
Un innovador proyecto combina el cultivo tradicional del olivo con energía fotovoltaica y baterías para abastecer una fábrica de aceite, sin renunciar a la producción agrícola.
- 🌳 Sin arrancar los olivos: el diseño prevé conservar el 100 % de los árboles de la explotación.
- ☀️ Más de 5.150 paneles solares previstos: la instalación tendrá una potencia fotovoltaica de 3,65 MWp.
- 🚜 Estructuras elevadas a más de cuatro metros: permitirán trabajar bajo los módulos y realizar la recolección de aceitunas.
- 🔋 Almacenamiento de 3 MWh: un sistema de baterías permitirá aprovechar mejor la electricidad generada.
- 🏭 Energía para una fábrica de aceite: la producción solar se destinará principalmente al autoconsumo de la planta de Acesur en Vilches.
- 💶 2,8 millones de euros de ayudas públicas: el proyecto cuenta con financiación del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
En Jaén, una de las principales regiones productoras de aceite de oliva del mundo, se está impulsando un proyecto que busca demostrar que los olivares pueden tener una segunda función sin dejar de producir aceitunas. Acesur y Greening desarrollan en Vilches una instalación agrivoltaica que contempla más de 5.150 paneles solares elevados sobre los árboles, con el objetivo de generar electricidad para una industria agroalimentaria sin eliminar los olivos existentes.
La iniciativa combina energía fotovoltaica, almacenamiento mediante baterías y agricultura tradicional. Su principal singularidad reside en el diseño de las estructuras, que permitirán mantener las labores agrícolas bajo los paneles. Aunque las empresas han comunicado las características técnicas del proyecto, todavía no se ha acreditado públicamente que todos los módulos estén instalados y funcionando.


Un proyecto para producir aceite de oliva y electricidad en el mismo terreno
El proyecto se desarrolla en Vilches, municipio de la provincia de Jaén, junto a una instalación industrial de Acesur dedicada al sector del aceite de oliva.
La iniciativa propone una alternativa a los parques fotovoltaicos convencionales que ocupan terrenos agrícolas: instalar los módulos solares por encima de un olivar tradicional, manteniendo la actividad agrícola debajo.
El sistema proyectado contempla una potencia de 3,65 MWp y más de 5.150 módulos fotovoltaicos distribuidos sobre estructuras especialmente diseñadas para adaptarse a las necesidades del cultivo.
En abril de 2026, Acesur anunció el impulso del proyecto y el comienzo de su ejecución. Posteriormente, Greening difundió información sobre sus características y desarrollo, aunque las comunicaciones consultadas no permiten confirmar que la totalidad de los paneles esté ya instalada y conectada a la red eléctrica.
La electricidad generada se utilizará principalmente para abastecer las necesidades energéticas de la fábrica de Acesur, contribuyendo a reducir el consumo eléctrico procedente de fuentes externas.
El planteamiento resulta especialmente interesante para la industria oleícola, que necesita electricidad para procesos como la transformación, el almacenamiento, el envasado y otras operaciones industriales.


Paneles solares a más de cuatro metros para no interferir con los olivos
Uno de los principales desafíos de instalar paneles fotovoltaicos sobre cultivos permanentes es conseguir que la infraestructura energética no impida las actividades agrícolas.
En el caso de Vilches, las estructuras previstas superan los cuatro metros de altura, una característica esencial para permitir el acceso de trabajadores y maquinaria.
Esta configuración busca que los olivos puedan seguir recibiendo los cuidados habituales, como la poda, los tratamientos agrícolas y la recolección de aceitunas.
El funcionamiento de la instalación se basa en tres procesos complementarios:
- Captación de energía solar. Los módulos fotovoltaicos transforman la radiación solar en electricidad.
- Mantenimiento de la actividad agrícola. Los olivos continúan creciendo bajo las estructuras, aprovechando la luz que llega a través de los espacios disponibles y durante las diferentes horas del día.
- Autoconsumo y almacenamiento. La electricidad producida se destina a la instalación industrial, mientras que las baterías permiten almacenar parte de la energía para utilizarla posteriormente.
Esta combinación recibe el nombre de agrivoltaica. Cuando se aplica específicamente al cultivo del olivo, también se conoce como olivoltaica.
Su principal ventaja potencial es aprovechar dos veces una misma superficie: una para la producción agrícola y otra para la generación de energía renovable.
Sin embargo, la compatibilidad entre ambas actividades depende de un diseño adecuado. La altura de los módulos, su orientación, la separación entre estructuras y la cantidad de sombra proyectada influyen directamente en el comportamiento de los árboles.


