
Se han perdido hasta un 43 % de los hábitats adecuados para los arrecifes de coral tropicales y subtropicales. También, especies clave como los pterópodos (conocidos como “mariposas marinas”) han perdido el 61 % de su hábitat.
- Acidificación oceánica ya superó límite seguro.
- Afecta arrecifes, mar profundo y especies clave.
- 60 % del océano profundo ya sobre el umbral crítico.
- Pérdida masiva de hábitats marinos.
- Impacto económico y ecológico enorme.
- Urgente replantear políticas y protección marina.
BOMBA DE TIEMPO: La acidificación oceánica ya superó el límite planetario seguro
Un cambio más peligroso de lo que se creía
La acidificación oceánica (AO) ya no es una amenaza futura: el límite planetario seguro se cruzó en 2020. Este fenómeno, resultado directo de la absorción de dióxido de carbono (CO₂) por los océanos, altera la química marina, reduce los iones carbonato y pone en riesgo a especies que dependen del calcio para formar caparazones o esqueletos.

Impacto global y desigual
El estudio liderado por el Plymouth Marine Laboratory (Reino Unido), junto con NOAA (EE. UU.) y la Universidad Estatal de Oregón, encontró que las regiones polares muestran los mayores cambios en la superficie, mientras que en profundidad, los mayores impactos se concentran cerca del ecuador y las costas del Pacífico norte.
Cifras clave:
- 60 % de las aguas profundas (hasta 200 metros) ya cruzaron el límite de seguridad.
- 40 % de la superficie oceánica también está comprometida.
- 43 % de los arrecifes tropicales ya no cuentan con condiciones adecuadas.
- 61 % de hábitat perdido para pterópodos en los polos (clave en la cadena alimenticia).
- 13 % de pérdida global de hábitats para mariscos costeros.

Consecuencias para los ecosistemas y las economías
Los arrecifes de coral, vitales para la biodiversidad marina y el turismo, están desapareciendo. Especies como cangrejos, estrellas de mar y moluscos enfrentan problemas para desarrollarse, lo que impacta la pesca y el sustento de comunidades costeras.
La acidificación no solo es un problema ambiental: representa un riesgo directo para economías locales y la seguridad alimentaria global. Según Steve Widdicombe, codirector de la Red Global de Observación de Acidificación Oceánica, el retraso en actuar significa perder biodiversidad y miles de millones de euros cada año.
Urge cambiar los umbrales de seguridad
Los investigadores exigen revisar el límite de seguridad actual (10 % de desviación respecto a niveles preindustriales), ya que fue ampliamente superado hace más de dos décadas. También se llama a proteger las áreas menos afectadas y focalizar los esfuerzos de conservación en las especies más vulnerables.
Más información: Global Change Biology | Environmental Change Journal | Wiley Online Library



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