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Instalan 100 m² de sombra que imita a los árboles, deja pasar la lluvia y refresca espacios sin electricidad

11 septiembre, 2026 Deja un comentario

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Sense of Shade, del diseñador alemán Kevin Müller, está terminando hoy, 11 de septiembre, una instalación real de aproximadamente 100 m² en Kiel que lleva funcionando desde el 11 de julio. Se trata de un tejido perforado con patrones similares al follaje que genera una sombra moteada comparable a la producida por las hojas de un árbol.

  • 🌳 Sombra inspirada en una copa de árbol.
  • ☀️ Dos capas perforadas que filtran la radiación solar.
  • 🌬️ Aberturas para favorecer el paso del aire.
  • ⚡ Refrigeración pasiva, sin electricidad.
  • 🏙️ Pensado para plazas, terrazas y espacios sin arbolado.
  • 🇩🇪 100 m² probados en pleno centro de Kiel.
  • ♻️ Tejido reciclado, resistente a los rayos UV y a la intemperie.

¿Por qué importa?

Plantar árboles continúa siendo una de las mejores herramientas para hacer más habitables las ciudades durante los episodios de calor. El problema aparece donde no existe suelo disponible, pasan instalaciones subterráneas, el espacio es temporal o las condiciones hacen inviable plantar un árbol.

Sense Of Shade intenta cubrir precisamente ese hueco. No pretende sustituir al arbolado urbano. Su propuesta es bastante más concreta: reproducir parte de la experiencia de estar bajo una copa mediante un sistema textil que funciona sin electricidad, puede instalarse en superficies pavimentadas y mantiene una elevada circulación de aire.

No han diseñado solamente un toldo. Han diseñado la sombra

La diferencia se aprecia en el suelo.

Un toldo convencional crea normalmente una superficie de sombra relativamente uniforme. Sense Of Shade genera manchas irregulares de luz y oscuridad que se desplazan con el viento, buscando reproducir ese efecto cambiante que aparece bajo las hojas de un árbol.

Para conseguirlo utiliza dos capas de tejido superpuestas con patrones diferentes de cortes realizados mediante láser. Hay zonas completamente abiertas, otras parcialmente abiertas y pequeños elementos con formas inspiradas en hojas.

Parte de estas piezas queda suspendida verticalmente y puede moverse cuando circula el aire. Al variar su posición, cambia también la cantidad de luz que atraviesa la cubierta.

El resultado es curioso: las dos capas generan continuamente nuevas combinaciones de luz y sombra. Los bordes dejan de ser completamente definidos y aparecen pequeñas zonas luminosas que se desplazan.

Justo lo que ocurre debajo de una copa.

El movimiento de los elementos textiles produce además un ligero sonido de roce y crujido, introduciendo otro estímulo asociado al movimiento de las hojas.

El diseño no salió a la primera. Durante su desarrollo se probaron más de 80 patrones diferentes antes de llegar a la configuración actual. Para distribuir los cortes de manera aparentemente aleatoria se empleó además un algoritmo desarrollado con Rhino Grasshopper.

Una cubierta que deja respirar el espacio

Aquí aparece una ventaja funcional importante.

Una superficie textil completamente cerrada intercepta el sol, pero también puede dificultar el movimiento vertical del aire y acumular aire caliente debajo, especialmente cuando se instala a poca altura.

Sense Of Shade utiliza sus propias perforaciones para mantener el espacio abierto al intercambio de aire. El viento puede atravesar la estructura, mientras una parte importante de la radiación solar directa queda interceptada por el tejido.

Las aberturas tienen otra consecuencia práctica: el agua de lluvia puede atravesar la cubierta en vez de quedar retenida sobre una gran superficie impermeable.

No necesita ventiladores, bombas, compresores ni electricidad para producir su efecto básico. Es pura refrigeración pasiva: bloquear parte del sol y permitir que el aire siga circulando.

Y esa sencillez importa.

De un proyecto universitario a 100 m² sobre una plaza

Sense Of Shade nació en la Muthesius Kunsthochschule de Kiel, Alemania, durante el trabajo de fin de grado en Diseño Industrial de Kevin Müller.

