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Suiza mide por primera vez los microplásticos de sus depuradoras: liberan medio gramo por habitante al año, la mitad de los que llegan desde la atmósfera

11 septiembre, 2026 Deja un comentario

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Suiza mide sus microplásticos a escala nacional y encuentra una sorpresa: a los ríos llega aproximadamente el doble desde el aire que desde las depuradoras.

  • 💧 4,7 toneladas de microplásticos al año desde las depuradoras suizas.
  • 👤 0,5 gramos por habitante y año.
  • 🔬 51 plantas analizadas, con cobertura del 44 % de la población.
  • 🌬️ Unos 10.000 kg anuales depositados desde la atmósfera sobre las aguas.
  • 🧪 Partículas estudiadas por encima de 20 micrómetros.
  • 🚗 Desgaste de neumáticos, fuera de este cálculo.

¿Por qué importa?

Durante años se ha señalado a las estaciones depuradoras como una de las principales puertas de entrada de los microplásticos a ríos y lagos. La primera estimación nacional basada en mediciones realizadas en Suiza obliga a matizar esa imagen: las depuradoras liberan microplásticos, pero la cantidad calculada es bastante menor que la que llega a las aguas desde la atmósfera.

El dato cambia también la pregunta. Ya no basta con estudiar cuánto plástico puede retirar una depuradora. Hay que averiguar dónde se generan esas partículas y por qué rutas terminan dispersándose por el territorio.

La primera radiografía nacional de los microplásticos que escapan de las depuradoras

El trabajo, liderado por investigadores de Eawag y realizado junto con Empa y Agroscope, analizó lodos activados procedentes de 51 estaciones depuradoras de aguas residuales. En conjunto, esas instalaciones prestan servicio aproximadamente al 44 % de la población suiza, una cobertura suficiente para elaborar una estimación nacional mucho más sólida que las disponibles hasta ahora.

El resultado sitúa la descarga anual en aproximadamente 3,1 × 10¹³ partículas de microplástico, con una masa conjunta estimada de 4,7 toneladas.

Traducido a una escala más cercana: cada habitante estaría asociado, de media, con la salida de unos 5,2 millones de partículas al año, equivalentes a 0,5 gramos de plástico.

Puede parecer poco. Multiplicado por toda una población y repetido año tras año, deja de ser una cantidad anecdótica. Además, se trata de partículas extremadamente persistentes que, una vez dispersadas, resultan muy difíciles de recuperar.

El truco para medir algo que casi no se ve

Una de las aportaciones más interesantes del estudio está en cómo se realizaron las mediciones.

Buscar directamente pequeñas cantidades de microplásticos en enormes volúmenes de agua tratada plantea un problema considerable. Las concentraciones son bajas, las partículas diminutas y los métodos empleados por diferentes estudios no siempre son comparables.

El equipo tomó otro camino: analizar el lodo activado.

Los microplásticos tienden a adherirse a los flóculos del lodo, pequeños agregados de materia presentes durante el tratamiento biológico de las aguas residuales. Allí aparecen mucho más concentrados y resultan más fáciles de detectar.

Los investigadores determinaron cuántas partículas estaban asociadas a esos sólidos y combinaron esa información con la cantidad de sólidos suspendidos que todavía sale de cada instalación con el agua depurada. A partir de ahí pudieron calcular la carga de microplásticos descargada.

No es simplemente contar partículas bajo un microscopio.

Para identificar los polímeros se utilizó espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), una técnica que permite reconocer materiales a partir de su respuesta característica a la radiación infrarroja.

La mayoría de las partículas detectadas eran realmente pequeñas

El estudio consideró microplásticos de más de 20 micrómetros. Dentro de ese intervalo, la distribución estuvo dominada por partículas de menos de 100 micrómetros.