La sombra de los paneles podría ayudar a los olivos durante las olas de calor
La agrivoltaica no consiste únicamente en colocar paneles solares encima de un cultivo. También puede modificar las condiciones ambientales que experimentan las plantas.
En regiones mediterráneas como Andalucía, donde los veranos presentan temperaturas elevadas y periodos prolongados de sequía, la sombra parcial puede tener efectos relevantes.
Al reducir la radiación solar directa sobre determinadas zonas del terreno, los paneles podrían disminuir la temperatura superficial del suelo y limitar parte de la evaporación del agua.
En determinadas condiciones, esto podría contribuir a conservar mejor la humedad disponible y reducir el estrés térmico de los árboles.
No obstante, estos beneficios potenciales todavía deben comprobarse específicamente en la instalación de Vilches.
El olivo necesita suficiente radiación solar para desarrollar sus procesos fisiológicos y producir aceitunas. Una reducción excesiva de la luz podría afectar negativamente a la fotosíntesis, la floración o la productividad.
Por tanto, el objetivo técnico consiste en encontrar un equilibrio entre la generación eléctrica y las necesidades agronómicas del cultivo.
No sería correcto afirmar que el proyecto ahorrará una cantidad determinada de agua o aumentará la producción de aceitunas mientras no existan resultados experimentales que lo demuestren.


Una batería de 3 MWh para almacenar la electricidad
El proyecto incorpora un sistema de almacenamiento energético mediante baterías, conocido como BESS, con una capacidad prevista de 3 MWh.
Su función será almacenar parte de la electricidad generada durante las horas de mayor producción fotovoltaica y permitir su utilización en otros momentos del día.
La capacidad nominal de 3 MWh equivale a 3.000 kWh de energía almacenada.
Como referencia, esta cantidad permitiría suministrar teóricamente una potencia constante de 1 MW durante tres horas, aunque la autonomía real dependerá de las pérdidas energéticas, los límites de descarga y las características técnicas del sistema.
La combinación de generación solar y almacenamiento resulta especialmente interesante para las industrias agroalimentarias, cuyo consumo eléctrico no siempre coincide con las horas de máxima radiación.
En lugar de depender exclusivamente de la producción solar instantánea, la fábrica podrá disponer de una mayor flexibilidad para gestionar su demanda energética.
El almacenamiento también puede aumentar el porcentaje de electricidad solar aprovechada directamente en la instalación, reduciendo la necesidad de comprar energía de la red en determinados periodos.
Esto no significa que la fábrica vaya a funcionar completamente desconectada del sistema eléctrico, sino que podrá mejorar su autonomía energética y optimizar el autoconsumo.