La idea inicial partió de una observación bastante cotidiana: durante periodos de estrés, el diseñador encontraba especialmente agradable permanecer en el bosque. En vez de intentar reproducir un árbol artificial, centró el proyecto en uno de los fenómenos que más caracterizan esa experiencia: la combinación cambiante de luz, sombra, movimiento y sonido bajo una copa.

El concepto acabó saliendo de la universidad.

Una de sus pruebas más relevantes se realizó en el Alter Markt, en el centro histórico de Kiel, donde se instaló una estructura de aproximadamente 100 m² durante dos meses, con apoyo económico municipal destinado al arte en el espacio público.

La instalación utilizó dos grandes superficies textiles situadas aproximadamente a 5 y 6 metros de altura. No era ya una pequeña maqueta de laboratorio. Personas, terrazas y actividades públicas quedaron debajo de ella durante semanas.

También se han realizado instalaciones de menor tamaño en el Waterkant Festival y en la propia Muthesius Kunsthochschule.

Ese paso es importante porque permite comprobar problemas que una maqueta difícilmente revela: viento, tensiones estructurales, lluvia, comportamiento del tejido, montaje, percepción de los usuarios y mantenimiento.

El material también cuenta

El equipo utiliza actualmente un tejido Sunbrella resistente a la intemperie y a la radiación ultravioleta, fabricado con material reciclado.

La elección busca resolver uno de los puntos débiles habituales de las instalaciones textiles exteriores: su envejecimiento.

Según los responsables del proyecto, el material empleado puede alcanzar hasta 12 años de vida útil en las condiciones previstas. El equipo también reconoce que el material sigue siendo una cuestión abierta y trabaja en alternativas biobasadas y mejores estrategias de reciclaje.

Esto resulta especialmente relevante desde el punto de vista ambiental. Una solución pasiva no es automáticamente sostenible por el mero hecho de no consumir electricidad durante su funcionamiento. También cuentan la fabricación del tejido, su estructura de soporte, transporte, mantenimiento y tratamiento al final de su vida útil.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Su principal aportación ambiental no procede de capturar CO₂ ni de producir energía. Es más indirecta: reducir la exposición solar de superficies y personas sin recurrir a climatización activa.

En una plaza mineral, el pavimento recibe radiación durante horas, se calienta y posteriormente devuelve parte de esa energía al entorno. Interceptar el sol antes de que alcance determinadas superficies ayuda a reducir esa carga térmica local.

Sense Of Shade puede tener especial interés en paradas de transporte público, patios escolares, terrazas, plazas duras, zonas de espera, áreas para personas mayores y espacios para eventos.

También puede convertirse en una medida de adaptación rápida. Un árbol necesita años para desarrollar una copa capaz de proporcionar una sombra considerable. Una estructura textil puede instalarse en mucho menos tiempo y también retirarse o trasladarse.

Pero hay una diferencia fundamental: un toldo no presta los servicios ecosistémicos de un árbol.

No captura carbono mediante crecimiento vegetal, no ofrece el mismo hábitat para aves e insectos, no retiene agua en el suelo, no filtra contaminantes como una masa vegetal y tampoco proporciona refrigeración mediante evapotranspiración.

Por eso tiene más sentido entender esta tecnología como complemento del arbolado, especialmente en lugares donde plantar resulta difícil, y no como argumento para plantar menos árboles.

La sombra empieza a convertirse en infraestructura climática

El interés del proyecto encaja en un cambio más amplio en el diseño urbano europeo. Frente al calor extremo, la discusión ya no gira exclusivamente alrededor del aire acondicionado.

Árboles, pérgolas vegetales, toldos, pavimentos claros, fachadas sombreadas, cubiertas verdes, ventilación natural y recuperación de agua empiezan a formar parte de una misma estrategia: evitar que la energía solar caliente innecesariamente la ciudad antes de gastar electricidad intentando expulsar ese calor.

Además, la disponibilidad de sombra tiene una dimensión social.