Las concentraciones encontradas en los lodos variaron bastante entre instalaciones: aproximadamente entre 900 y 22.000 partículas por gramo de sólidos suspendidos totales. En términos de masa, los valores calculados oscilaron entre unos 10 y 1.700 microgramos de microplásticos por gramo de sólidos.

Esa variabilidad contiene otra pista interesante. Las plantas municipales e industriales no mostraron, en conjunto, diferencias sistemáticas claras.

Sí aparecieron casos atípicos.

En una instalación se detectó una concentración especialmente elevada de polipropileno (PP). Los investigadores observaron que una etapa del propio proceso de tratamiento utilizaba un material portador fabricado con este polímero, por lo que plantean que parte de las partículas podría proceder del propio equipamiento.

Es un detalle pequeño con una consecuencia práctica bastante evidente: una instalación diseñada para retirar contaminantes también debe vigilar los materiales plásticos que utiliza en sus propios procesos.

La sorpresa está fuera de las depuradoras: los microplásticos también caen del cielo

La investigación forma parte de un proyecto más amplio de Eawag, Empa y Agroscope que estudia los microplásticos presentes en agua, aire y suelo.

Y es aquí donde cambia la perspectiva.

Los trabajos de Empa estiman que aproximadamente 10 toneladas de microplásticos alcanzan cada año las aguas suizas mediante deposición atmosférica. Es aproximadamente el doble de las 4,7 toneladas calculadas para las depuradoras.

El aire funciona, por tanto, como una auténtica vía de transporte.

Partículas liberadas en un lugar pueden permanecer suspendidas, desplazarse con las masas de aire y terminar depositándose mediante lluvia, nieve o deposición seca a considerable distancia de su origen.

El estudio atmosférico más amplio estima además que más de 200 toneladas de partículas plásticas se depositan anualmente sobre suelos y aguas de Suiza. Alrededor del 40 % llega a terrenos agrícolas, lagos y ríos.

Conviene no mezclar ambas cifras. Las aproximadamente 10 toneladas corresponden específicamente a la fracción estimada que termina en las aguas, mientras que la cifra superior a 200 toneladas contempla la deposición sobre distintas superficies del territorio.

Depuradoras más avanzadas pueden ayudar, pero no resolver todo el problema

Suiza está incorporando etapas adicionales de tratamiento en determinadas instalaciones para eliminar mejor micropoluentes, entre ellos residuos de medicamentos y pesticidas.

Los investigadores consideran que estas etapas avanzadas también pueden retener una parte importante de los microplásticos que todavía atraviesan las plantas.

Es una ventaja adicional, aunque existe un límite evidente: una depuradora únicamente puede retirar aquello que pasa por ella.

Los microplásticos procedentes de fuentes difusas y transportados por el aire escapan completamente de ese sistema de control.

Esta diferencia es importante para diseñar políticas ambientales. Mejorar el tratamiento final del agua tiene sentido. Reducir las emisiones antes de que las partículas lleguen al agua, al suelo o a la atmósfera puede resultar todavía más efectivo.

Europa empieza a exigir que se mida lo que antes apenas se controlaba

La contaminación por microplásticos está pasando progresivamente de ser un problema estudiado casi exclusivamente en laboratorios a convertirse en una cuestión de seguimiento ambiental reglamentado.

La nueva normativa europea sobre tratamiento de aguas residuales urbanas incorpora el seguimiento sistemático de microplásticos. Para determinadas aglomeraciones también contempla su control en los lodos, especialmente cuando estos se reutilizan en agricultura.

Esto puede resultar más trascendente de lo que parece.

Uno de los grandes obstáculos para entender la contaminación por microplásticos ha sido la diversidad de métodos de muestreo y análisis. Dos investigaciones realizadas en lugares diferentes podían producir resultados difíciles de comparar.

Métodos estandarizados y campañas amplias como la realizada en Suiza pueden ayudar a construir algo que todavía falta: inventarios fiables que permitan saber qué fuentes aportan realmente más partículas y comprobar si las medidas adoptadas funcionan.