La Universidad de Jaén participa en el desarrollo de esta tecnología
La iniciativa cuenta con la colaboración de la Universidad de Jaén, una institución que desarrolla investigaciones relacionadas con la integración de energía fotovoltaica y agricultura.
Entre las experiencias vinculadas a esta línea de trabajo se encuentra una instalación piloto de olivoltaica en Navas de San Juan, también en la provincia de Jaén.
Este tipo de proyectos experimentales permite estudiar cómo responden los olivos cuando se modifica la radiación solar que reciben y cómo pueden adaptarse las instalaciones fotovoltaicas a las necesidades de las explotaciones agrícolas.
La investigación resulta fundamental porque los beneficios de la agrivoltaica no son iguales para todos los cultivos.
Las especies agrícolas tienen diferentes necesidades de luz, agua y temperatura. Además, las condiciones climáticas, la orientación de las parcelas y los sistemas de cultivo pueden modificar considerablemente los resultados.
En el caso del olivar, uno de los principales desafíos consiste en comprobar si es posible mantener una producción agrícola competitiva mientras se obtiene una cantidad significativa de electricidad.
La experiencia de Vilches podría contribuir a ampliar los conocimientos sobre esta tecnología, especialmente si se realizan mediciones comparativas de producción agrícola, humedad del suelo, temperatura y rendimiento fotovoltaico.
Una alternativa para evitar la competencia entre agricultura y energía solar
La expansión de las energías renovables requiere nuevas superficies para instalar sistemas de generación eléctrica.
En determinadas regiones, este crecimiento puede provocar conflictos entre el aprovechamiento agrícola de los terrenos y su utilización para producir energía.
La agrivoltaica plantea una solución diferente: compartir el suelo en lugar de dedicarlo exclusivamente a una actividad.
En una planta fotovoltaica convencional, el terreno suele acondicionarse principalmente para maximizar la producción eléctrica. En una instalación agrivoltaica, el diseño debe tener en cuenta simultáneamente las necesidades energéticas y agrícolas.
Esta diferencia puede resultar especialmente relevante en regiones con una elevada superficie cultivada, como Andalucía.
Sin embargo, las instalaciones agrivoltaicas elevadas también presentan desafíos económicos y técnicos.
Las estructuras necesitan soportar el peso de los módulos, resistir las cargas del viento y mantener la estabilidad del conjunto a una altura considerable.
También deben garantizar que la maquinaria agrícola pueda circular con seguridad y que las operaciones de mantenimiento no interfieran con las actividades del campo.
Estas exigencias pueden incrementar la inversión respecto a una instalación fotovoltaica convencional situada a poca altura.
Por ello, la rentabilidad del modelo dependerá de factores como el coste de construcción, la producción eléctrica, el rendimiento agrícola y los gastos de operación y mantenimiento.
Una inversión apoyada con 2,8 millones de euros de financiación pública
El proyecto cuenta con una ayuda de 2,8 millones de euros concedida por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Este respaldo económico contribuye a desarrollar una instalación que combina tecnologías renovables y almacenamiento energético con el mantenimiento de una actividad agrícola tradicional.
Para el sector del aceite de oliva, este planteamiento abre una posibilidad interesante: utilizar parte de los terrenos asociados a la actividad agrícola para producir la electricidad que necesitan las propias instalaciones industriales.
La integración energética podría contribuir a reducir los costes eléctricos y las emisiones asociadas al consumo de electricidad de la red, aunque el impacto ambiental total deberá evaluarse considerando también la fabricación de paneles, estructuras, baterías y demás componentes.
El proyecto de Vilches representa así una iniciativa relevante para estudiar nuevas formas de integrar las energías renovables en el medio rural.
Su principal promesa es conseguir que una misma explotación siga produciendo aceitunas y, al mismo tiempo, genere electricidad sin necesidad de eliminar los árboles.
El siguiente paso será comprobar cómo funciona el sistema una vez completada su ejecución y disponer de datos reales sobre generación eléctrica, producción agrícola y consumo de agua.
Si los resultados confirman su viabilidad técnica y económica, la olivoltaica podría convertirse en una alternativa interesante para otras explotaciones agrícolas mediterráneas y para las industrias que necesitan reducir su dependencia energética.
Vía Acesur impulsa uno de los mayores proyectos de agrivoltaica en España – Agrivoltaica para en el sector agroalimentario

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