendas precarias sin aislamiento térmico.
La refrigeración evaporativa no es un milagro. Lo que sí puede ser es parte de la solución, en un enfoque más amplio que combine eficiencia energética, diseño bioclimático y tecnologías apropiadas.



Ricardo Torres dice
Excelente idea, hay que apoyar a jóvenes y nuevos genios emprendedores.
Precios y lugares de distribución?
David dice
ese aparato está muy bueno
estaria bueno enterarse si alfuién lo fabrica
Javier dice
Desearía que no se quede en un mero titular
Carlos dice
Ver para creer. Hace años se utilizaba la bota de lona . Con la evaporación mantenía fresca el agua que contenía. Será ese mismo principio…?
Horacio dice
sistema viejo como el tiempo. Es útil en tanto la humedad relativa ambiente sea baja. Ya que se basa en el efecto evaporativo del aire caliente seco.
Horst Westphal dice
Muy interesante. Qué precio y dónde se puede comprar?? Ruego respuesta al
[email protected]
Gracias.
FRANKLIN VILLALBA BONETT dice
ME PARECE EXCELENTE
Elrober dice
nosotros hace decenios que lo tenemos le pusimos de nombre BOTIJO , y es incluso más eficiente porque no lleva enchufe no gasta ni un solo watio