
Robot ABB permite a Serendix fabricar y montar una estación ferroviaria en horas con impresión 3D de alta precisión.
- Infraestructura ferroviaria envejecida.
- Escasez de mano de obra cualificada.
- Impresión 3D + robótica industrial.
- Construcción en fábrica, montaje en una noche.
- Reducción de costes hasta 50%.
- Menos residuos, mayor precisión.
- Diseño con identidad local.
- Automatización creciente con IA.
ABB robot ayuda a Serendix a construir la primera estación ferroviaria impresa en 3D de Japón
Ante una infraestructura ferroviaria envejecida, una escasez creciente de trabajadores especializados y unos costes de construcción al alza, Japan Railway West decidió replantear algo tan básico como una estación de tren. La solución no fue tradicional. Apostó por la impresión 3D aplicada a la construcción, apoyada por robótica avanzada.
En la estación de Hatsushima, una estructura de madera de 1948 fue sustituida por un nuevo edificio construido mediante esta tecnología. El proceso fue radicalmente distinto: los elementos principales se fabricaron fuera del lugar, en condiciones controladas, y después se ensamblaron en apenas una noche. Al día siguiente, los trenes ya operaban con normalidad. Sin cortes prolongados. Sin obras interminables.
Este tipo de intervención apunta a un cambio profundo: ya no se trata solo de construir mejor, también de intervenir más rápido y con menor impacto sobre la vida cotidiana.

Práctico y bello
La nueva estación, utilizada por unas 270 personas al día, introduce un enfoque interesante: combinar eficiencia constructiva con identidad local. Gracias a la libertad de diseño que ofrece la impresión 3D, el edificio incorpora formas inspiradas en la mandarina, un cultivo característico de la zona.
Ese detalle, que podría parecer anecdótico, tiene un trasfondo importante. La construcción industrializada suele pecar de uniformidad. Aquí ocurre lo contrario: se abre la puerta a una arquitectura más contextual, más conectada con el territorio, sin renunciar a la eficiencia.
Desde el punto de vista operativo, el salto es evidente. Frente a los dos meses que habría requerido una reconstrucción convencional en madera, el nuevo sistema reduce drásticamente los tiempos. Y también los costes. En algunos casos, hasta la mitad.
Hay algo más. Al trasladar gran parte del proceso a fábrica, se gana en control, en precisión y en seguridad. Menos improvisación. Menos errores. Menos residuos.

Una industria bajo presión
El sector de la construcción lleva años tensionado. Materiales más caros, falta de mano de obra, plazos cada vez más exigentes. En ese contexto, la impresión 3D aparece como una herramienta que no solo mejora la eficiencia, también redefine el proceso.
Empresas como Serendix han demostrado que es posible construir utilizando mortero como material base, reduciendo desperdicios y simplificando la logística. No es una revolución teórica. Ya está ocurriendo.
Además, este enfoque permite algo clave: desacoplar la construcción del lugar físico. Fabricar en entornos controlados y ensamblar después. Más parecido a la industria automovilística que a la obra tradicional.

Precisión que abre nuevas posibilidades
El uso del robot ABB IRB 6700, combinado con tecnología de extrusión avanzada, introduce un nivel de precisión que cambia las reglas del juego. La boquilla de dos componentes permite trabajar con mayor control sobre el material, reduciendo deformaciones y mejorando la calidad final.
Esto tiene implicaciones directas:
- Mayor complejidad geométrica sin aumentar costes.
- Menor desperdicio de material.
- Producción más rápida y repetible.
En la práctica, significa que se pueden construir estructuras más sofisticadas sin penalizar tiempos ni recursos. Y eso abre mercados nuevos: desde viviendas hasta hoteles o edificios con alto valor arquitectónico.
Además, la reducción de carga de trabajo para los operarios no es menor. En un sector con problemas de relevo generacional, este tipo de tecnologías puede marcar la diferencia.

Mejoras continuas, innovación constante
Los primeros intentos de impresión 3D en construcción estaban limitados. Robots fijos, diseños simples. Ahora, con sistemas móviles y ejes adicionales, la capacidad ha cambiado por completo.
El paso a configuraciones de 7 ejes permite trabajar en áreas más amplias y generar formas mucho más complejas. Texturas, curvaturas, detalles que antes eran inviables o demasiado costosos.
Esto no solo mejora el resultado final. También redefine el proceso creativo. Arquitectura y fabricación empiezan a integrarse de forma mucho más directa.
Y hay otro elemento que empieza a ganar peso: la inteligencia artificial aplicada a la construcción. Sensores, cámaras, automatización de tareas previas… el objetivo es claro: reducir aún más la intervención humana en tareas repetitivas o peligrosas.
Potencial
La impresión 3D aplicada a la construcción no va a sustituir todo el modelo actual de la noche a la mañana. Pero sí introduce una vía clara de evolución.
En entornos con infraestructuras envejecidas, como muchas zonas rurales o redes ferroviarias secundarias, permite renovar instalaciones de forma rápida y asequible. Sin grandes despliegues. Sin paralizar servicios.
También puede facilitar la construcción en zonas con escasez de mano de obra, algo cada vez más habitual. Automatizar parte del proceso no es solo eficiencia. Es necesidad.
A medio plazo, si se integra con materiales sostenibles, energías renovables y diseño bioclimático, podría convertirse en una pieza clave para reducir la huella del sector.
Y quizá lo más interesante: cambia la lógica. Construir menos, pero mejor. Más adaptado al lugar. Más rápido. Más consciente.
Vía ABB



Anónimo dice
Es impresionante como avanza la tecnología, pero eso más q una estación es una parada para 4 gente