Los barrios con menos vegetación y grandes superficies pavimentadas pueden sufrir una exposición térmica considerablemente mayor. Crear pequeñas zonas protegidas alrededor de colegios, centros sanitarios, residencias, mercados o paradas de autobús puede mejorar la habitabilidad sin esperar a grandes remodelaciones urbanísticas.

Sense Of Shade encaja bien en ese nivel intermedio: más ambicioso que colocar una sombrilla y mucho más sencillo que reconstruir una plaza.

Cinco aspectos que todavía tendrá que demostrar

El diseño resulta atractivo, pero todavía quedan preguntas importantes antes de considerar la solución madura.

La primera es el rendimiento térmico cuantificado. El proyecto ha realizado mediciones comparando superficies expuestas al sol, bajo el sistema, bajo un árbol y bajo una sombrilla, pero todavía no existe un estudio científico independiente publicado que permita atribuirle una reducción concreta y generalizable de temperatura.

La segunda es el comportamiento frente al viento. Una cubierta de decenas de metros cuadrados genera cargas estructurales importantes. Las perforaciones reducen la superficie efectiva frente al viento, pero postes, anclajes, cimentación o contrapesos continúan siendo necesarios.

La tercera es el coste. Para competir en equipamiento urbano tendrá que demostrar que fabricación, montaje y mantenimiento son razonables frente a toldos convencionales, pérgolas y otras soluciones de sombra.

La cuarta es la durabilidad real. Una vida útil teórica prolongada resulta prometedora, aunque la exposición continuada a radiación ultravioleta, viento, suciedad, lluvia y ciclos térmicos tendrá que comprobarse durante años.

Y la quinta es su balance ambiental completo. El consumo energético durante el funcionamiento es prácticamente nulo, pero faltaría una evaluación de ciclo de vida que incluya tejido, corte láser, confección, estructura, transporte y fin de vida.

No invalida la idea. La sitúa donde corresponde: una tecnología joven que ya funciona a escala real, pero todavía tiene trabajo por delante.

De las plazas a persianas, parasoles y ventanas

El equipo ya trabaja en formatos más fáciles de transportar, enrollar y plegar. Entre las posibilidades planteadas aparecen parasoles, persianas exteriores e interiores, elementos para ventanas e incluso aplicaciones de iluminación.

La evolución puede resultar más interesante que simplemente construir instalaciones cada vez mayores.

Integrar el patrón en sistemas de sombreado ya existentes reduciría la necesidad de fabricar estructuras específicas y facilitaría su adopción en hoteles, restaurantes, oficinas, viviendas y equipamientos públicos.

El equipo formado por Kevin Müller y Titus Bötel cuenta actualmente con el apoyo del Gründungsstipendium Schleswig-Holstein y del Centro de Emprendimiento de la Universidad de Kiel. Una de sus prioridades es desarrollar una cadena de producción eficiente. El patrón ya se corta mediante láser y las piezas textiles son confeccionadas por una velería de Kiel.

El proyecto ha recibido además el Red Dot Concept Award 2026 y participa en el James Dyson Award 2026.

Potencial

El verdadero potencial de Sense Of Shade probablemente no esté en reemplazar grandes superficies urbanas con textiles. Está en utilizar sombra pasiva exactamente donde hace falta y donde la infraestructura verde tiene dificultades para llegar.

Una parada de autobús completamente expuesta, un patio escolar pavimentado o una plaza construida sobre un aparcamiento subterráneo pueden necesitar protección años antes de que una intervención urbanística profunda resulte posible.

Ahí una cubierta ligera, modular y sin consumo eléctrico puede tener sentido.

La estrategia más interesante sería combinar tecnologías: árboles donde puedan crecer; vegetación y agua donde las condiciones lo permitan; superficies reflectantes donde sean adecuadas; y sombreado artificial en los puntos donde las anteriores soluciones no basten.

Una ciudad preparada para temperaturas más altas difícilmente dependerá de una única tecnología. Necesitará muchas soluciones pequeñas funcionando a la vez.

Sense Of Shade aporta una especialmente sencilla: aprovechar algo tan antiguo como la sombra, pero diseñándola de otra manera.

Vía www.jamesdysonaward.org

Más información: www.senseofshade.de

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Publicado en: Curiosidades

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