
Investigadores de UMass Amherst y MIT demostraron con éxito una técnica de impresión 3D llamada cold spray para reparar secciones corroídas directamente en el lugar.
- Reparación rápida con impresión 3D en frío.
- Técnica móvil, sin desmontar la estructura.
- Menor costo, menos interrupciones.
- Ensayo real en puente de Massachusetts.
- Apoyo estatal y colaboración entre universidades.
- Potencial para infraestructuras críticas.
Técnica de impresión 3D “cold spray” demuestra ser eficaz para reparar puentes in situ
Más de la mitad de los 623.218 puentes en Estados Unidos presentan un nivel significativo de deterioro estructural. Frente a esta realidad, un equipo de investigación liderado por la Universidad de Massachusetts Amherst (UMass) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha validado una técnica de impresión 3D conocida como “cold spray”, capaz de reparar vigas corroídas directamente sobre el terreno, de forma rápida, económica y sin cortar el tráfico.

Según el informe de 2025 de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles, casi un 50 % de los puentes están en condiciones “regulares” y un 6,8 % se califican como “malas”. El coste estimado para restaurarlos supera los 191.000 millones de dólares. A medida que el sistema envejece, los métodos tradicionales de reparación —lentos, invasivos y costosos— ya no ofrecen respuestas viables ante el ritmo del deterioro.
Tecnología que se adapta al lugar, no al revés
La prueba de concepto se llevó a cabo el mes pasado en una sección corroída de un puente en Great Barrington, Massachusetts. A diferencia de otros métodos de impresión 3D, esta tecnología no requiere mover el objeto a una fábrica: el equipo lleva el aplicador al sitio, donde proyecta partículas de acero en polvo aceleradas mediante gas comprimido y calentado. Al adherirse capa sobre capa, se recupera el grosor perdido y se refuerzan las propiedades estructurales del acero original.
Este sistema ya se utiliza en sectores como la aeronáutica, la defensa naval y la industria aeroespacial, pero su aplicación en puentes abre una nueva dimensión: infraestructura crítica reparada sin interrumpir el flujo vial ni desmontar grandes piezas.
Además, el proceso evita la necesidad de soldaduras, lo cual reduce riesgos laborales y emisiones asociadas a otras técnicas tradicionales de refuerzo estructural.

Investigación aplicada con impacto inmediato
La intervención no fue solo una prueba técnica, sino una colaboración estratégica entre organismos públicos, universidades e instituciones tecnológicas. El Departamento de Transporte de Massachusetts (MassDOT) identificó el problema y apoyó con recursos clave, mientras que la Iniciativa de Innovación en Manufactura del estado (MassTech) aportó el equipamiento necesario. Esta sinergia ha permitido que una tecnología experimental avance con pasos firmes hacia su aplicación comercial.
Además, la estructura intervenida no será descartada sin más: una vez demolido el puente, las vigas tratadas serán estudiadas en UMass para comparar el comportamiento del recubrimiento in situ con resultados de laboratorio. Se analizarán la adherencia del material, su resistencia mecánica y su evolución frente a la corrosión, lo que permitirá mejorar futuras aplicaciones.
Más allá de la reparación: fabricación digital sobre el terreno
Este avance se apoya en años de trabajo previos, especialmente en el desarrollo de una “hilera digital” que escanea las superficies dañadas y guía el depósito preciso del material. Esta integración entre sensores, modelado digital y procesos de fabricación adaptativos es un ejemplo de cómo la transformación digital puede modernizar infraestructuras envejecidas sin construir todo desde cero.
El enfoque también representa un nuevo paradigma para el mantenimiento de activos públicos: la impresión 3D en frío como herramienta de respuesta rápida, especialmente útil en climas extremos o regiones de difícil acceso, donde el transporte de materiales y personal especializado resulta inviable.
Potencial
La adopción generalizada de tecnologías como el “cold spray” podría suponer un cambio de rumbo en la manera en que las sociedades mantienen sus infraestructuras:
- Menor huella de carbono: al reducir la necesidad de fabricar y transportar nuevas piezas metálicas, se disminuyen significativamente las emisiones asociadas.
- Extensión de la vida útil de estructuras existentes: reutilizar en lugar de reemplazar es una forma directa de evitar el despilfarro de recursos materiales y energéticos.
- Reducción de residuos industriales: el proceso genera una cantidad mínima de desperdicio metálico y no necesita disolventes ni productos contaminantes.
- Intervenciones más rápidas y seguras: ideal para entornos urbanos congestionados o zonas vulnerables al cambio climático, donde cerrar un puente durante semanas es inviable.
- Descentralización de la reparación: permite que comunidades locales respondan a emergencias estructurales sin esperar soluciones a gran escala, fomentando resiliencia territorial.
A medio plazo, si esta tecnología logra escalar y estandarizarse, podría aplicarse también a otras estructuras envejecidas: postes eléctricos, turbinas eólicas, infraestructuras ferroviarias o incluso elementos de energía solar. Al igual que la reparación de tejidos urbanos, este tipo de innovación permite curar el territorio sin necesidad de destruirlo.
El “cold spray” no es solo una técnica: es una oportunidad para repensar cómo se cuida lo que ya está construido. Y en tiempos de crisis ecológica, esa mentalidad puede marcar la diferencia.



Ambrocio dice
En el Perú, se viene desarrollando este tipo de investigación desde hace muchos años, apoyado por alguno de los pocos investigadores.
El problema es que la mayoría de investigadores no quieren este tipo de investigaciones, generalmente aquellos que han realizado estudios de posgrado en el extranjero.