• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores coreanos desarrollan tecnología que convierte CO2 directamente en gasolina, alcanzando 50 kg diarios en planta piloto

13 mayo, 2026 Deja un comentario

4.6/5 - (10 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Científicos surcoreanos logran convertir CO₂ en gasolina y nafta en un solo proceso, reduciendo energía y complejidad industrial.

  • 🌍 CO₂ convertido en gasolina líquida.
  • ⚗️ Proceso directo, una sola etapa.
  • 🔥 Menor consumo energético industrial.
  • 🛢️ Producción piloto de 50 kg diarios.
  • 🔋 Integración futura con hidrógeno verde.
  • 🏭 Aprovechamiento de emisiones industriales.
  • 🚢 Menor dependencia del petróleo importado.
  • 🌱 Combustibles sintéticos más sostenibles.

Corea del Sur logra convertir CO₂ directamente en gasolina y nafta en una planta piloto

Durante años, capturar dióxido de carbono parecía una medida defensiva: evitar que llegara a la atmósfera y poco más. Ahora el enfoque empieza a cambiar. Varios centros de investigación trabajan para transformar ese CO₂ en un recurso útil, capaz de volver a entrar en la cadena industrial en forma de combustibles, materiales químicos o materias primas.

En ese contexto, un equipo del Instituto Coreano de Investigación en Tecnología Química (KRICT) acaba de dar un paso bastante importante. Los investigadores han desarrollado una tecnología capaz de transformar directamente dióxido de carbono e hidrógeno en hidrocarburos líquidos como gasolina y nafta, alcanzando una producción piloto de 50 kilogramos diarios.

No es una cifra enorme a escala industrial, claro. Pero el detalle relevante está en cómo se consigue.

Un proceso más simple que podría cambiar las reglas del juego

La mayoría de tecnologías actuales de conversión de CO₂ funcionan en varias etapas. Primero convierten el dióxido de carbono en monóxido de carbono mediante procesos térmicos muy intensivos. Después, ese gas se transforma en combustibles líquidos utilizando síntesis Fischer-Tropsch, una técnica conocida desde hace décadas.

El problema es el coste energético y operativo. Temperaturas extremas, instalaciones complejas, presión elevada, múltiples reactores… todo suma.

El equipo coreano ha optado por otro camino: una hidrogenación directa del CO₂. En otras palabras, el dióxido de carbono y el hidrógeno reaccionan directamente en un único sistema catalítico para generar combustibles líquidos.

Ahí está la gracia de la investigación.

El nuevo sistema funciona en condiciones mucho más moderadas, aproximadamente entre 270 y 330 °C, con presiones de entre 10 y 30 bares. Sigue siendo un entorno industrial exigente, aunque muy alejado de ciertos procesos petroquímicos tradicionales que disparan el consumo energético.

Además, el uso de catalizadores específicos y sistemas de recirculación de materiales no reaccionados permite alcanzar un rendimiento de síntesis cercano al 50 % en hidrocarburos líquidos.

De residuo climático a combustible utilizable

La gasolina y la nafta obtenidas no salen de pozos petrolíferos. Proceden de carbono recuperado.

Eso tiene implicaciones enormes para industrias difíciles de descarbonizar. Refinerías, plantas químicas, acerías o cementeras generan emisiones inevitables en muchos procesos. Tecnologías como esta podrían reutilizar parte de ese CO₂ en vez de liberarlo directamente a la atmósfera.

La idea encaja con el concepto de economía circular del carbono, cada vez más presente en estrategias energéticas de Europa, Corea del Sur o Japón.

Y ojo, porque no se trata únicamente de movilidad. La nafta es una materia prima fundamental en petroquímica. Se utiliza para fabricar plásticos, fibras sintéticas, pinturas, fertilizantes y multitud de productos cotidianos. Poder producirla usando carbono capturado cambiaría bastante el panorama industrial.

La carrera mundial por los combustibles sintéticos

Corea del Sur no está sola en esto. En distintos puntos del mundo ya existen proyectos relacionados con combustibles sintéticos o e-fuels.

En Chile, por ejemplo, varias empresas impulsan plantas piloto de combustibles sintéticos aprovechando el enorme potencial eólico de la Patagonia. Alemania también está invirtiendo fuerte en Power-to-Liquids para aviación y transporte marítimo. Incluso aerolíneas europeas empiezan a firmar acuerdos de compra futura de combustibles sintéticos para cumplir las nuevas normativas climáticas.

La Unión Europea ya exige una cuota progresiva de combustibles sostenibles en aviación mediante el reglamento ReFuelEU Aviation. Eso está acelerando inversiones en tecnologías capaces de transformar CO₂ e hidrógeno verde en queroseno sintético y otros combustibles líquidos.

Y ahí es donde el desarrollo coreano podría encontrar un hueco importante: simplificar procesos industriales suele traducirse en menos costes y más posibilidades reales de despliegue comercial.

Hidrógeno verde: la pieza que decide si esto funciona o no

Hay un punto clave que muchas veces se pasa por alto.

La sostenibilidad real de esta tecnología depende del origen del hidrógeno utilizado. Muchísimo.

Si el hidrógeno procede de gas natural sin captura de emisiones, el balance climático pierde gran parte de su sentido. En cambio, si se genera mediante electrólisis alimentada con energía solar, eólica o hidráulica, el escenario cambia radicalmente.

Por eso los investigadores ven esta tecnología como una futura pieza de los sistemas Power-to-Liquids (PtL). Estos sistemas utilizan electricidad renovable para producir hidrógeno verde y combinarlo después con CO₂ capturado para fabricar combustibles líquidos.

