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Investigadores argentinos demuestran que bacterias hospitalarias resistentes también sobreviven a herbicidas con glifosato en suelos agrícolas

29 marzo, 2026 4 comentarios

4.1/5 - (30 votos)
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Científicos identifican que el 100% de bacterias hospitalarias analizadas resiste tanto antibióticos como herbicidas con glifosato.

  • Resistencia antimicrobiana en aumento.
  • Herbicidas como factor oculto.
  • Suelos agrícolas como reservorio bacteriano.
  • Intercambio de genes entre hospitales y campo.
  • Ciclo del agua como vía de propagación.
  • Regulación aún insuficiente.
  • Riesgo silencioso, impacto global.

Un problema global que no solo depende de los antibióticos

Cada año, la resistencia antimicrobiana (AMR) provoca entre 1.100.000 y 1.400.000 muertes en el mundo. Tradicionalmente, se ha vinculado al uso excesivo o incorrecto de antibióticos. Sin embargo, la evidencia reciente apunta a un escenario más complejo: ciertos herbicidas ampliamente utilizados, como el glifosato, podrían estar desempeñando un papel inesperado en este fenómeno.

No es un detalle menor. El glifosato se aplica de forma masiva en agricultura, a menudo en grandes extensiones y durante largos periodos. Esto crea una presión constante sobre las comunidades microbianas del suelo, que empiezan a adaptarse… y ahí es donde aparece el problema.

Bacterias resistentes dentro y fuera del hospital

Los investigadores analizaron más de 100 cepas bacterianas procedentes de tres entornos distintos: hospitales, suelos agrícolas y una reserva natural en el delta del Paraná. Lo llamativo es que muchas bacterias resistentes a antibióticos también lo eran al glifosato, incluso en lugares donde este herbicida no se había aplicado directamente.

Algunas cepas hospitalarias mostraban resistencia a hasta 16 antibióticos diferentes, incluyendo carbapenémicos, considerados de último recurso. Y, al mismo tiempo, eran capaces de sobrevivir a altas concentraciones de glifosato.

Esto sugiere algo clave: la resistencia no se desarrolla en compartimentos aislados. El entorno natural y el sanitario están mucho más conectados de lo que parece.

El suelo como laboratorio evolutivo

En los suelos agrícolas, el uso continuado de herbicidas actúa como un filtro. Las bacterias que sobreviven son aquellas que, por mutación o intercambio genético, desarrollan mecanismos de defensa. Con el tiempo, estas características se consolidan.

Algunas bacterias del género Enterobacter llegaron a tolerar concentraciones de hasta 80 miligramos por mililitro de glifosato, una cifra elevada que indica una adaptación notable. Otras, como Bacillus, resultaron más sensibles. No todas responden igual. Pero el patrón general es claro: el ecosistema microbiano cambia.

Y no es un cambio inocuo.

Conexiones invisibles: agua, agricultura y salud

Uno de los hallazgos más interesantes es la relación genética entre bacterias de distintos entornos. Al construir un “árbol familiar”, los científicos observaron que las bacterias resistentes al glifosato estaban emparentadas, independientemente de su origen.

Esto refuerza una idea clave: los genes de resistencia pueden moverse entre ecosistemas. El ciclo del agua juega aquí un papel central. Aguas residuales sin tratar, escorrentías agrícolas, infiltraciones… todo suma.

Así, bacterias procedentes de hospitales pueden acabar en suelos agrícolas, donde encuentran condiciones favorables para proliferar. Y viceversa. Un bucle difícil de controlar.

Regulación y controversia en torno al glifosato

El glifosato lleva años en el centro del debate. Se le ha relacionado con efectos negativos sobre polinizadores, especialmente abejas, y ha sido clasificado como probablemente cancerígeno por organismos internacionales.

Algunos países europeos han empezado a limitar su uso. Francia, Bélgica o Países Bajos han prohibido su aplicación doméstica, mientras que Alemania ha restringido su uso en espacios públicos.

Sin embargo, la regulación actual no suele considerar un aspecto emergente: la capacidad de estos productos para favorecer la co-selección de resistencias bacterianas. Es decir, seleccionar organismos que resisten tanto a herbicidas como a antibióticos.

Ahí hay un vacío. Y preocupa.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El impacto no se limita a la salud humana. La alteración de las comunidades microbianas del suelo puede afectar procesos esenciales como la fertilidad del suelo, la descomposición de materia orgánica o el ciclo de nutrientes.

Además, la proliferación de bacterias resistentes puede alterar el equilibrio ecológico. Algunas especies pueden volverse dominantes, desplazando a otras. Menos diversidad, más vulnerabilidad.

También hay implicaciones para la fauna. Si los microorganismos cambian, cambian las cadenas tróficas. Y eso, a largo plazo, se nota.

En ecosistemas acuáticos, el problema se amplifica. Los contaminantes arrastrados por el agua pueden facilitar la dispersión de bacterias resistentes a gran escala. Ríos, acuíferos, humedales… todo conectado.

Más información: Glyphosate resistance as a potential driver for the dissemination of multidrug-resistant clinical strains, Frontiers in Microbiology (2026). DOI: 10.3389/fmicb.2026.1740431

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Publicado en: Contaminación, Agricultura ecológica, Artículos destacados

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Comentarios

  1. Manuel Perez Caffe dice

    30 marzo, 2026 a las 00:25

    Que tiene que ver un antibiótico y un herbicida? no hace falta demostrar nada son cosas diferentes!!! Malísima la nota y la investigación

    Responder
  2. Si dice

    30 marzo, 2026 a las 13:38

    si

    Responder
  3. Ruben Alen Alfonzo Martinez dice

    30 marzo, 2026 a las 18:34

    el glifosato no es un antibiótico… no tiene porque matar bacterias?
    Es un herbicida,,,

    Responder
  4. Camila dice

    31 marzo, 2026 a las 17:15

    Hola!
    Soy la primera autora de este trabajo de investigación y me parece importante explicar que si bien el blanco de acción del glifosato, la enzima EPSPS (5-enolpiruvilshikimato-3-fosfato sintasa) se encuentra en plantas y por eso se puede usar como herbicida, también se encuentra en bacterias. Por lo tanto el glifosato y sus distintas formulaciones también afectan a las bacterias.
    La resistencia a antibióticos es un fenómeno muy complejo y preocupante para el cual se debe aplicar el concepto de «Una Salud», que contempla a la salud humana, animal y ambiental como interconectadas. Lo que pase en el ambiente, va a repercutir en los hospitales y viceversa.
    Antes de comentar con agresión menospreciando el trabajo de años, hay que por lo menos leer el artículo original, que es el que está revisado por pares. Y siempre se puede preguntar. En los artículos científicos están los nombres de todos los autores y la dirección de mail de algunos de ellos.
    Saludos!

    Responder

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