
Este estudio no solo revela que las plantas pueden «hablar» y los insectos «escuchar», sino que estamos apenas empezando a comprender la riqueza de esa conversación.
- Plantas emiten sonidos ultrasónicos.
- Mitos las escuchan y reaccionan.
- Preferencia por plantas sanas, sin estrés hídrico.
- Comunicación planta-animal más compleja de lo pensado.
- Primer estudio con evidencia directa.
- Implicaciones para agricultura sostenible.
Plantas y animales: un diálogo que no sabíamos escuchar
Las plantas no solo crecen en silencio. Aunque a nuestros oídos parezcan mudas, hoy sabemos que muchas emiten sonidos ultrasónicos cuando atraviesan situaciones de estrés, como la deshidratación. Y esos sonidos, imperceptibles para los humanos, no pasan desapercibidos para ciertos animales. Un nuevo estudio realizado por investigadoras e investigadores de la Universidad de Tel Aviv demuestra que las polillas hembras usan estos sonidos como guía para decidir dónde poner sus huevos.
Este hallazgo marca un punto de inflexión: por primera vez se ha documentado una interacción acústica entre plantas e insectos, lo que abre un campo completamente nuevo en la ecología sensorial.
El sonido como lenguaje de supervivencia
Los experimentos revelaron que las polillas evitan poner huevos en plantas que emiten sonidos de estrés, prefiriendo aquellas silenciosas y sanas. Esto tiene sentido evolutivo: los huevos eclosionan en larvas que necesitan alimentarse, y una planta seca, posiblemente a punto de morir, no sería un buen lugar para empezar la vida.
El hecho de que estos insectos distingan activamente entre sonidos de origen vegetal y otros similares (como los emitidos por machos de su misma especie) demuestra una sensibilidad auditiva mucho más afinada de lo que se creía. Esta capacidad sugiere que las señales acústicas forman parte del repertorio de comunicación planta-insecto, hasta ahora subestimado frente a señales más estudiadas como los compuestos volátiles o los colores.
Un nuevo enfoque para la agricultura sostenible
Este tipo de investigaciones no solo son fascinantes desde el punto de vista científico. También ofrecen nuevas oportunidades para mejorar prácticas agrícolas sin recurrir a pesticidas. Si las plantas «hablan», entonces es posible desarrollar tecnologías que escuchen esos sonidos para anticipar situaciones de estrés hídrico, enfermedades o plagas antes de que sean visibles.
Ya se están explorando sistemas de monitoreo acústico para cultivos, especialmente en invernaderos. Proyectos como AgroSense en Europa trabajan con sensores que detectan emisiones ultrasónicas para optimizar el riego. Esta tecnología permitiría reducir el consumo de agua y aumentar el rendimiento sin alterar los ciclos naturales.
Además, conocer que los insectos evitan plantas que suenan «estresadas» podría usarse para desarrollar métodos de control biológico más eficaces, usando sonidos como barreras naturales en vez de productos químicos.
¿Es esto común en otros insectos?
La hipótesis que se abre a partir de este estudio es que muchos otros insectos podrían estar respondiendo a sonidos emitidos por plantas, y no solo las polillas. Mosquitos, abejas y escarabajos podrían formar parte de esta red acústica, especialmente aquellos que interactúan con plantas en etapas críticas del ciclo reproductivo.
Ya se han documentado algunos casos de animales vertebrados, como roedores o murciélagos, que responden a sonidos de origen vegetal, aunque la evidencia aún es escasa. Si se confirma que los sonidos son una vía de comunicación generalizada en la naturaleza, cambiaría radicalmente nuestra forma de entender los ecosistemas.
Más información: Female Moths Incorporate Plant Acoustic Emissions into Their Oviposition Decision-Making Process



Guillermo Jorge Medina dice
Israel se convirtió en un estado terrorista. lo de Gaza y la muerte de niños y mujeres. no tienen límite. Todos los gobiernos deberían cortar relaciones diplomáticas.
Ricardo Torres dice
Interesante.
Realmente a los seres humanos nos falta mucho por descubrir.
Los felicito por la divulgación de este estudio.