En cierto modo, sería una manera de almacenar energía renovable en forma líquida. Algo especialmente útil para sectores donde electrificar directamente resulta complicado: aviación, transporte marítimo pesado o ciertas industrias químicas.

El gran reto: pasar del laboratorio a cientos de miles de toneladas

La planta piloto actual produce unos 50 kilogramos diarios, equivalentes aproximadamente a tres bidones industriales de combustible.

El siguiente objetivo del equipo coreano es mucho más ambicioso: diseñar instalaciones capaces de superar las 100.000 toneladas anuales.

Ahí empiezan los desafíos reales. Escalar catalizadores, asegurar estabilidad operativa durante años, abaratar hidrógeno verde y garantizar suministro continuo de CO₂ industrial.

Porque una cosa es demostrar que funciona. Otra, convertirlo en una industria rentable.

Aun así, el hecho de haber pasado de una mini planta de 5 kilogramos diarios a una instalación diez veces mayor en apenas unos años muestra que la tecnología avanza bastante rápido.

Potencial

La conversión directa de CO₂ en combustibles líquidos podría convertirse en una herramienta útil dentro de la transición energética, especialmente en sectores donde las baterías eléctricas tienen limitaciones claras.

En aviación, transporte marítimo o industria petroquímica, los combustibles sintéticos permiten aprovechar infraestructuras ya existentes mientras se reducen parcialmente las emisiones asociadas al petróleo fósil.

También abre la puerta a modelos industriales más circulares, donde las emisiones de una fábrica se transforman en materias primas para otra. Una lógica distinta. Más eficiente. Más conectada con los límites ambientales actuales.

Si la producción de hidrógeno verde continúa abaratándose durante esta década, tecnologías como la desarrollada en Corea podrían ganar protagonismo en regiones con abundante energía renovable, como el sur de Europa, Oriente Medio, Australia o América Latina.

No parece una solución mágica. No lo es. Pero sí una pieza interesante dentro del enorme puzzle climático que toca resolver en los próximos años.

Más información: Jingyu Chen et al, Cascade Conversion of CO2to Gasoline–Range Hydrocarbons over KFeZnOxand Zn/HZSM-5 Catalysts: Role of Zn as an Acidity Modifier, ACS Sustainable Chemistry & Engineering (2026). DOI: 10.1021/acssuschemeng.5c13581

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Biocombustibles

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Un estudio estima que los aerogeneradores han causado la muerte de 18,7 millones de murciélagos en Estados Unidos: más de 1,5 millones al año desde 2021

Los científicos alertan del impacto de la energía eólica sobre tres especies especialmente vulnerables y proponen medidas para reducir las colisiones sin comprometer la producción de electricidad.

Desarrollan un plástico con enzimas incorporadas que consigue degradarse casi por completo en cinco meses a 757 metros de profundidad en el océano

Científicos japoneses prueban una tecnología que permite acelerar la descomposición de ciertos plásticos incluso en las condiciones extremas de las profundidades marinas.

Desarrollan un electrodo que reduce un 99 % el coste de los materiales para producir hidrógeno verde: funciona sin platino y soporta 600 ciclos de arranque y parada

Investigadores surcoreanos combinan níquel y cobalto para superar el rendimiento de catalizadores convencionales y avanzar hacia electrolizadores más eficientes y económicos.

Crean una hoja artificial que utiliza la luz solar para producir hidrógeno y eliminar un contaminante tóxico del agua: funciona durante más de 72 horas

Investigadores de Singapur desarrollan una tecnología capaz de aprovechar agua de mar contaminada y reducir la hidrazina hasta niveles casi indetectables, sin electricidad externa.

Instalan una central experimental sobre un volcán submarino a 1.500 metros de profundidad y consiguen producir más electricidad de la que consume durante 8,7 segundos

El prototipo aprovecha fluidos hidrotermales a 281 °C para generar energía en el fondo del Pacífico. El siguiente reto será lograr una producción continua.

Construye un concentrador solar casero que sigue al Sol y genera hasta 630 W de calor útil: lo utiliza para tratar tierra, destilar agua y obtener sal marina

Un inventor canadiense transforma materiales reciclados en una máquina capaz de aprovechar el calor solar para mejorar su huerto. Sus experimentos sorprenden.

Cultivan viñas bajo paneles solares y consiguen racimos de uva un 152 % más pesados que a pleno sol, aumentando también la biodiversidad

Un estudio en viñedos mediterráneos revela cómo la sombra fotovoltaica reduce el estrés térmico, modifica la calidad de la uva y favorece nuevas especies vegetales.

Desarrollan paneles solares que redistribuyen la electricidad entre sus células para aprovechar mejor la luz cuando aparecen sombras: ya han distribuido más de 20.000

Una tecnología inspirada en sistemas aeroespaciales permite recuperar energía que normalmente se desperdicia, sin necesidad de instalar optimizadores externos.

Desarrollan un recubrimiento que hace el vidrio solar hasta siete veces más resistente y permitiría fabricar paneles un 30 % más ligeros

Un tratamiento molecular repara microgrietas del vidrio y abre la puerta a fabricar paneles fotovoltaicos más ligeros, con menos materias primas y menores exigencias estructurales.

Una planta solar en pleno desierto se convierte en refugio para 38 gacelas amenazadas: los paneles reducen hasta 10 °C la temperatura del suelo

Arabia Saudí convierte una planta de 505 hectáreas de paneles solares en un refugio para recuperar gacelas amenazadas.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies