
Investigadores de la Universidad de Portsmouth descubrieron que mezclar 10% de cal y 10% de partículas de vidrio reciclado aumenta del 90% en la resistencia a la compresión y el 30% en la resistencia a la tracción de los bloques de tierra comprimida.
- Vidrio reciclado como aglutinante en bloques de tierra comprimida.
- Sustituto parcial del cemento: menor huella de carbono.
- Mezcla óptima: 10 % cal + 10 % vidrio molido.
- Más resistente, menos grietas, menos absorción de agua.
- Ideal para climas secos, construcciones de baja altura.
- Alternativa viable en países con exceso de residuos y déficit de vivienda.
El vidrio usado cobra nueva vida en los bloques de construcción
Reciclar vidrio no es tan simple como parece. Aunque se trata de un material infinitamente reciclable, el proceso industrial para devolverlo al circuito requiere altas temperaturas, clasificación rigurosa y transporte especializado, lo que implica un consumo energético considerable. Por eso, encontrar usos alternativos para el vidrio desechado, que no dependan de su refundición, es clave para una economía circular más eficiente.
Un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Portsmouth, junto a otras tres instituciones europeas, ha propuesto una solución ingeniosa: usar vidrio molido como componente estabilizante en bloques de tierra comprimida (CEB, por sus siglas en inglés). Esta innovación permite transformar un residuo abundante y difícil de gestionar en un material de construcción sostenible y de bajo impacto ambiental.
Más allá del reciclaje: construcción sostenible con recursos locales
Los bloques de tierra comprimida se fabrican a partir de suelo, agua y un aglutinante. Tradicionalmente, ese aglutinante es cemento Portland, uno de los materiales más contaminantes del planeta. Su producción es responsable de aproximadamente el 8 % de las emisiones globales de CO₂. Reemplazar parcial o totalmente este componente sin comprometer la calidad estructural es uno de los grandes desafíos de la arquitectura sostenible.
En este estudio, los investigadores ensayaron distintas proporciones de cal y vidrio reciclado molido hasta encontrar una fórmula resistente, duradera y con buena resistencia a la humedad. La mezcla que demostró mejores resultados contenía un 10 % de cal y un 10 % de partículas de vidrio. Con esta proporción, los bloques soportaron presiones elevadas sin agrietarse, presentaron baja absorción de agua y se comportaron bien ante esfuerzos de tracción.
Aplicaciones reales y oportunidades
Estos bloques son especialmente útiles en zonas rurales o periurbanas, donde los materiales convencionales son costosos o escasos. Además, su fabricación se puede descentralizar y adaptar al terreno, aprovechando el suelo local y el vidrio que muchas veces acaba en vertederos o acumulado sin valor.
En países con déficit habitacional y altos volúmenes de residuos, como India, México o Sudáfrica, esta tecnología ofrece una doble solución: gestionar desechos urbanos y construir viviendas asequibles. Un ejemplo inspirador es el proyecto EcoDom en México, donde viviendas sociales se han construido parcialmente con residuos plásticos. Aplicar este enfoque con vidrio abriría nuevas posibilidades para replicar modelos de bajo coste y bajo carbono.
No se trata solo de eficiencia ambiental. Este tipo de construcciones promueven el empleo local, ya que su producción no requiere maquinaria sofisticada, sino mano de obra capacitada, algo especialmente valioso en comunidades con altos niveles de desempleo.
Desafíos por delante
Aunque los resultados son prometedores, todavía queda camino por recorrer. Será necesario realizar ensayos de durabilidad a largo plazo bajo distintas condiciones climáticas y verificar cómo se comportan los bloques ante sismos o lluvias intensas. También es clave evaluar su resistencia térmica y su capacidad de aislamiento, para garantizar confort y eficiencia energética en las viviendas construidas con este sistema.
Además, para escalar esta solución se requerirán cambios normativos y certificaciones técnicas, algo que en muchos países todavía no acompaña a los materiales alternativos. Fomentar políticas públicas que reconozcan y promuevan estos desarrollos será esencial.



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