
Un equipo de la Tokyo University of Agriculture and Technology ha desarrollado Dual-React Extinguisher, un accesorio que puede añadirse a mangueras convencionales. Dos corrientes transportan por separado una disolución de alginato y sales de calcio; cuando coinciden sobre el fuego forman en aproximadamente un segundo un hidrogel que se queda adherido a árboles, vegetación y pendientes en lugar de escurrirse como el agua.
- 🌊 Dos líquidos separados hasta llegar al fuego.
- 🌿 Alginato derivado de algas como material principal..
- 🚒 Compatible con mangueras convencionales.
- ⚡ Sin bombas ni electricidad adicional.
- 💧 Extinción completa con un tercio del agua en una prueba a escala real.
- 🔥 Gel adherente contra escorrentía, propagación y reencendido.
- 🇯🇵 Prototipo desarrollado en Japón y pendiente de validación operativa.
¿Por qué importa?
En un incendio forestal no basta con lanzar mucha agua. Parte puede escurrir por troncos, ramas y terrenos inclinados antes de permanecer el tiempo suficiente sobre el combustible. El proyecto japonés Dual-React Extinguisher plantea una solución ingeniosa: transportar dos líquidos de baja viscosidad utilizando equipamiento convencional y hacer que formen un hidrogel únicamente cuando alcanzan la superficie que se quiere proteger.
Las primeras pruebas son prometedoras. En un ensayo a escala real, el equipo afirma haber conseguido extinguir completamente el fuego empleando aproximadamente un tercio del volumen de agua utilizado con agua convencional. Es un resultado relevante, aunque todavía necesita ser reproducido y validado en condiciones operativas reales.
El problema no siempre es llevar agua al incendio, también conseguir que se quede allí
El agua continúa siendo una herramienta fundamental para combatir incendios forestales. Absorbe grandes cantidades de calor, es relativamente barata y los servicios de extinción disponen de toda una infraestructura diseñada para transportarla.
Tiene, eso sí, una limitación física evidente: fluye.
En un terreno forestal inclinado puede desplazarse rápidamente hacia cotas inferiores. Sobre vegetación, madera o determinadas superficies, una fracción termina cayendo al suelo. Una vez interrumpido el aporte, el combustible todavía caliente puede volver a secarse y quedar expuesto a una posible reactivación.

Los geles ignífugos intentan solucionar precisamente este problema. Al aumentar la viscosidad, el agua permanece más tiempo sobre el material tratado. La contrapartida aparece antes de llegar al fuego: un fluido viscoso resulta más complicado de almacenar, bombear y proyectar utilizando sistemas concebidos para agua.
El equipo de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio ha dado la vuelta al problema. En lugar de fabricar un gel que después haya que transportar, propone fabricarlo en el propio incendio.
Dos líquidos que se encuentran en el último segundo
El sistema utiliza alginato de sodio y una sal de calcio. El primero pertenece a una familia de polisacáridos obtenidos habitualmente de algas pardas y tiene una propiedad especialmente interesante: en presencia de iones de calcio puede formar rápidamente una estructura gelatinosa.
La formulación ensayada por los estudiantes emplea una solución diluida de alginato de sodio al 1 % y otra de cloruro de calcio a 0,5 mol/l.

Mientras permanecen separadas, ambas mantienen una viscosidad suficientemente baja para circular de forma parecida al agua. Cuando entran en contacto, los iones de calcio conectan las cadenas del alginato y aparece una red tridimensional que retiene agua.
El proceso tarda menos de un segundo según sus desarrolladores.
Ese detalle cambia bastante las cosas. La manguera no tiene que transportar una masa gelatinosa. Transporta líquidos. El gel aparece prácticamente al final del recorrido.
Un pequeño efecto Venturi evita añadir bombas
Otro aspecto interesante está en cómo se incorporan los productos a las mangueras.
El prototipo utiliza accesorios Venturi conectados a sistemas convencionales. Cuando el agua atraviesa un estrechamiento aumenta su velocidad y se produce una caída de presión capaz de aspirar el concentrado desde un depósito auxiliar.
Es un principio puramente hidráulico.
Por eso no necesita una bomba eléctrica adicional para dosificar los concentrados. Cada agente permanece almacenado por separado y se incorpora al flujo de agua cuando se utiliza la manguera.
Dos chorros se dirigen hacia la misma zona. Cuando convergen sobre árboles, suelo, restos vegetales u otras superficies, comienza la reacción y aparece el hidrogel.
El planteamiento intenta aprovechar además una práctica habitual en incendios: concentrar varias líneas sobre un mismo punto especialmente activo.


