
GoSun presenta un tractor compacto eléctrico 4×4 de 27 CV que puede recargarse directamente con un techo solar desplegable.
- 🚜 27 CV de potencia y tracción a las cuatro ruedas.
- 🔋 Batería LFP de 24 kWh.
- ⏱️ Hasta 5 horas de trabajo por carga, según el fabricante.
- ☀️ 1,1 kW de fotovoltaica opcional sobre el propio tractor.
- ⚡ Carga del 0 al 80 % en unas 2,5 horas mediante corriente alterna.
- 🌱 Sin emisiones de escape durante el trabajo.
Un tractor eléctrico reconocible, no un experimento extraño
GoSun, empresa estadounidense conocida por sus productos solares, se ha asociado con el fabricante indio Moonrider para llevar la energía fotovoltaica a una máquina bastante más exigente que un horno o un cargador portátil: un tractor agrícola.
El resultado es el Moonrider 27, un compacto con motor eléctrico de aproximadamente 20 kW —27 CV—, tracción 4×4 y una batería de 24 kWh basada en química LFP (litio-ferrofosfato).

Hay un detalle especialmente relevante. En lugar de diseñar una máquina incompatible con los equipos agrícolas existentes, mantiene una toma de fuerza trasera de 540/540E rpm y enganche de tres puntos.

La toma de fuerza ofrece unos 17 kW —22,8 CV—, mientras que el sistema de elevación admite hasta 750 kg. Eso abre la puerta a utilizar aperos habituales para segar, cultivar, esparcir, transportar o realizar trabajos de mantenimiento.
Y ahí está buena parte de su interés. Electrificar el tractor sirve de poco si después obliga a sustituir también todo lo que se conecta detrás.

El techo solar tiene una función bastante concreta
La parte más llamativa se encuentra sobre la cabeza del conductor.
GoSun ofrece un sistema fotovoltaico desplegable de 1.100 W. Cuando el tractor permanece detenido en una zona soleada, los paneles se extienden para convertirlo en una pequeña instalación fotovoltaica móvil.

Según la compañía, una jornada con buenas condiciones solares puede aportar energía equivalente a aproximadamente 1,5 horas de funcionamiento adicional.
Conviene interpretar correctamente esa cifra. Una instalación fotovoltaica de 1,1 kW no puede alimentar por sí misma un motor de 20 kW funcionando a plena potencia. La energía se acumula progresivamente en la batería mientras el tractor está aparcado o trabajando a cargas muy reducidas.

Es decir, el sol complementa la recarga, no sustituye necesariamente al enchufe.
Cinco horas de autonomía y una alternativa mucho más rápida
La batería proporciona, según GoSun, unas 5 horas de funcionamiento, aunque la autonomía real dependerá mucho del apero utilizado, el terreno y la intensidad del trabajo.
No consume lo mismo desplazarse por una finca que trabajar continuamente con una desbrozadora, cultivar un terreno duro o utilizar la toma de fuerza cerca de su capacidad máxima.

Para jornadas más intensivas, el sistema solar deja de ser la vía principal. El tractor puede conectarse a 220 V en corriente alterna y recuperar del 0 al 80 % de la batería en aproximadamente 2,5 horas, según las especificaciones anunciadas.
Esta combinación plantea una estrategia bastante lógica: electricidad convencional para las recargas importantes y fotovoltaica para recuperar energía durante las horas en las que la máquina permanece parada.

Una máquina compacta para trabajos concretos
El Moonrider 27 pesa aproximadamente 1.095 kg, mide alrededor de 2,68 m de largo y 1,04 m de ancho, tiene una distancia libre al suelo de 270 mm y un radio de giro de unos 1,4 m.
No pretende sustituir a los grandes tractores utilizados para trabajos agrícolas pesados.


Ese matiz es importante porque la electrificación agrícola probablemente no avanzará igual en todos los segmentos. Los tractores de gran potencia pueden necesitar baterías enormes para mantener jornadas intensivas. En cambio, viñedos, horticultura, explotaciones ecológicas, mantenimiento de fincas, instalaciones ganaderas y trabajos municipales presentan ciclos mucho más compatibles con máquinas eléctricas compactas.
Otros fabricantes ya están explorando estrategias diferentes. Hay proyectos con baterías intercambiables, tractores de mayor capacidad energética y modelos diseñados específicamente para viñedos y cultivos especializados.
La tendencia empieza a tomar forma: no existe una única receta para sustituir al diésel agrícola.

Agricultura solar más allá del techo del tractor
La idea encaja además con una transformación bastante mayor del campo: convertir las explotaciones agrícolas en productoras y consumidoras de su propia energía.
La agrivoltaica ofrece un ejemplo especialmente interesante. Una misma parcela puede mantener la producción agrícola mientras genera electricidad con paneles elevados.
En Massachusetts, por ejemplo, una explotación agrícola ha cultivado maíz bajo una instalación de 832 módulos y 445 kW, manteniendo alrededor del 80 % del rendimiento agrícola del campo convencional adyacente. La misma superficie produce ahora dos recursos: alimentos y electricidad.

En un escenario de este tipo aparece una conexión evidente. Parte de la energía producida en la explotación podría alimentar bombas de riego, instalaciones frigoríficas, herramientas y maquinaria agrícola eléctrica.
El tractor deja entonces de depender de un combustible transportado hasta la finca y pasa a integrarse en un pequeño ecosistema energético local.

El coste será decisivo
GoSun anuncia un precio inicial de 19.995 dólares para el Moonrider 27, incluyendo tractor y cargador de corriente alterna. Las primeras entregas están previstas para 2027.
La empresa sostiene además que el ahorro acumulado frente a un tractor diésel comparable puede rondar los 15.000 dólares durante cinco años, fundamentalmente por combustible y mantenimiento.
Esa cifra debe tratarse como una estimación comercial del fabricante, no como un ahorro garantizado. El resultado real dependerá de las horas anuales de utilización, precio del combustible y electricidad, mantenimiento, degradación de la batería y disponibilidad de energía fotovoltaica.
También habrá que conocer un dato decisivo a largo plazo: cuánto cuesta sustituir o reparar el sistema de almacenamiento cuando la batería envejezca.
Potencial
El mayor potencial de esta tecnología quizá no esté en conseguir un tractor que dependa exclusivamente de los pequeños paneles instalados sobre él.
Resulta más realista pensar en explotaciones agrícolas progresivamente electrificadas.
Los tejados de naves y almacenes pueden producir electricidad fotovoltaica. Las instalaciones agrivoltaicas pueden añadir generación sin retirar necesariamente la tierra de la producción agrícola. Las baterías estacionarias pueden almacenar excedentes y la maquinaria eléctrica aprovechar esa energía para trabajar.
El techo solar del Moonrider añade otra pequeña capa de independencia.
En explotaciones con muchas horas de sol y ciclos de trabajo intermitentes, incluso una aportación relativamente modesta puede evitar parte de las recargas externas. En regiones aisladas, esa capacidad gana todavía más valor.
También puede mejorar las condiciones de trabajo. Menos ruido, ausencia de gases de escape junto al conductor y menor vibración son ventajas difíciles de expresar únicamente en euros o kilogramos de CO₂.
La transición tendrá límites. Las grandes labores agrícolas continuarán necesitando soluciones con mucha más capacidad energética y recargas extremadamente rápidas. Pero los tractores compactos son uno de los segmentos donde la electrificación ya empieza a tener bastante sentido.
El Moonrider 27 añade una idea sencilla a esa transición: cuando la máquina está esperando, el sol puede seguir trabajando.
Más información: gosun.co

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