
Jóvenes ingenieros indios diseñan una manta fototérmica plegable que seca alimentos usando solo luz solar y sin sensores.
- ☀️ Hasta un 80 % de conversión de luz solar en calor.
- 🔌 Sin electricidad, ventiladores ni sensores.
- 🌾 Pensada para secar cosechas directamente en el campo.
- 🎒 Flexible, enrollable y fácil de transportar.
- 🌡️ Regulación térmica pasiva para limitar el sobrecalentamiento.
- 🧪 Prototipo temprano, pendiente de ensayos agrícolas a escala real.
Una manta que convierte la luz del sol en una pequeña cámara de secado
THERBEL ha sido desarrollado por un equipo del Kumaraguru College of Technology, en India, después de observar sobre el terreno los problemas de conservación de productos agrícolas en Senjolai Farms, en Coimbatore.
La idea parece sencilla. En lugar de construir una cámara de secado con ventiladores, colectores solares y estructuras rígidas, el sistema concentra varias funciones térmicas dentro de una superficie multicapa, ligera y enrollable.
La radiación atraviesa primero una capa protectora transparente y alcanza un material fototérmico selectivo, encargado de transformar la energía luminosa en calor. Debajo, una superficie reflectante devuelve hacia el absorbedor parte de la radiación que no se ha aprovechado en el primer recorrido.
Entre las distintas capas queda además una cámara de aire diseñada para reducir las pérdidas de calor por circulación del aire. El resultado buscado es un microclima cálido y relativamente estable alrededor del producto agrícola.
Los responsables del proyecto sitúan en hasta el 80 % la eficiencia de conversión solar-térmica alcanzable por el diseño.


El detalle más interesante está en cómo controla el calor
Captar mucha radiación solar no basta. Un secador también tiene que evitar temperaturas excesivas que deterioren color, textura, aroma o determinados nutrientes del alimento.
THERBEL incorpora para ello un recubrimiento pasivo de transición de fase. Cuando se alcanza una determinada temperatura, el material cambia su comportamiento térmico y favorece la liberación del exceso de calor. Al descender nuevamente la temperatura, vuelve al estado que favorece su conservación.
No hacen falta termostatos electrónicos para producir ese cambio.
Esa característica diferencia el concepto de colocar simplemente una lámina transparente sobre los alimentos. La propia respuesta física de los materiales actúa como mecanismo de regulación.
De la cosecha al mercado: ahí se pierde una cantidad enorme de alimentos
El problema que intenta resolver va bastante más allá de una explotación concreta.
La FAO estima que el 13,3 % de los alimentos producidos en el mundo se pierde después de la cosecha y antes de llegar al comercio minorista. La situación resulta especialmente delicada en frutas y verduras: la pérdida estimada para este grupo alcanzó el 25,4 % en 2023.
Secar una parte de una cosecha perecedera puede convertir un producto que dispone de pocos días para venderse en otro almacenable durante mucho más tiempo. También abre la puerta a vender frutas deshidratadas, especias, hierbas u otros productos procesados con mayor valor añadido.
Para una pequeña explotación alejada de la red eléctrica, por tanto, el secado no es únicamente una cuestión de conservación. Puede determinar qué parte de la cosecha genera ingresos y qué parte termina perdiéndose.

Una alternativa mucho más ligera que los secadores solares convencionales
India lleva años desarrollando sistemas solares para la transformación de alimentos. El propio Indian Council of Agricultural Research (ICAR) trabaja con secadores solares y ha demostrado equipos de gran capacidad para productos agrícolas.
Algunas soluciones avanzadas utilizan sensores, ventilación forzada e incluso calefacción auxiliar. Un secador solar inteligente de 1 tonelada de capacidad mostrado por ICAR, por ejemplo, incorpora control de temperatura y humedad y ventilación automática. En sus pruebas, el secado de maíz y chile verde necesitó aproximadamente 3-4 días frente a 6-7 días mediante exposición directa al sol.
Son prestaciones interesantes, aunque requieren infraestructura.
THERBEL persigue otra lógica. Reducir la máquina hasta convertirla prácticamente en una superficie transportable.
Ahí puede estar su principal ventaja. Un agricultor podría desplegarla durante la cosecha, guardarla después y trasladarla a otra parcela cuando fuese necesario. Tampoco sería necesario construir una instalación para utilizarla unos pocos meses al año.
No pretende producir electricidad para después generar calor
Otro aspecto relevante es la ruta energética.
Una instalación fotovoltaica convencional transforma primero la radiación solar en electricidad y posteriormente esa electricidad puede alimentar una resistencia, un ventilador o una bomba de calor.
THERBEL utiliza calor solar directo.
Para aplicaciones donde lo único necesario es elevar moderadamente la temperatura, evitar la conversión intermedia a electricidad puede simplificar considerablemente el equipo: desaparecen paneles fotovoltaicos, inversores, baterías, cableado, motores y controles electrónicos.
No significa que pueda sustituir a todos los secadores solares. Los sistemas con ventilación forzada ofrecen un control del flujo de aire y de la humedad que una solución completamente pasiva tendrá difícil igualar. Son tecnologías pensadas para escalas y necesidades distintas.
La prueba decisiva todavía está pendiente
Aquí conviene separar el concepto prometedor de una tecnología agrícola ya validada.
Los responsables han construido un primer prototipo fototérmico funcional, pero las pruebas comunicadas hasta ahora corresponden a una fase inicial. Se han realizado ensayos con hojas, bajo iluminación solar simulada y en condiciones controladas.
El equipo informa de resultados térmicos observables en aproximadamente una hora a 30 °C, aunque todavía no ha publicado resultados suficientes para determinar cuánto reduciría el tiempo de secado de diferentes alimentos en condiciones reales.
Ese salto importa mucho.
Una explotación agrícola introduce variables difíciles de reproducir en laboratorio: nubes, viento, polvo, humedad elevada, lluvias repentinas, diferencias entre cultivos y grandes cantidades de agua que deben salir del alimento.
Los próximos ensayos previstos en Senjolai Farms deberán comprobar precisamente esa parte.

Del prototipo a las cooperativas agrícolas
Los desarrolladores pretenden realizar pruebas con diferentes cultivos y condiciones climáticas antes de avanzar hacia la producción.
La estrategia planteada pasa por colaborar en Tamil Nadu con los Krishi Vigyan Kendras, centros de extensión agrícola, y con organizaciones de productores conocidas como Farmer Producer Organizations (FPO).
Tiene sentido. Una tecnología de estas características puede resultar especialmente interesante cuando una misma unidad se comparte, se utiliza de forma estacional o se integra en pequeñas instalaciones comunitarias de transformación.
El contexto institucional también juega a favor. India ya considera los secadores solares entre las aplicaciones de energías renovables descentralizadas capaces de apoyar actividades económicas rurales, junto con bombas solares, cámaras frigoríficas descentralizadas y maquinaria de procesamiento.
Más información: react.kumaraguru.in

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