El gel cumple dos funciones especialmente útiles
Una vez formado, el material retiene humedad y permanece adherido a la superficie.
La primera ventaja es térmica. Mantener agua sobre el combustible durante más tiempo permite prolongar el enfriamiento después de la aplicación.
La segunda es física. La película húmeda cubre el material y dificulta temporalmente el contacto directo entre combustible, calor y oxígeno.
Hay otra posibilidad interesante: como la reacción química no depende de que exista una temperatura elevada, el producto también podría aplicarse sobre vegetación que todavía no está ardiendo. Eso abre la puerta a estudiar su utilización como barrera temporal delante de determinados frentes o para proteger puntos vulnerables.
No significa que pueda detener cualquier incendio forestal. Un gran incendio convectivo, con fuertes vientos y generación masiva de pavesas, está gobernado por procesos mucho más complejos. Esta tecnología tendría que entenderse como una herramienta adicional de extinción y protección, no como una solución capaz de controlar por sí misma incendios extremos.
Las pruebas iniciales apuntan a un ahorro considerable de agua
Los desarrolladores realizaron cientos de ensayos sobre muestras de madera y más de 30 pruebas por condición experimental, utilizando análisis de imagen para estudiar la superficie carbonizada y la cobertura proporcionada por el gel.
Según los resultados comunicados por el proyecto, frente a un gel activado por temperatura su formulación consiguió prolongar 1,7 veces el tiempo de resistencia al fuego y reducir un 15 % la propagación de las llamas.
La prueba más llamativa llegó al aumentar la escala: el equipo asegura haber logrado la extinción completa utilizando solo un tercio del volumen de agua requerido en la comparación con agua convencional.
Conviene poner estas cifras en contexto. No equivalen todavía a demostrar que un servicio de bomberos vaya a reducir dos tercios su consumo de agua en un incendio forestal real.
La vegetación, humedad, pendiente, viento, intensidad del frente y forma de aplicación pueden alterar radicalmente el resultado. Los propios responsables contemplan como siguiente paso realizar una prueba de concepto con un servicio local de bomberos.
Una diferencia importante frente a los geles premezclados
Los geles contra incendios no son una idea nueva. El problema que intenta resolver este proyecto está en la logística.
Una formulación premezclada suficientemente viscosa para adherirse bien puede exigir equipos de bombeo específicos. Dual-React adopta otra estrategia: posponer la formación del gel.
También se comparó el sistema con formulaciones termosensibles, diseñadas para solidificarse cuando aumenta la temperatura. Los investigadores observaron durante sus ensayos que estos materiales podían comenzar a hervir antes de completar correctamente la gelificación, dejando burbujas y discontinuidades en la cobertura.
El alginato con calcio no necesita que el incendio active la reacción. Basta con juntar los componentes.
Esa característica podría ser importante para tratar preventivamente combustible todavía frío, algo que un material dependiente exclusivamente de la temperatura no puede hacer de la misma manera.

De proyecto universitario a herramienta para bomberos
Dual-React Extinguisher ha sido desarrollado por Shuhei Otsuka, Mirei Yanagishita y Shoya Ogawa, estudiantes de la Tokyo University of Agriculture and Technology, en Japón.
El proyecto, denominado también Alginator, recibió reconocimiento en el Patent Contest japonés correspondiente al ejercicio 2025. La invención obtuvo tanto el Premio Especial del Presidente del Comité de Selección como el Premio del Comisionado de la Oficina Japonesa de Patentes.
El programa proporciona apoyo profesional para la protección de las invenciones seleccionadas y el equipo señala que la tecnología principal está en proceso de patente.
No se trata, por tanto, de un extintor comercial disponible actualmente.
La fase siguiente prevista resulta mucho más importante que cualquier premio: probar el sistema junto a un servicio de bomberos y comprobar si las ventajas observadas experimentalmente sobreviven al barro, las pendientes, el viento, las mangueras largas, las variaciones de presión y la urgencia de un incendio real.
Potencial
La mayor aportación de esta tecnología quizá no sea simplemente crear un agente extintor más eficaz. Su interés está en hacer que cada litro de agua permanezca donde realmente resulta útil durante más tiempo.
En regiones sometidas simultáneamente a sequías e incendios cada vez más difíciles de gestionar, aumentar la eficacia del agua disponible puede tener más sentido que limitarse a incrementar la cantidad transportada.
También podría explorarse su aplicación para proteger infraestructuras, franjas próximas a viviendas, instalaciones críticas o determinadas zonas de interfaz urbano-forestal, siempre que los futuros ensayos confirmen su seguridad ambiental.
El aprovechamiento de algas residuales añadiría además una vía de valorización de biomasa que hoy puede convertirse en residuo.
Aun así, el verdadero salto llegará únicamente si el sistema demuestra tres cosas fuera del laboratorio: que funciona con incendios reales, que puede integrarse sin complicar el trabajo de las brigadas y que el material que queda sobre el terreno no genera un nuevo problema ambiental.
Ahí se juega buena parte de su futuro.

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