• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores alemanes desarrollan células solares de perovskita que resisten de −80 a +80 °C sin perder rendimiento

20 marzo, 2026 1 comentario

4.7/5 - (4 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Equipo de la LMU Munich mejora la estabilidad de células solares de perovskita y mantiene el 84% de eficiencia tras ciclos extremos.

  • Perovskitas solares → alta eficiencia, bajo coste.
  • Problema clave → inestabilidad térmica.
  • Cambios extremos → −80 °C a +80 °C.
  • Nueva solución → refuerzo molecular doble.
  • Red flexible interna → menos grietas.
  • Interfaces más fuertes → mayor durabilidad.
  • Eficiencia → hasta 26 %
  • Aplicaciones → espacio, drones, módulos ligeros.

Una tecnología prometedora… pero delicada

Las células solares de perovskita llevan años generando expectación. No es casualidad. Su combinación de alta eficiencia, materiales abundantes y procesos de fabricación potencialmente baratos las sitúa como una de las grandes candidatas para transformar el sector fotovoltaico.

Pero hay un problema que sigue pesando. Y bastante.

Su fragilidad estructural frente a condiciones reales. No tanto en laboratorio controlado, sino cuando salen al mundo: calor, frío, humedad… y, en casos extremos, el espacio.

En órbita terrestre baja, por ejemplo, un panel puede pasar en minutos de estar expuesto al Sol a quedar completamente en sombra. Eso implica saltos térmicos brutales, del orden de −80 °C a +80 °C. En ese ir y venir, los materiales se dilatan y contraen de forma desigual. Resultado: microgrietas, separación de capas y pérdida de rendimiento.

Y esto no es solo cosa de satélites. Situaciones similares, aunque menos extremas, aparecen en cubiertas urbanas, desiertos o incluso en sistemas solares integrados en movilidad.

Una red molecular que lo cambia todo

El equipo de la Universidad LMU de Múnich ha abordado el problema desde un enfoque bastante inteligente: reforzar justo donde las células fallan.

No han añadido capas más gruesas ni materiales pesados. Han ido al detalle, al nivel molecular.

Primero, incorporaron ácido α-lipoico en la estructura de la perovskita. Durante la fabricación, estas moléculas generan una especie de red flexible en los límites de grano. Es decir, en las zonas más débiles del material.

Ese “tejido” molecular reduce defectos internos y absorbe tensiones. Algo así como darle elasticidad a un material que antes era quebradizo.

Segundo, reforzaron la interfaz entre la perovskita y el electrodo. Aquí entra en juego una molécula clave: DMSLA (ácido lipoico con grupo sulfonio). Esta actúa como un anclaje químico fuerte, mejorando la adherencia entre capas.

La combinación de ambas estrategias crea una especie de “red anclada”, flexible pero resistente. Y eso marca la diferencia.

Rendimiento que aguanta el estrés

Los resultados no se quedan en teoría.

Las células optimizadas alcanzan una eficiencia del 26 %, superando a las versiones estándar. Pero lo realmente relevante es cómo se comportan bajo estrés.

Tras múltiples ciclos térmicos extremos, mantienen alrededor del 84 % de su rendimiento inicial. Las células convencionales, en cambio, caen mucho más rápido.

Hay un detalle interesante: el mayor desgaste ocurre en los primeros ciclos. Luego, el sistema parece estabilizarse. Esto sugiere que, si se supera esa fase inicial, la tecnología podría ser bastante robusta a largo plazo.

Más allá del espacio: aplicaciones reales

Aunque el foco inicial esté en el espacio, lo importante es lo que viene después.

Estas mejoras abren la puerta a fotovoltaica ultraligera y adaptable, algo clave en varios sectores:

  • Drones y aeronaves solares, donde cada gramo cuenta.
  • Edificios con superficies curvas o ligeras.
  • Instalaciones móviles o temporales.
  • Zonas remotas con condiciones climáticas duras.

Incluso en ciudades, donde los ciclos térmicos diarios y estacionales afectan a los materiales, esta mayor estabilidad puede traducirse en menos mantenimiento y mayor vida útil.

Europa, por cierto, está apostando fuerte por este tipo de tecnologías. Iniciativas dentro del programa Horizon Europe ya están explorando la integración de perovskitas en módulos comerciales, especialmente en combinación con silicio (células tándem).