Una limitación importante: los neumáticos no están incluidos

Hay que leer las 4,7 toneladas anuales con cuidado.

El trabajo estudió partículas superiores a 20 micrómetros y dejó fuera las procedentes del desgaste de neumáticos debido a las dificultades analíticas que presentan. Los propios investigadores están estudiando esta fuente mediante otros proyectos.

Por tanto, la cifra no representa la totalidad de las partículas plásticas que llegan a los ecosistemas suizos.

Tampoco significa que las depuradoras eliminen perfectamente los microplásticos. Lo que demuestra es algo más concreto: dentro del intervalo de tamaños y las categorías estudiadas, la carga que sale de las estaciones de tratamiento parece relativamente reducida frente a otras rutas de contaminación.

Ficha rápida

Cómo funciona

El método analiza microplásticos adheridos a los flóculos del lodo activado de las depuradoras. Las partículas se identifican mediante espectroscopia infrarroja FTIR. La concentración obtenida se combina con los sólidos suspendidos presentes en el efluente para estimar cuántos microplásticos salen finalmente de las plantas hacia las aguas superficiales.

En cifras

  • 51 depuradoras estudiadas.
  • Aproximadamente 44 % de la población suiza cubierta por esas instalaciones.
  • 4,7 toneladas de microplásticos al año estimadas desde las depuradoras.
  • Aproximadamente 3,1 × 10¹³ partículas al año.
  • 0,5 gramos y 5,2 millones de partículas por habitante y año.
  • Alrededor de 10 toneladas anuales depositadas desde la atmósfera sobre las aguas suizas.

Qué tiene de diferente

El trabajo evita depender exclusivamente de mediciones directas en el agua tratada, donde las concentraciones de microplásticos son muy pequeñas. Utiliza el lodo activado como matriz de análisis, aprovechando que las partículas quedan asociadas a sus flóculos, y combina los resultados con datos operativos de las depuradoras.

Comparación directa con la tecnología convencional

El muestreo convencional del efluente busca directamente partículas muy diluidas en el agua que abandona la instalación. El método utilizado en este estudio analiza una matriz donde los microplásticos están mucho más concentrados y después estima la descarga utilizando los sólidos suspendidos del efluente. Su objetivo principal no es retirar más plástico, es medir con mayor fiabilidad cuánto está escapando.

Limitaciones

El estudio analiza microplásticos mayores de 20 micrómetros, por lo que no cubre las partículas más pequeñas. Tampoco incluye las partículas procedentes del desgaste de neumáticos. La carga nacional es una estimación derivada de 51 instalaciones que representan alrededor del 44 % de la población. Además, persisten incertidumbres sobre los efectos ecológicos y sanitarios a largo plazo de diferentes tipos, tamaños y concentraciones de microplásticos.

En qué fase se encuentra

Investigación aplicada y monitorización a escala nacional. No se trata de un prototipo comercial. El método ha sido aplicado a muestras reales de decenas de depuradoras y los resultados se han publicado en una revista científica revisada por pares.

Quién está detrás

El trabajo está liderado por Guillaume Crosset-Perrotin, del instituto suizo de investigación acuática Eawag, dentro del grupo de Ralf Kägi. Participan investigadores de Eawag, Empa y Agroscope, en Suiza. La investigación recibió financiación de la Oficina Federal de Medio Ambiente de Suiza (FOEN/OFEV).

Fuente de los datos

Los principales resultados proceden del artículo científico “Microplastic Particle Loads Discharged by Swiss Wastewater Treatment Plants”, publicado en 2026 en ACS ES&T Water. Los datos complementarios sobre deposición atmosférica forman parte del proyecto conjunto desarrollado por Eawag, Empa y Agroscope.

Vía EMPA

Más información: Microplastic Particle Loads Discharged by Swiss Wastewater Treatment Plants

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Publicado en: Contaminación, Artículos destacados

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