Potencial

Lo interesante de esta investigación no es solo que funcione en condiciones extremas. Es lo que sugiere.

Una fotovoltaica más ligera, más adaptable, más resistente… puede cambiar dónde y cómo se genera energía.

Algunas posibilidades bastante realistas:

  • Integración en infraestructuras existentes sin necesidad de refuerzos estructurales.
  • Electrificación de sistemas móviles (drones, sensores, logística) sin baterías pesadas.
  • Despliegue en regiones con condiciones climáticas exigentes, donde otras tecnologías fallan.
  • Desarrollo de paneles híbridos (perovskita + silicio) con mayor eficiencia y menor coste por kWh

Y quizá lo más relevante: democratizar aún más el acceso a la energía solar. Porque cuando una tecnología se vuelve más barata, ligera y resistente… deja de ser una solución puntual y empieza a ser ubicua.

Todavía quedan retos, claro. Escalado industrial, estabilidad a largo plazo, reciclabilidad. Pero el camino está bastante más claro que hace unos años.

Y eso, en el contexto actual, ya es mucho decir.

Vía University of Munich

Más información: Cem Yilmaz et al, Perovskite solar cells with enhanced thermal fatigue resistance under extreme temperature cycling, Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-70293-7

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Fotovoltaica

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Carlos dice

    21 marzo, 2026 a las 09:53

    Totalmente genial!!

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Cultivan viñas bajo paneles solares y consiguen racimos de uva un 152 % más pesados que a pleno sol, aumentando también la biodiversidad

Un estudio en viñedos mediterráneos revela cómo la sombra fotovoltaica reduce el estrés térmico, modifica la calidad de la uva y favorece nuevas especies vegetales.

Desarrollan paneles solares que redistribuyen la electricidad entre sus células para aprovechar mejor la luz cuando aparecen sombras: ya han distribuido más de 20.000

Una tecnología inspirada en sistemas aeroespaciales permite recuperar energía que normalmente se desperdicia, sin necesidad de instalar optimizadores externos.

Desarrollan un recubrimiento que hace el vidrio solar hasta siete veces más resistente y permitiría fabricar paneles un 30 % más ligeros

Un tratamiento molecular repara microgrietas del vidrio y abre la puerta a fabricar paneles fotovoltaicos más ligeros, con menos materias primas y menores exigencias estructurales.

Una planta solar en pleno desierto se convierte en refugio para 38 gacelas amenazadas: los paneles reducen hasta 10 °C la temperatura del suelo

Arabia Saudí convierte una planta de 505 hectáreas de paneles solares en un refugio para recuperar gacelas amenazadas.

Un olivar de Jaén se prepara para producir electricidad sin perder un solo árbol: más de 5.150 paneles solares elevados a cuatro metros

Un innovador proyecto combina el cultivo tradicional del olivo con energía fotovoltaica y baterías para abastecer una fábrica de aceite, sin renunciar a la producción agrícola.

Una empresa alemana consigue recuperar hasta el 99 % de los materiales de paneles solares usados, incluida la plata: su planta puede procesar 14.000 toneladas al año

Una innovadora tecnología de reciclaje separa vidrio, silicio y metales valiosos mediante procesos mecánicos automatizados, reduciendo residuos y recuperando materias primas para la industria solar.

Estudian durante dos años una planta solar española y descubren que seis especies de rapaces la usan para cazar y refugiarse

Una investigación en Sevilla revela cómo los paneles, los vallados y la presencia de pequeñas presas están cambiando el comportamiento de las aves rapaces.

Los paneles solares que se conectan directamente a un enchufe arrasan en Reino Unido: se agotan dos veces en menos de un mes

La energía solar enchufable despega con fuerza: cuesta desde 450 libras, alcanza hasta 800 W y abre el autoconsumo a pisos e inquilinos.

Un pequeño robot agrícola funciona con energía solar y consigue sembrar con hasta un 98,8 % de precisión

Una sembradora compacta combina robótica y fotovoltaica para colocar casi 99 de cada 100 semillas correctamente y reducir el consumo energético en el campo.

Cultivan brócoli bajo paneles solares magenta: consiguen una cosecha similar mientras la misma parcela también produce electricidad

Instalan paneles solares magenta sobre un cultivo de brócoli: las plantas aprovechan la luz hasta 4,5 veces mejor mientras producen electricidad.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies